Política y Religión en las constituyentes de 1931

(El debate del art. 26)

José Peña González, Catedrático Emerito Derecho Constitucional, Universidad San Pablo-CEU

Introducción

El año de 2011 se cumplió ochenta de la instauración de la II República Española. El 2012 el mismo aniversario de la expulsión de los jesuitas. Ambos acontecimientos están estrechamente unidos hasta el punto que son consecuencia el uno del otro. El presente trabajo pretende analizar ambos acontecimientos en conexión con el llamado “problema religioso”.

El nuevo régimen ha llegado tras unas elecciones municipales, a las que las clases conservadoras han dado muy poca importancia. Posiblemente confiaban en su clara victoria al amparo de la legislación electoral que hacia viable el triunfo de los concejales monárquicos sin apenas esfuerzo frente a la minoría Repúblicana.[1]La desorientación de la derecha ante lo inesperado del resultado fue total. No se habían percatado que la caída de la Dictadura arrastraría inevitablemente a la Corona que la había autorizado y mantenido desde 1923 hasta 1930. Tras Primo de Rivera se pone en marcha la formula Romanones  de vuelta a la normalidad con la celebración de unas elecciones escalonadas: municipales, provinciales y legislativas. Este “retorno a la normalidad” debe protagonizarlo el General Berenguer, Conde de Xauen, encargado del Gobierno por Alfonso XIII tras la caída de Primo de Rivera, pero al retrasar la puesta en marcha de las mismas, acaba condenándolas al fracaso. Carr mantiene que la formula podría haber triunfado en 1930 pero en 1931 estaba condenada al fracaso. Entre otras razones porque la imagen del Rey y el prestigio de la Institución se habían ido deteriorando progresivamente en pocos meses. Los últimos años de la Dictadura habían hecho de Alfonso XIII el blanco de todas las miradas y personalizaban en el mismo todos los defectos de la política seguida por Primo de Rivera tras la pacificación del norte de África.

La conspiración civil se concentra en el llamado Pacto de San Sebastián por ser esta provincia vasca donde deciden reunirse las fuerzas Repúblicanas para establecer su plan de acción.[2] La campaña antialfonsina ha adquirido enorme trascendencia y ha calado en amplios sectores de la opinión pública. Al Rey se le hace culpable directo por omisión y aceptación de la llegada de la Dictadura. Indalecio Prieto pronuncia en el Ateneo madrileño  un discurso con titulo muy significativo: “Con el Rey o contra el Rey”, llegando a afirmar públicamente que Alfonso XIII es “un estorbo”[3]. Curiosamente el Rey era un español preparado[4], con gran “charme” reconocida por todos sus colegas europeos, que sin embargo no supo afrontar la profunda crisis que vive España en 1917[5]. Año crucial en el que desembocan muchas de las frustraciones que vive la España finisecular y de modo especial el desastre de 1898.España se encontraba, como denunció Silvela, “sin pulso”.[6]

La crisis de 1917

Este año pone de manifiesto en España las varias manifestaciones de una crisis larvada que estallara abiertamente en 1931. Por ello no resulta exagerado afirmar que 1917 es el antecedente remoto de 1931. Entra en crisis la monarquía constitucional por el mal uso que la Corona y los distintos Gobiernos hacen de la alternancia ideada por Canovas y Sagasta y la manipulación del sistema electoral. Ello conduce directamente a la crisis del sistema democrático que, con todas sus limitaciones y algunas malformaciones, había presidido la vida política de la Restauración. La desaparición de Canovas del Castillo en 1897, victima del anarquista Angiolillo en el Balneario de Santa Águeda y la desaparición de D. Práxedes Mateo Sagasta en 1903, deja a la Corona sin los dos puntales decisivos que hicieron posible la Regencia de Maria Cristina durante la minoría de edad del Rey-Niño. De pronto ha desaparecido toda la clase política que facilitó el mantenimiento de la Restauración[7]. Hay que dar paso a una nueva generación política al servicio del joven monarca, cuyos nombres mas representativos son Maura[8], Dato[9], la Cierva[10], García Prieto[11], Santiago Alba[12] y Cambó[13] como los mas representativos. Ellos serán los protagonistas de la vida política española hasta 1931.

