Música y socialismo en Francisco Núñez Tomás

Eduardo Montagut

Francisco Núñez Tomás (1877-1945) fue tipógrafo y periodista, desarrollando un intenso compromiso tanto en la UGT como en el PSOE, ya que llegó a ser vocal de la Comisión Ejecutiva de la primera, y miembro de la Comisión Ejecutiva del Partido, además de ser elegido diputado por Badajoz, y pertenecer a la redacción de El Socialista. En este artículo queremos reflexionar sobre sus ideas sobre la relación entre la música y el socialismo a propósito de la elección de Bartolomé Pérez Casas como miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1925.

Pérez Casas (1873-1956) fue un compositor que se destacó al frente de la Banda de los Alabarderos de Madrid, además de ser catedrático de Armonía en el Conservatorio de Madrid, el primer director titular de la Orquesta Nacional de España, y el creador de la Orquesta Filarmónica de Madrid. Fue un gran impulsor de la enseñanza y difusión de la música en nuestro país. Y así lo reconoció Núñez Tomás en las páginas de El Socialista, considerando muy merecido premio su elección para ingresar en la Academia en el sillón que dejó Bretón, que habría inspirado al nuevo académico. Al respecto, Núñez Tomás aludía a una conferencia que Bretón había dado en 1903 en el Ateneo sobre los conciertos en Madrid y la Sociedad de Profesores, cuyas ideas habrían motivado a Pérez Casas. Pero, además, Núñez se preguntaba si se había avanzado desde entonces en relación con la difusión de la música entre el público. Se había progresado, pero, a su juicio quedaba mucho por hacer aún, aunque reconocía que eso mismo pasaba en otros países. Y en esa tarea tenía que colaborar el socialismo porque Núñez asociaba la enseñanza de la Música a una tarea de bondad y alegría.

El periodista socialista aprovechaba algunas de las ideas de Pérez Casas para defender su teoría de la labor que tenía que emprender el socialismo para la difusión musical. El compositor opinaba que la música era una necesidad imprescindible del espíritu en los pueblos, y que sentían todas las clases sociales. El estado de la música sinfónica y de cámara sería próspero y los conciertos constituirían una gran necesidad para los que recibían la enseñanza musical desde los inicios de su instrucción primaria y cultivasen su ejercicio tanto en el ámbito privado como en el público. Y eso hacía posible que nacieran grandes creadores. La preparación era esencial para lograr ese objetivo. Núñez Tomás defendía esas ideas, pero vinculándolas al socialismo, que aspiraría a crear una sociedad cuyos componentes estuvieran educados en una combinación de sentimiento de la belleza y de la justicia. Una frase define claramente lo que exponía:

“Los problemas sociales también exigen para su solución que exista el ritmo, la melodía y la armonía, los tres elementos básicos del arte universal”.

Núñez Tomás citaba la intervención reciente del líder laborista Ramsay MacDonald en un festival de música, celebrado en Newport, donde defendió la música como arte y elemento de educación social. MacDonald afirmó en dicho acto que los trabajadores habían recibido en herencia el canto popular y la música del pueblo. Era fundamental que se hiciera revivir la música popular y hacer que los trabajadores y trabajadoras cantasen, tan necesario como la construcción de casas baratas y el renacimiento de la industria. En los centros de trabajo, continuaba el político británico, se cantaba menos que antes porque el capitalismo con su carga opresiva y su “aplastante materialismo” hacía enmudecer a los obreros. Si el laborismo salía victorioso las ciudades industriales volverían a “ser como nidos de pájaros”.

El periodista español consideraba que MacDonald tenía razón, que había que conseguir que volviera la alegría a los hogares obreros. Y eso solamente podía hacerlo el socialismo, comenzando en la escuela primaria. El mejor síntoma de la liberación de un pueblo eran sus canciones. Un pueblo culto y alegre iba directamente hacia el socialismo.

Hemos trabajado con el Diccionario Biográfico del Socialismo Español, el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia y el número 5117 del primero de julio de 1925 de El Socialista.

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