Benito Pérez Galdós y la iluminación por gas en el Madrid decimonónico

José Ramón Colón Carvajal

El alumbrado público en la ciudad de Madrid inició su andadura a partir del último tercio del siglo XVII con la instalación de faroles en diferentes fachadas del Palacio Real y edificaciones señoriales cercanas. El sistema de iluminación estaba alimentado por aceite y mecha, asumiendo sus propietarios tanto el coste de instalación como el de su mantenimiento. A pesar de los intentos municipales para ampliar la iluminación de la ciudad, no sería hasta el reinado de Carlos III (1759-1788) cuando se reglamentó el alumbrado (1761) y se creó un cuerpo municipal (1765) cuya misión era el mantenimiento y encendido de los diferentes faroles instalados, pasando las instalaciones a ser de titularidad pública.

Con la llegada del siglo XIX, «el alumbrado público de Madrid prolifera de una manera considerable», estableciéndose una tipología de luminarias. Siguiendo la aportación de Alberto Guerrero Fernández, se instalaron tres tipologías de luces en la vía pública:

a) Faroles, consistentes en una caja de hierro y vidrio que colgaba de la fachada o estaba anclada a ella.

b) Farolas, con un tamaño mayor que los faroles, poseían pies metálicos y contaban con una altura de varios metros.

c) Candelabros, como los anteriores, poseían pies metálicos, pero tenían varios brazos con luces, siendo destinados a plazas y confluencias de calles. Esta denominación fue cayendo en desuso para finalmente ser denominados farolas.

El sistema inicialmente utilizado para la iluminación consistía en bujías de estearina que con posterioridad serían sustituidas por otras de parafina. Pero es en el año 1832 cuando se produce una importante novedad técnica, el uso de gas para el alumbrado público. Los primeros candelabros en los que se instaló el nuevo sistema fueron los ubicados en el Palacio Real, Puerta del Sol, calles de Alcalá, Montera, Carretas, Mayor y Carrera de San Jerónimo. Para el año 1847, la iluminación por gas se había generalizado en la ciudad de Madrid.

Los ambientes creados por la luz de gas han sido utilizados como recurso literario por diferentes autores. Benito Pérez Galdós es uno de ellos, pero antes que él, otras plumas escribieron sobre el gas. Realicemos un breve repaso sobre algunos de estos escritores:

1) José de Viera y Clavijo (1731-1813) fue una de las personalidades más importantes de la cultura canaria en particular, y española en general, del periodo comprendido entre el siglo XVIII y comienzos del XIX. Escribió «Al globo aerostático», siendo uno de los primeros autores que se interesaron por la aplicación del gas a la aeronáutica.

2) Mariano José de Larra y Sánchez de Castro (1809-1837), con un carácter literario, escribió dos artículos titulados «Ascensión aerostática» y «El hombre-globo». Estos escritos se inscriben en el contexto de los inicios del cambio del alumbrado público de petróleo y aceite al de gas. El escritor romántico, en su artículo publicado en mayo de 1835, realiza una crítica político-social clasificando a los diferentes miembros de la sociedad en tres tipos, basándose en los estados de la materia. Respecto al hombre-gas, así se refiere: El hombre-gas, llegado a adquirir la competente dilatación, se alza por sí solo dondequiera que está, y se sobrepone a ocupar el puesto que le corresponde en la escala de los cuerpos; llega hasta la altura que su intensidad le permite, y se detiene en ella; no hay obstáculos para él, porque si pudiera haberlos, rompería, como el vapor, la caldera, y escaparía. Ponedle en una aldea; él vencerá la distancia y llegará a la capital; tirará el arado; pondrá un pie en el hombre-sólido, otro en el líquido, y una vez arriba: «Yo mando –exclamará–; no obedezco. Tales son las leyes de la naturaleza. Una vez comprendido este principio general de física, mis lectores conocerán al hombre-gas a primera vista. Su frente es altiva, sus ojos de águila, su fuerza irresistible, su movimiento el del tapón de una botella de champagne. Pero para dar al gas una forma no hay más medio que el de encerrarle en un continente que la tenga. Nada, pues, más natural que el que demos a esta especie el nombre de hombre-globo; sólo así podemos hacerle perceptible a nuestros sentidos.

