
Eduardo Montagut
En este trabajo estudiamos el origen del feminismo portugués de raíz liberal en el siglo XIX.
En Portugal, en el año 1822 apareció el periódico Gazeta das Damas, donde se podían leer trabajos en defensa de la mujer. Fue una publicación que puso en marcha Caetano Antonio de Lemos, y donde escribieron colaboradoras anónimas bajo pseudónimos. El periódico buscaba formar a las mujeres en la vida política y económica, además de fomentar la educación. Portugal vio muy pronto como se intentaba reconocer el derecho al voto de las mujeres porque en ese mismo año de 1822 en las Cortes Generales y Extraordinarias de la Nación Portuguesa el diputado Domingos Borges de Barros presentó una propuesta en este sentido. Pretendía que se garantizase el derecho a las madres con hijos, pero, sobre todo, lanzó una diatriba contra el mantenimiento de las mujeres en la ignorancia, seguramente porque temían por su superioridad. Esta propuesta y este discurso demostrarían que Portugal no estaba rezagado en relación con el resto de países europeos occidentales en la lucha por el sufragio, sino casi al frente. Tampoco estaba a la zaga en ver mujeres protagonistas en la vida pública. Así, Antónia Pusich, una mujer polifacética, poeta, dramaturga, periodista, pianista y compositora, sería una de las primeras mujeres en el mundo, y la primera en su país, en dirigir y ser propietaria de un periódico, la Assembléa Litteraria, en 1849. Después, en 1853 fundaría la revista A Beneficência. Pero es más, en sus publicaciones escribió y con su nombre artículos en defensa de los derechos de la mujer, especialmente en relación con la educación porque eso les abriría la puerta para la participación en la vida pública portuguesa.

Por otro lado, Portugal vio nacer el primer periódico o uno de los primeros, claramente feminista en Europa, A Voz Feminina, creado en 1868 por Francisca de Assis Martins Wood. Allí publicaron mujeres dos mujeres muy destacadas: Mariana Angélica de Andrade y Guiomar Torresao. Andrade fue una poeta muy preocupada por la educación de la mujer, pero también por cuestiones sociales y por la realidad política de su época. Por su parte, Giomar Torresao fue una verdadera pionera del feminismo portugués. Novelista y dramaturga, también publicó poesía y libros de viaje.
Por fin, en la década de los años ochenta las mujeres portuguesas comenzaron a poder estudiar en los niveles de la secundaria y de la Universidad.

