La crisis del 17 solo tenía dos posibles salidas: la autocrática que implicaba la desaparición del régimen parlamentario o la democrática que suponía una  profunda reforma constitucional. Alfonso XIII optó por la primera de manos del General Primo de Rivera y el golpe de estado del 13 de septiembre de 1923. Fue un grave error estratégico. Porque al optar por la primera salida no había solución constitucional posible y abocaba directamente, no a una reforma de Ley Fundamental, sino a un cambio de régimen político. La República tardaría en llegar lo que durase la Dictadura de Primo[14] . La sociedad española vive unos momentos de gran desconcierto. No en balde Ortega publica en 1922 su “España invertebrada”, fiel trasunto de la situación española desde el punto d vista político, ideológico y sociológico.

El 1917 “era el gozne que divide en dos mitades  exactas esa franja histórica española que se abre con el desastre del 98 y da paso a otro desastre bélico de incalculables consecuencias: la guerra civil de 1936. Cada uno de estos periodos dura exactamente 19 años[15]. El desastre de Annual en 1921, la corrupción política, el auge de los movimientos regionalistas en Galicia, País Vasco, Valencia y especialmente Cataluña, el asesinato del Cardenal Soldevilla en un execrable acto terrorista, sirven de justificación a la acción de Primo de Rivera en septiembre de 1923.[16] Su caída el 29 de enero de 1930 cierra un capitulo y abre otro radicalmente distinto. Como escribe Jackson “la II República fue inevitable mas que por la fuera de los Repúblicanos por la bancarrota de la monarquía”.[17]

Los últimos días de Alfonso XIII

Tras la salida del General Berenguer se encarga del Gobierno el almirante Aznar, cuyo solo nombre, en opinión del almirante Guillen era señal inequívoca de naufragio.[18] Pero el Rey no tiene otra opción dada la enfermedad de Cambó , la negativa de Santiago Alba, la actitud de Sánchez Guerra tras la descabellada visita que realiza a la cárcel modelo donde están presos los principales dirigentes del Repúblicanismo español del momento y  la abstención de los llamados constitucionalistas[19]. Aznar será el último Presidente del Consejo de la monarquía Alfonsina[20].

El Rey lo tiene todo en contra. Incluso en su propia familia le presionan para que abdique en el Infante Don Juan. Un sector del  ejército le ha vuelto la espalda y se ha levantado en Jaca el 15 de diciembre de 1930[21] , la “inteligencia” española abandona al monarca. Surge la Agrupación de Intelectuales al Servicio de la República, constituida por José Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala y Gregorio Marañon, bajo la presidencia honorífica de Antonio Machado. Son los hombres que integran la llamada Generación de 1914[22]. La prensa va a jugar un papel decisivo a la hora de crear el ambiente necesario[23]. En estas condiciones el resultado previsible de las elecciones municipales no podía extrañar a nadie. El día 13 al ir conociéndose el triunfo de las candidaturas Repúblicanas en las principales ciudades de España y la consiguiente proclamación, ese mismo día, de la República en Eibar y Barcelona, Cambó cita en el Hotel Ritz de Madrid a Romanones[24] para que celebre una entrevista con Alcalá Zamora[25], presidente del Comité Revolucionario, cuyos miembros acaban de salir de la Cárcel Modelo. La reunión tiene lugar en la clínica del Dr. Marañon, calle de Serrano 43, y asiste también el General Sanjurjo[26], Director General de la Guardia Civil. En ella se acuerda la inmediata salida del Rey con destino a Marsella desde la base de Cartagena “antes de que se ponga el sol”. La actuación de Sanjurjo es definitiva. Responde a lo que la historiografía británica llama “un pronunciamiento negativo”, es decir, la pasividad de las fuerzas armadas ante una nueva situación política. En el caso español se tradujo en  la abstención de la Guardia Civil y su no intervención en la crisis de 1931. Alfonso XIII abandona España el día 14 de abril tras publicar un manifiesto de despedida al país, verdaderamente ejemplar por su democrática actitud. Se proclama la República tras la salida del Rey. Como escribe el profesor Carr  “fue en las calles y plazas de Madrid  donde la monarquía constitucional, creada y mantenida por el liberalismo español  del siglo XIX, se allanó finalmente ante su enemigo histórico: el Repúblicanismo”[27].