3) Max Aub Mohrenwitz (1903-1972) plasmó la atmósfera madrileña del Madrid de los años veinte en la obra La calle de Valverde. El autor, «con nostalgia, acidez y espíritu crítico retrata a muchos hombres y mujeres de su generación y resalta la importancia del progreso material y el avance en la mentalidad entre tanta sordidez y atraso».

Un pasaje de la obra nos muestra cómo el escritor utilizó el alumbrado de gas: En cien metros se retrocede cien años. Todo callado, serio, gris, blanco, negro, las sombras más acusadas. Las luces municipales no pasan todavía, ahora, en 1926, de los faroles de gas, adosados, de trecho en trecho, a las paredes de las casas quintañonas de las que sobresalen las oscuras vigas de los aleros cortos. El silencio es grato.

4) Ramón Gómez de la Serna Puig (1888-1963), describió en su obra Pombo el alumbrado de gas de una forma positiva: En Pombo luce el gas, el suave gas que hace sostenible la mirada a la luz. Por el contrario, en su descripción del alumbrado eléctrico, expresó su disconformidad: disuelve los pensamientos y la intimidad.

Respecto a Benito Pérez Galdós y siguiendo la destacada aportación de María del Carmen Simón Palmer, en la obra galdosiana se pueden diferenciar tres vertientes sobre la iluminación con gas en la ciudad de Madrid:

a) Como producto industrial, que llega a Madrid impulsado por un accionariado mixto, estando ya en uso en otras ciudades europeas.

b) Como factor destacado en la mejora de la calidad de vida de un grupo social caracterizado por su alto poder adquisitivo.

c) Como contexto para ambientar sentimientos, que incluye desde su aparición en escenas urbanas hasta llegar a convertirlo en una figura literaria, como realizaría con posterioridad Gómez de la Serna.

Veamos algunos ejemplos de estas vertientes encuadrados en la obra galdosiana, guiándonos por Simón Palmer.

1) Una de las obras más destacadas de Galdós, Fortunata y Jacinta, ejemplo del realismo literario español, nos describe el uso del gas como uno de los grandes reclamos comerciales, propiciando que los transeúntes se acerquen a los escaparates atraídos por la iluminación. En este caso, es la indiferencia, relacionada con su estado emocional, lo que nos transmite el autor: Recorrió el espacio desde la calle de las Hileras a la de Pontejos extraordinariamente excitada, sin ver a nadie. Llovía un poco, y ni siquiera se acordó de abrir su paraguas. El gas de los escaparates estaba encendido, pero Jacinta que acostumbraba a pararse a ver las novedades, no se detuvo en ninguna parte.

2) Isidora, la protagonista de la novela La desheredada, mantiene un encuentro amoroso con Joaquín a la luz de un farol de gas: Sobre ambos, un farol de gas alumbraba con rojiza luz aquella escena indefinible en que la necesidad desesperada, de un lado, y la integridad vacilante, de otro, se debatían con furor. Finalmente, es el alumbrado quien marca el final del encuentro:

Isidora. Ahora sí que es tarde. Me voy, me voy.

Joaquín. Todavía…

Isidora. Sí, ya han encendido el gas (Mira el techo). Mira los dibujos que hacen en el techo la sombra de los árboles de la calle y el resplandor de los faroles.

