El sufragismo en Nueva Zelanda

Eduardo Montagut

El primer reconocimiento del derecho al sufragio femenino sin restricciones se produjo en Nueva Zelanda, el 19 de septiembre de 1893, una fecha que queda grabada en los anales de la Historia de los derechos y de la emancipación de la mujer, aunque conviene recordar también los precedentes en el Estado de Wyoming y otros lugares, aunque establecían limitaciones.

El reconocimiento del voto a las mujeres de Nueva Zelanda fue fruto, como siempre en la Historia de los derechos, del esfuerzo y la lucha. En este caso las protagonistas fueron las sufragistas neozelandesas, especialmente de Kate Sheppard (1847-1934), una mujer capital en la Historia. Nacida en Liverpool, pero de padres escoceses, vivió en distintos lugares de Gran Bretaña y en Irlanda. Kate fue una mujer muy activa intelectualmente y recibió una clara influencia del socialismo de raíz cristiana, una corriente muy potente en el mundo anglosajón. A la muerte del padre la familia se trasladó a Nueva Zelanda en el año 1868. Se instalaron en Christchurch, donde ya vivía una hermana de nuestra protagonista. Allí se casó con un comerciante, Walter Allen Sheppard. La joven Kate se vinculó con energía a la Iglesia Congregacional Trinidad, luchando contra el alcoholismo y sus consecuencias.

En 1885 Kate Sheppard fue una de las fundadoras de la Unión Cristiana de Mujeres por la templanza de Nueva Zelanda (WCTU). En 1874 la primera organización se había creado en Cleveland (Ohio) y se fue extendiendo por distintos lugares del mundo. Sheppard ejemplifica la vinculación que el primer sufragismo tuvo con la lucha contra el alcoholismo. Si se quería que se aprobasen leyes contra el alcoholismo, y por la mejora de las mujeres y niños era necesario que las mujeres pudieran votar y estar representadas en el Parlamento.

Kate se convirtió en una infatigable luchadora en reuniones, mítines, la prensa, introduciendo en Nueva Zelanda el debate sobre los derechos políticos de las mujeres, y contra la desigualdad jurídica. Los folletos que editaba la WCTU fueron enviados al Parlamento en 1891. La petición por el sufragio fue presentada por Sir John Hall, con apoyos importantes como el del propio primer ministro John Ballance. Recordemos que Nueva Zelanda disfrutaba de una gran autonomía política por su especial estatus colonial. En 1852 se había creado un gobierno representativo, y en ese mismo año Londres aprobaba la Ley Constitucional de Nueva Zelanda. Dos años después se reunía el primer Parlamento. En 1856 se alcanzó la autonomía, ya que el gobierno se convirtió en responsable de los asuntos nacionales del país.

La lucha siguió desde la prensa de la WCTU. Se elaboró una nueva petición en 1893, que fue firmada por 32.000 personas, convirtiéndose en un documento clave en la Historia. Esta petición fue incluida en el Registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO en 1997. La organización femenina estaba formada por unos cientos de activistas, pero su empeño fue tal que la opinión pública neozelandesa terminó siendo claramente favorable al reconocimiento del sufragio femenino.

El 19 de septiembre de 1893 se aprobaba la nueva ley electoral. El primer ministro, Richard Seddon, envió un telegrama a nuestra protagonista.

Se calcula que en las primeras elecciones en las que las mujeres neozelandesas (mayores de 21 años) tuvieron derecho al sufragio votaron el 65% de las mismas. Kate se convirtió en una mujer mundialmente conocida y se dedicó a la lucha sufragista por el mundo anglosajón sin descanso. En todo caso, hubo que esperar a 1916 para que las neozelandesas pudieran presentarse a las elecciones.

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