La II República

El mismo día 14 de abril se constituye el Gobierno Provisional de la República, cuyo presidente, El Sr. Alcalá Zamora, asume la Jefatura del Estado conjuntamente con la del Gobierno Provisional integrado por los representantes de las fuerzas políticas coaligadas para acabar con la Monarquía. El primer gobierno de la República estuvo constituido por los siguientes señores: En el Ministerio de Estado el líder del partido Radical , Don Alejandro  Lerroux[28], en el ministerio de la Guerra, Don Manuel Azaña y Díaz[29], Casares Quiroga en Marina y mas tarde en Gobernación[30], Miguel Maura Gamazo en Gobernación[31],Álvaro de Albornoz al frente del ministerio de Fomento[32], Francisco Largo Caballero en Trabajo[33], Diego Martínez Barrio estrena la nueva cartera de Comunicaciones[34], Marcelino Domingo en Instrucción Publica[35], Indalecio Prieto en Hacienda[36], y el catalán Nicolau D´Olwer. 

El Gobierno Provisional convoca elecciones a Cortes el día 3 de junio, celebrándose estas el 28 de junio, al amparo de la Ley Maura de 1907 con algunas modificaciones[37] y reuniéndose por primera vez las Cortes Repúblicanas el 14 de julio, en homenaje a la Revolución Francesa.[38] Inmediatamente se pone en marcha el informe de la Comisión Jurídica Asesora que preside el eminente jurista D. Ángel Ossorio y Gallardo[39], aun que mas tarde se dio paso al proyecto elaborado por una Comisión Constitucional que elabora un Anteproyecto que se presenta a la Cámara el 18 e agosto, iniciándose el debate sobre el mismo el 27 de dicho mes. Preside la Comisión el ilustre catedrático de Penal de la Central D. Luís Jiménez de Asúa[40].

“La Constitución pretende recoger las ilusiones colectivas que el cambio e régimen ha suscitado en España. Se presenta como una solución taumatúrgica para los problemas nacionales y además se identifica con la República. De tal manera que la suerte de una iba a estar ligada a la de la otra. Ambas coincidirían en el aparente triunfo inicial y en el seguro fracaso final. La República y la Constitución eran la consecuencia de una Dictadura agotada que había dado paso a una solución democrática. La <ola democratizadora> europea que se genera tras la gran guerra europea, llega a España en 1931, pero con tres notas que la diferencian de las centroeuropeas: en España la democracia no s la consecuencia de una imposición de los vencedores en una guerra, y además ha cambiado el tiempo económico y social. La República adviene en medio e la crisis del 29. Por ultimo tiene que convivir con la oleada totalitaria que se extiende por Europa. De ahí la fragilidad que desde el comienzo tuvo la II República Española. Eran muchos inconvenientes y la República demasiado débil para hacerles frente”[41]

La II República

El nuevo régimen se va a encontrar cuatro grandes problemas que vienen arrastrándose por la vida española desde hace tiempo. En primer lugar la reforma de la estructura política del propio Estado, es decir trasladar al texto constitucional la realidad política española que enlazaba con una histórica distribución territorial del poder. Lo intentara aplicando la formula del llamado Estado Integral.[42]