3) En la novela Tormento, encuadrada en el denominado «Madrid galdosiano», encontramos un ejemplo del gas como «diferenciador social» al describir nuestro autor la vivienda madrileña de un indiano, denominación de un emigrante retornado de América, enriquecido y que habitualmente buscaba un reconocimiento social: Había comprado una casa nueva, hermosísima, en la calle del Arenal, cuyo primer piso ocupaba por entero. Parte de ella estaba amueblada ya, atendiendo más a la disposición cómoda, según el uso inglés, que a ese lujo de la gente latina, que sacrifica su propio bienestar a vanas apariencias. Allí, sin que faltara lo que recrea la vista, prevalecía todo lo necesario para vivir bien holgadamente… Se asustaron de ver el gas en los pasillos, cocina, baño, billar y comedor…

4) Las implicaciones económicas que supuso implantar la iluminación por gas han de encuadrarse en el proceso inversor en infraestructuras que se produjo en la España decimonónica. Importantes sociedades extranjeras invirtieron en sectores como los ferrocarriles, minas, banca y servicios. La novela O’Donnell, quinta de la cuarta serie de los Episodios nacionales, recoge la descripción de Isaac Brizard, inversor francés: Un francés de mediana edad… que había venido a Madrid al establecimiento del Crédito Franco-Español, núcleo de capitalistas extranjeros que debía emprender en España negocios colosales, como los Caminos de Hierro del Norte, el monopolio del gas de las principales poblaciones, la explotación de Río Tinto.

5) Encuadrada en la obra Los Episodios nacionales, la primera novela de la quinta y última serie, España sin rey, nos lleva al discurso pronunciado por Emilio Castelar y Ripoll el 12 de abril de 1869 en la sesión de Cortes Constituyentes, cuya finalidad era elaborar una nueva Constitución. El discurso, conocido como Grande es Dios en el Sinaí, era una defensa de la libertad de culto: Descendían sobre el salón las sombras de la tarde. Apenas distinguía don Wifredo la faz de la señora enamorada y pobre… Poco tardó en verla con claridad… Hablaba ya Castelar cuando se encendieron las luces. En las cristalinas bombas que encerraban los mecheros, detonaba el gas con el alegre bum-bum al contacto del fuego. Cada bocanada aumentaba una luz, y la suma de ellas, difundiendo intensa claridad, ponía el color y la vida en los rostros de los constituyentes y en el pintoresco semicírculo de las tribunas. Todo renacía; todo se llenaba de matices y resplandores, con los cuales poco a poco se fundía el resplandor mágico del verbo castelarino…

6) Encontramos un ejemplo de los comentarios del pueblo madrileño respecto del nuevo alumbrado en la octava novela de la tercera serie de los Episodios nacionales, Montes de Oca. El título de la novela hace referencia al almirante Manuel Montes de Oca, quien participó, en 1841, en una sublevación de generales moderados contra el regente del Reino, el general progresista Baldomero Espartero.

—Y usted no ha oído decir que van a poner en Madrid una cosa que se llama el gas para alumbrar toditas las calles?.

7) En la novela Lo prohibido, ambientada en el Madrid de los últimos años del reinado de Alfonso XII, Galdós convierte el gas en una figura literaria: La puerta estaba abierta y un operario arreglaba la entrada del gas… Parecía como que yo me introducía invisible, como el gas, pasando por escondidos, angostos y callados tubos.

Benito Pérez Galdós, observador de la realidad, nos transmitió a través de sus obras la irrupción del alumbrado de gas en las calles del Madrid de su época.

  • Isidora Revista

    Isidora. Revista de Estudios Galdosianos es una publicación cultural y académica fundada en 2005 y especializada en Benito Pérez Galdós, literatura española, crítica textual, traducción, estudios culturales e historia intelectual. Con ISSN 1699-5996, la revista desarrolla además proyectos dedicados a la cultura canaria, el Observatorio Galdós-Negrín y la difusión internacional de las humanidades.

