
Observatorio Negrín-Galdós
La contestación de Galdós a José María de Pereda constituye una pieza singular dentro de estos discursos académicos porque combina el análisis literario con un testimonio de amistad extraordinariamente íntimo. Galdós comienza reconociendo la aparente inversión de jerarquías que supone recibir oficialmente a quien considera uno de sus maestros. Lo que legitima su presencia, explica, es una amistad antigua, construida precisamente sobre una mezcla de afinidad estética y profundas discrepancias intelectuales. discursos-leidos-ante-la-real-a… discursos-leidos-ante-la-real-a…
La oposición entre ambos escritores queda condensada en una fórmula memorable: Pereda cree; Galdós duda. «Pereda no duda; yo, sí», confiesa Galdós, describiendo al escritor cántabro como un espíritu asentado sobre convicciones firmes frente a su propia naturaleza inquieta y continuamente interrogativa. discursos-leidos-ante-la-real-a… No se trata únicamente de una confidencia personal. Galdós convierte esta diferencia entre ambos en una interpretación de la propia sociedad contemporánea, a la que considera simultáneamente renovadora y conservadora, impulsada tanto por el deseo de cambio como por la necesidad de preservar aquello que considera esencial. discursos-leidos-ante-la-real-a…
Desde esta perspectiva, Pereda representa para Galdós una de las fuerzas necesarias de la literatura española: el arraigo, la continuidad, la fidelidad a la tradición y a la lengua. El autor cántabro aparece como contrapeso de las tendencias innovadoras, aunque Galdós subraya que tradición y modernidad no son fuerzas necesariamente incompatibles. discursos-leidos-ante-la-real-a…
El discurso se convierte después en una amplia lectura de la obra de Pereda. Galdós rechaza que el arraigo regional limite la universalidad del novelista. Por el contrario, sostiene que precisamente el conocimiento profundo de una comarca permite alcanzar una representación humana de mayor intensidad. Pereda no se hace menos nacional por pintar Cantabria: encuentra lo universal dentro de lo particular. discursos-leidos-ante-la-real-a… De ahí una afirmación especialmente significativa: «todos somos regionalistas», pues todo escritor trabaja necesariamente desde algún lugar y a partir de unos determinados tipos humanos. discursos-leidos-ante-la-real-a…

Galdós se detiene especialmente en Sotileza y Peñas Arriba. La primera se convierte en un gran poema de la vida marinera; la segunda, en la expresión literaria de las montañas y de sus habitantes. En ambas encuentra una verdad humana que desborda el marco cántabro y permite que lo regional alcance dimensión universal. discursos-leidos-ante-la-real-a… discursos-leidos-ante-la-real-a…
Las últimas páginas abandonan progresivamente la crítica para convertirse en un retrato afectuoso del hombre. Galdós describe a Pereda ligado casi orgánicamente a Cantabria y reconoce que separarlo de su paisaje equivaldría a privarlo de la fuente misma de su creación. Por eso concluye dejándolo regresar simbólicamente a sus «soledades», donde se encuentran, dice, su inspiración y su felicidad.

