La segunda es lo que Azaña va a llamar “la reforma de la conciencia española”, estableciendo un nuevo marco para las relaciones Iglesia- Estado y haciendo realidad el principio de laicidad incluido en la Constitución.[43] Unida a esta estaba  la reforma de la Inteligencia española, regulando el monopolio exclusivo de la enseñanza en manos del Estado.[44] La tercera era la necesaria reforma militar que acabara con un ejército hipertrofiado en su escala de mando y carente de los más elementales medios para llevar a cabo la defensa de España si fuera necesario.[45]Y la cuarta era la reforma de la estructura social del país, por medio de una Ley de Reforma Agraria.[46]

Todas ellas eran reformas estructurales de solución urgente, no generadas  por la República, pero a las que el proyecto de modernización política para España, que estaba en el programa de los políticos Repúblicanos, tenía que hacer frente. Ese fue uno de los grandes errores de  la II República. Querer arreglar en pocos años los atrasos de siglos, y como señaló el maestro Pabon “en la II República  Española, ni el cuadro ni el tiempo  permitieron que los hombres cuajasen políticamente”[47].Como he escrito en otro lugar “La República fracasó; y el fracaso de la República Española es también el fracaso de aquellos hombres que la proyectaron y no pudieron evitar que se les fuera de las manos”[48].

Es cierto, como recordaría Manuel Azaña en su famosa intervención en las Cortes la noche del 13 de octubre de 1931, que la República no había traído estos problemas, sino que se encontró con ellos y decidió, en un gesto de voluntarismo político, darle solución. Posiblemente el más importante de estos problemas de cara a los sentimientos y creencias españoles era precisamente el tema de las relaciones Iglesia-Estado. Besteiro acierta cuando le confiesa a Juan Simeón Vidarte, Secretario de la Cámara que “lo que mas me preocupa es el problema religioso. No parece sino que estamos reviviendo los tiempos en que Galdós llevó al teatro Electra y Doña Perfecta. Esta campaña anticlerical a bombo y platillo no puede traernos más que graves problemas y esto si me tiene preocupado. Ojala me equivoque”[49]. Y no se equivocaba el Presidente de las Cortes Constituyentes. De hecho el llamado problema religioso fue el mas importante de los planteados al Gobierno Provisional y enlazaba directamente con el llamado “problema religioso” en su doble planteamiento: el publico que afectaba directamente a las relaciones Iglesia-Estado y el privado que llegaba al corazón de las creencias religiosas e amplios sectores de la población,  tanto para los que las tenían profundamente interiorizadas en su conciencia y las aceptaban como parte de su propia estructura vital, como para los que la rechazaban por considerarlas un medio mas para justificar una parte importante de la llamada vieja política: la alianza Trono-Altar. La República se presentaba como la formula para poner en practica la nueva política, lo que suponía, en su proyecto de modernización, acabar con todo lo que representaba el pasado. Lo que sucede es que eliminada la Monarquía, exiliado el Rey, del pasado lo más visible que quedaba en España era la Iglesia. Ello condicionaba mucho el tema de las relaciones Iglesia-Estado, al que había que añadir un fenómeno típicamente hispánico: la pugna entre clericalismo y laicismo.

El llamado “problema religioso”

En España, a diferencia de otros países, el tema de las relaciones Iglesia-Estado era algo más que la relación entre dos potestades soberanas. Lo que estaba en juego de nuevo era el análisis de lo que desde la Constitución de 1869 se conoce bajo la rubrica del fenómeno religioso y también “el problema religioso”. El profesor Giménez y Martínez de Carvajal destaca “la importancia de la <profundidad> del fenómeno religioso en España, (lo) que implica una visión integral del hombre  y la vida, y que repercute en su forma de pensar y en la actuación política”[50]. En el caso que nos ocupa, hay unanimidad en la doctrina  a la hora de considerar este problema como uno de los grandes obstáculos, si no el mayor, con los que tuvo que enfrentarse la República. Luís Farré, recogiéndolo de Paúl Oltramare escribía que “la religión es la forma que adopta la vida del hombre cuando cree en la realidad de poderes superiores capaces de influir en las condiciones de sus existencia”[51]. En la vida de los pueblos ha jugado un papel de primera magnitud, posición que ha ido relativizándose a medida que avanzaba el proceso secularizador[52].

