Cartas de Galdós a su hija María Pérez Galdós Cobián

Observatorio Negrín-Galdós

Estas tres cartas de 1908 tienen un valor extraordinario porque dejan ver a un Galdós despojado de monumento: no el novelista canónico ni el dramaturgo célebre, sino el padre cotidiano, atento, administrador del cuidado y de la distancia. María Pérez-Galdós Cobián, nacida en 1891 de Lorenza Cobián, fue la única hija que Galdós reconoció legalmente; ese reconocimiento, según la documentación conservada, se sitúa en 1908, después de la muerte de Lorenza en 1906, y quedaría además reafirmado en el testamento ológrafo de 1910 y en el de 1919, donde la nombró heredera única. La crítica ha señalado, además, que las cartas a María de 1905 y 1908 revelan sobre todo “tierna preocupación” paterna y una constante atención material a sus estancias en Bodes y Gijón.

Lo primero que impresiona en la carta del 20 de enero de 1908 es la sobriedad afectiva. Galdós no se abandona a una efusión sentimental aparatosa; su ternura es breve, grave y eficaz. “Ahora sí que voy mejorando”, escribe, y enseguida esa mejoría física se traduce en tres señales concretas: ya come, recobra la alegría, recobra la fuerza. Es decir, la recuperación no es solo corporal, sino también anímica. En pocas líneas, la carta cumple una función precisa: tranquilizar a la hija. Incluso el deseo de verla aparece supeditado a la prudencia —“cuando mejore el tiempo podré hacer mi primera salida en coche”—, de modo que el afecto no se expresa como impulso ciego, sino como una promesa serena. La fórmula final, “Tu papá que te quiere mucho”, tiene aquí una fuerza enorme: es sencilla, doméstica, casi desnuda, y precisamente por eso conmueve.

La carta del 1 de febrero de 1908 prolonga esa escena, pero añade algo decisivo: la ética del autocontrol. “El médico me prohíbe la salida. Yo me aguanto, porque no quiero comprometer mi mejoría.” Esa frase es muy reveladora del personaje. Galdós se presenta como un enfermo disciplinado, alguien que se contiene por responsabilidad. No hay dramatismo, sino contención viril y razonable. A la vez, la carta mezcla tres planos que se entrelazan de manera muy galdosiana: la salud, el dinero y el ocio. Se preocupa por si María tiene aún recursos, autoriza el teatro —“Elige el que quieras”— y, con una delicadeza casi familiarmente maternal, remata con un “Que coman mucho”. Es una carta mínima, sí, pero en ella se transparenta toda una pedagogía del cuidado: vigilar sin asfixiar, mandar sin dureza, proteger sin teatralidad.

Hay además un detalle precioso: “Encerrado aquí, me entretengo en trabajar a ratitos”. En una sola frase aparecen dos identidades inseparables: el padre y el escritor. Incluso en la convalecencia, el trabajo sigue siendo su forma de estar en el mundo. No se nos muestra como genio sublime, sino como hombre habituado a escribir aun entre limitaciones, casi como quien hace frente al encierro mediante la labor cotidiana. Esa naturalidad engrandece la carta: Galdós no posa; vive.

La carta de Santander del 21 de septiembre de 1908 desplaza el centro desde la enfermedad hacia la organización material de la vida de María. Aquí el tono es más directivo y práctico, pero no menos afectuoso. Galdós gestiona pagos, corrige demoras, calcula tiempos de envío, regula movimientos y, sobre todo, intenta que todo se haga “de la manera más correcta”. Esa expresión importa mucho: no solo quiere resolver una necesidad económica, sino hacerlo con corrección, sin abusar del señor Llano, guardando las formas. En esta carta el cariño adopta forma administrativa. Podría decirse que asistimos a una verdadera economía del afecto: el padre protege a la hija mediante dinero, instrucciones, plazos y cartas sucesivas. La ternura aquí no pasa por el desahogo sentimental, sino por la eficacia cuidadosa.

Por eso resulta tan significativo que combine órdenes con mimo: “No te muevas”, “no le pidas nada”, “hasta que recibas nueva carta mía”, pero también “Sigan divirtiéndose mucho” y “Tu papá que te quiere muchísimo”. La autoridad y el cariño no se contradicen; se refuerzan. Galdós organiza la vida de María a distancia, pero lo hace con una voz cálida, nunca seca. Incluso el coloquialismo final —“hacia los Madriles”— introduce una nota castiza y juguetona que rebaja toda rigidez. No es un padre solemne, sino cercano.