    Related Posts

    Un desahucio en el verano de 1903 y una denuncia socialista

    Eduardo Montagut Algún día habrá que redactar la historia de los desahucios en España. Hoy nos contentamos con uno concreto, acontecido en Madrid en el verano de 1903. Una familia fue desahuciada por no tener dinero para abonar las trece…

    El Cristo del Valle: la puerta que Tembleque sigue abriendo

    Rosa Amor del Olmo Antes de tener una cúpula, el Cristo del Valle tuvo un lugar donde alguien permitió descansar a dos desconocidos. Así cuenta la tradición su comienzo. Corría el año 1688 y dos peregrinos encontraron acogida en un…

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    TODO CANARIAS

    Isabel Zendal: la mujer que llevó la vacuna al otro lado del océano

    Isabel Zendal: la mujer que llevó la vacuna al otro lado del océano

    «Partí a Chile en el Winnipeg»: Nicolás Mingorance y Domingo Calero, dos canarios en el barco de Neruda

    «Partí a Chile en el Winnipeg»: Nicolás Mingorance y Domingo Calero, dos canarios en el barco de Neruda

    Ocho peñas bajo la sombra del Sol

    Ocho peñas bajo la sombra del Sol

    La Guerra Civil en Canarias: una retaguardia marcada por la violencia y el silencio

    La Guerra Civil en Canarias: una retaguardia marcada por la violencia y el silencio

    Juan Negrín: el canario europeo al que la historia tardó en hacer justicia

    Juan Negrín: el canario europeo al que la historia tardó en hacer justicia

    La nevera llena, la isla vacía: el alquiler vacacional y el turismo que devora Canarias

    La nevera llena, la isla vacía: el alquiler vacacional y el turismo que devora Canarias

    ‘Godo serás’ las casas cerradas de la patria que cierra la puerta

    ‘Godo serás’ las casas cerradas de la patria que cierra la puerta

    José Fraguas: el violín ante la memoria sonora de Canarias

    José Fraguas: el violín ante la memoria sonora de Canarias

    El Atlas que escuchó hablar a Canarias

    El Atlas que escuchó hablar a Canarias

    Mercedes Pinto: una mujer que convirtió la partida en palabra

    Mercedes Pinto: una mujer que convirtió la partida en palabra

    El Día de Canarias: celebrar lo que somos

    El Día de Canarias: celebrar lo que somos

    Canarias contra la postal: Agustín Espinosa y la invención poética de Lanzarote

    Canarias contra la postal: Agustín Espinosa y la invención poética de Lanzarote

    1937: Juan Negrín, el canario que cargó con la República

    1937: Juan Negrín, el canario que cargó con la República

    Alonso Quesada: modernidad, ironía y desasosiego en la literatura canaria

    Alonso Quesada: modernidad, ironía y desasosiego en la literatura canaria

    La calima en las islas: el día en que el aire se vuelve enemigo

    La calima en las islas: el día en que el aire se vuelve enemigo

    La mujer en Canarias: historia, territorio y desigualdades persistentes

    La mujer en Canarias: historia, territorio y desigualdades persistentes

    El Río en Arico: el pueblo que vive entre pinos secos, barrancos con memoria y arqueología industrial

    El Río en Arico: el pueblo que vive entre pinos secos, barrancos con memoria y arqueología industrial

    Carnaval bajo los focos: la resaca crítica tras la Gala de la Reina

    Carnaval bajo los focos: la resaca crítica tras la Gala de la Reina

    Filoxera en Canarias: historia, situación actual y estrategias de futuro

    Filoxera en Canarias: historia, situación actual y estrategias de futuro

    Canarias ante el cambio climático: biodiversidad, economía y patrimonio en riesgo

    Canarias ante el cambio climático: biodiversidad, economía y patrimonio en riesgo

    El habla canaria en la literatura

    El habla canaria en la literatura

    ‘El Ferna’ o el oficio de encender una plaza

    ‘El Ferna’ o el oficio de encender una plaza

    Arico vive un emotivo encuentro con los Reyes Magos en su iglesia histórica

    Arico vive un emotivo encuentro con los Reyes Magos en su iglesia histórica