La forma Repúblicana de gobierno era en España,  y para muchos, algo más que un cambio de régimen, una nueva forma de acceder a la suprema Jefatura del Estado y organizar políticamente la convivencia. En muchos sectores se arrastraba un sentimiento de rechazo hacia el concepto de religión y la alianza tradicional entre el Trono y el Altar, por lo que se vinculaban las creencias religiosas a una determinada clase social. Todo ello estaba presente en la jornada del 12 de abril. Plebiscito no solo contra la Monarquía sino también contra gran parte de las creencias colectivas imperantes hasta entonces en el ámbito religioso. Una vez caído el trono, el segundo termino del binomio tenia que ver resquebrajada su posición en el concierto de las fuerzas políticas y sociales de España. Por otra parte hay que tener en cuenta el carácter “publico”  que la religión ha tenido en el ámbito de la convivencia española, y pesaba en la conciencia de muchos la creencia de los obstáculos que, en todos los momentos históricos de modernización política de España, habían sufrido por parte de la Iglesia.

El tema esta íntimamente conectado con el dualismo clericalismo y anticlericalismo que cruza una y otra vez la historia española. El anticlericalismo es, en todo caso, una reacción frente al clericalismo, es decir la utilización de la fe como instrumento de poder. Implica la vinculación de la Iglesia como Institución a una determinada clase social, defendiendo un tipo específico de sociedad, donde el clero, mejor seria decir el alto clero o la jerarquía, juega un papel determinante a la hora de imponer unas pautas determinantes de comportamiento. El medio generalmente utilizado para ello será el control de la educación.

De ahí la importancia del Art. 26 que no solo es el tema especifico de la expulsión de los jesuitas, sino muy especialmente la supresión de la enseñanza para la Iglesia y las Ordenes religiosas. En este sentido la obra escrita de Manuel Azaña es un buen ejemplo[53].El ambiente estaba muy enrarecido y por ello no sorprenden expresiones como “el infecto clericalismo de Estado” o la falsa “democracia frailuna” que aparecen en algunos discursos de la época.[54]

El fenómeno religioso en España es un problema viejo en la mentalidad colectiva de los españoles, aunque su partida de nacimiento desde el punto de vista politico y constitucional se remonte solo a la Constitución de la Gloriosa, como puso de relieve Pérez Gutiérrez[55]. Se ha dicho que los españoles son más propensos a creer directamente en Dios que en sus ministros, a los que suelen identificar con las clases más conservadoras del Estado.[56] Lamentablemente un fenómeno tan importante en nuestra patria,  no ha merecido, hasta tiempos muy recientes, el interés de los estudiosos españoles, cuando en la actualidad esta considerado por la nueva sociología del conocimiento  como uno de los factores capitales en la interpretación de las conductas humanas y su integración en la sociedad.[57] Sin embargo el tema es de una importancia extraordinaria y afectaba a todas las clases e instituciones. Lo religioso en España ha funcionado siempre, tanto en la derecha como en la izquierda, como un aglutinante social, aunque de signo contrario. Curiosamente los mismo partidos políticos que como partidos de clase, tipologia  propia del siglo XIX y primera mitad del XX, venían a defender los mismos intereses , acudían a diferenciaciones de carácter eclesial para distinguirse unos de otros, a veces de la forma mas artificial imaginable. Así el partido conservador se presentaba en líneas generales como confesional y clerical, mientras el liberal asomaba cierto aire anticlerical[58]. Con Maura y Silvela el clericalismo se transforma en uno de los ejes del conservadurismo para contrarrestar el anticlericalismo, real o fingido, de los liberales. No esta de mas señalar que los liberales mas que herederos de los librepensadores, lo eran de os regalistas del XVIII. Tenían miedo al poder de la Iglesia.