Estas cartas se leen con más hondura aún si se recuerda que, tras la muerte trágica de Lorenza Cobián en 1906, Galdós encomendó a Dolores el acompañamiento constante de María y llegó a pedirle que fuese para ella “segunda madre”. Es decir, detrás de estas cartas de 1908 hay ya una situación familiar recompuesta, sostenida por una red femenina de apoyo y por la vigilancia material y moral del propio Galdós.

En conjunto, las tres cartas componen un retrato magnífico de la paternidad galdosiana: una paternidad discreta, responsable, nada retórica. No encontramos aquí grandes confesiones, pero sí algo acaso más valioso: la verdad del gesto diario. Galdós pregunta, manda dinero, regula viajes, recomienda comidas, autoriza un teatro, anuncia visitas, promete escribir de nuevo. Es decir: cuida. Y justamente ahí reside la emoción profunda de estas cartas. Frente al Galdós público, estas líneas nos devuelven al hombre que se sabe padre y ejerce como tal desde la delicadeza, la prudencia y el deber. Son, en suma, documentos íntimos de enorme importancia porque muestran cómo el afecto, en Galdós, se vuelve acto concreto, protección efectiva y lenguaje sobrio de amor filial.

BENITO PÉREZ GALDÓS A MARÍA PÉREZ-GALDÓS COBIÁN

Santander 21 de Septiembre 908

Querida María: he recibido tu carta de Gijón, por la que veo que están buenas. El tiempo ha sido malo, pero ya se va mejorando, y pueden estar tranquilamente en Gijón unos días más.

Para pagarle a L. Llano di orden a mi ordenanza de Madrid que le enviara el dinero por el Banco Hispano Americano; pero mi ordenanza, según supe en Puente Viesgo se hallaba estos días en su pueblo. De modo que hasta ahora el S. Llano no ha recibido nada.

Pero como no debemos abusar de ese señor, y conviene proceder con él de la manera más correcta, he determinado enviarle fondos desde aquí. Al recibir ayer domingo tu carta, así lo determiné, y así lo hago.

Hoy he mandado al Banco, y de miércoles a jueves; recibirá el S. Llano dinero, a más del que le mandarán /pronto/ de Madrid.

No te muevas ni le pidas nada, hasta que recibas nueva carta mía, que será cuestión de dos días. Hoy no te mando sobre. Te lo mandaré pasado mañana, para que me contestes que ya estáis /os disponéis/ a volver al pueblo.

Y al pueblo te dirigiré después otra carta, con órdenes para tomar ma el tole hacia los Madriles.

Y nada más por hoy. Sigan divirtiéndose mucho, y ojalá tengan buen tiempo para pasear estos días

Memorias a Dolores y Mercedes.

Tu papá que te quiere muchísimo, y te manda un sin fin de cariños,

Benito –cr-

Hasta mi carta de pasado mañana.

BENITO PÉREZ GALDÓS A MARÍA PÉREZ-GALDÓS COBIÁN

20 de Enero 908

Mi querida María: ahora sí que voy mejorando. Ya como, aunque poco; ya recobro la alegría, y la fuerza. Espero que dentro de unos días, cuando mejore el tiempo podré hacer mi primera salida en coche, y iré (sic) a verte.

Memorias a Dolores y Mercedes.

Mando esta por la estafeta del Congreso.

Tu papá que te quiere mucho y p espera verte pronto

B -cr-

BENITO PÉREZ GALDÓS A MARÍA PÉREZ-GALDÓS COBIÁN

1.º de febrero 908

Querida María: sigue el tiempo malísimo, como ves, y el médico me prohíbe la salida. Yo me aguanto, porque no quiero comprometer mi mejoría.

Esta va en aumento, gracias a las precauciones que he tomado.

Mañana domingo, suponiendo que aún tendrás dinero, podréis iros al teatro. Elige el que quieras.

El Lunes, si como espero, mejora el tiempo, saldré aunque sea un rato.

Encerrado aquí, me entretengo en trabajar a ratitos.

Que coman mucho, y no les digo que paseen porque con este tiempo infernal, mejor están en casa. – Al teatro mañana.

Mil cariños de tu padre que te quiere mucho

Benito -cr-

  • Isidora Revista

    Isidora. Revista de Estudios Galdosianos es una publicación cultural y académica fundada en 2005 y especializada en Benito Pérez Galdós, literatura española, crítica textual, traducción, estudios culturales e historia intelectual. Con ISSN 1699-5996, la revista desarrolla además proyectos dedicados a la cultura canaria, el Observatorio Galdós-Negrín y la difusión internacional de las humanidades.

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