El anticlericalismo español tiene hondas raíces  en otros ámbitos, aunque constitucionalmente haya que esperar a la Constitución del 69, como se ha indicado[59]. A destacar el hecho de que los “demócratas de cátedra” de 1869 serán los padres intelectuales de la generación de 1914 que a su vez acceden al poder en 1931. Pero históricamente el tema se remonta muy atrás.[60] José Luís Abellán habla del “solapado anticlericalismo de Cervantes”[61] y Bennasar afirma que “a partir del siglo XVI a menudo se manifestó un decidido anticlericalismo que iría fortaleciéndose lentamente hasta llegar a las explosiones de nuestro tiempo”[62]. Son razones de carácter histórico las que explican en cierta medida las características que presenta el anticlericalismo español[63]. El profesor Cuenca Toribio, gran especialista en temas de la Iglesia española, lamenta que no salieran de Cádiz las bases para que surgiera en España un catolicismo liberal[64]. Lamentablemente nos faltó un Rosmini y un Gioberti que dieron al Risorgimiento italiano una impronta de tolerancia en el aspecto religioso verdaderamente admirable[65].

A lo largo del siglo XIX el anticlericalismo alcanza su máxima cota en la Revolución Gloriosa para descender vertiginosamente durante la Restauración para rebrotar con fuerza a principios del siglo XX y alcanzar el año 1931 con la llegada de la República su traslado al Parlamento con un trasfondo ideológico politico que afectaba no solo al sentimiento individual sino también a las relaciones Iglesia-Estado, planteadas, por parte de todos, en unos términos muy conflictivos.

En el desarrollo del anticlericalismo van a influir también las divisiones internas en la Iglesia española que proporcionan mas de un quebradero de cabeza, incluso a Roma.[66]León XIII en su encíclica “Cum Multa” de 1883, había intentado la unión de los católicos sin conseguirlo.[67]La Santa Sede no puede entender las diferencias  y enfrentamientos entre los Jesuitas con su revista Razón y Fe y los católicos integristas  de El Siglo Futuro.[68] Hasta el punto que el Papa Sarto, San Pío X, escribió la carta “Inter Católicos Hispaniae” en 1906, pidiendo la unidad entre los católicos españoles, y no lo consiguió. Curiosamente seguía subsistiendo la vieja polémica entre ultramontanos y regalistas que se había iniciado en el Despotismo Ilustrado.[69]Ese mismo año uno de los  lideres  de la derecha española  a partir de 1931, Alejandro Lerroux,  publicaría en el periódico La Rebeldía de Barcelona su conocida soflama sobre los “Jóvenes Bárbaros”[70]. La proclamación de la República en Portugal en 1910 y la inmediata expulsión de los jesuitas supuso la llegada a España de todos ellos, instalándose preferentemente en Galicia. El resto de las ordenes religiosas ya habían tomado asilo en nuestra Patria tras las leyes francesas de 1905[71].Los sucesos de Barcelona el 27 y 28 de julio de 1909 tienen una motivación social- evitar el embarque de los soldados para Marruecos- y un claro carácter anticlerical[72].La formula de León XIII para pacificar las relaciones de la Iglesia Católica con los distintos estados, al margen de su ideología religiosa, apenas tuvieron eco en España. [73]

Todos estos problemas se fueron multiplicando a lo largo del siglo XX adoptando un matiz especial por lo que a la Compañía de Jesús se refiere. El profesor Revuelta afirma que el antijesuitismo en serio empieza a finales del XIX y principios del XX, calificándolo como “antijesuitismo jesuítico”  porque surge en la propia Compañía. Es el caso el P. Mir que abandona la S.I. el año 1883[74], o Jaime Torrubiano y Ripoll[75], Segismundo Pey Ordeix y Julio Cejador entre otros[76] . Salen a la luz pública los nombres de personas muy relacionadas con la Compañía  acusados de hacer grandes negocios, incluso alguno miembro de la Orden, entre ellos[77]. Sobre la acción de los jesuitas se publican obras que ayudan a crear el clima en contra de la Compañía que se hace palpable en la llegada de la República[78]. Políticamente la Restauración, aceptando la confesionalidad del Estado, integra la Iglesia en su ámbito politico, favoreciendo sus intereses  especialmente en el ámbito educativo y recompensándola económicamente. El poder politico renuncia a la libertad de cultos y la Iglesia acepta la protección económica y social del estado. Este, a cambio, con esta política se garantizaba alejar de las diócesis a los clérigos más integristas. La República declara abiertamente su oposición a este modelo que en cierto modo venia reconocido en el Proyecto de la Comisión Jurídica Asesora.[79]

El debate constituyente

La elaboración del texto constitucional pone en primer término el planteamiento  de la llamada cuestión religiosa. En el animo de muchos Repúblicanos estaba la posición favorable que la Compañía había tenido con la Dictadura, visible en las paginas de su revista Razón y Fe. Su director, el P. Izaga llegó a felicitar al Rey Alfonso XIII por la aceptación de la misma, considerándolo el acto más constitucional de su reinado. Mostró abiertamente su agradecimiento tras el reconocimiento el 2 de febrero de 1929  de los estudios superiores de Deusto y El Escorial.[80] Caída la Dictadura siguen manifestando su fe en la misma y su apoyo a la Corona. Con todo ello no podía extrañar la manifiesta hostilidad hacia la orden que había en muchos sectores de España. Un hombre de clara militancia católica como Santiago Alba se había quejado en carta a su amigo el P. Nemesio Ontaño “del comportamiento de la Compañía  de Jesús y de su maridaje con el Directorio y le preguntaba si es que pensaban que el Directorio iba a ser eterno”[81] . La animadversión hacia los jesuitas tenía hasta cierto punto su propia lógica.

Tanto el partido socialista como el radical socialista llevaban en sus programas la cuestión de la “laicidad” como tema clave de un proyecto democratizador. Para Acción Repúblicana formaba parte de cualquier intento de modernización política.[82] La laicidad entendida como una especie de ética publica  que implica pluralismo ideológico religioso, separación Iglesia-Estado, libertad de conciencia etc. Si la República se presentaba como una “revolución” el lado más visible de la misma para los hombres de izquierda, era precisamente el ataque a la Iglesia. Paradójicamente el Punto Tercero del Estatuto Jurídico proclama el respeto de la conciencia individual mediante la libertad de creencias y cultos.[83] El Decreto de 6 de mayo de 1931 establece la voluntariedad de la instrucción religiosa en las escuelas[84], lo que supone acabar con el Concordato de 1851 y el  de 22 de mayo de 1931, decreta la libertad de cultos.[85] En cierto modo se estaba sustituyendo el anterior monopolio religioso de la enseñanza por un nuevo monopolio secular y laico. Se establecía la libertad de enseñanza y al mismo tiempo se prohibía su ejercicio a la Iglesia. Con el agravante de la incapacidad del estado para poder sustituirla a pesar del laudable esfuerzo de Domingo y Llopis. Por primera vez se reconocía el principio constitucional de la libertad religiosa, pero negándolo a la Iglesia  Católica en nombre de la salvaguarda de la República y como consecuencia del laicismo radical que personalizaba fundamentalmente quien mas tarde ocuparía precisamente la cartera de Justicia, Álvaro de Albornoz. Lo que sucedía es que de pronto, con la llegada de la República, el escenario había cambiado radicalmente para la Iglesia Española. Como escribió José de Castillejo “con la instauración de la República la Iglesia se encontraba en la posición mas embarazosa: había reclamado el principio de la preponderancia religiosa para la mayoría  y se hallaba ahora en una situación de minoría; había condenado el liberalismo y ahora tenia que defender la libertad como su unico refugio posible; había abogado por la unidad espiritual del país bajo un credo y ahora tenia que luchar contra el mismo principio enarbolado tanto por el fascismo como por el comunismo”[86] Pero no dejaba de ser un grave error por parte de los lideres Repúblicanos no darse cuenta de las  consecuencias que podría tener un enfrentamiento abierto con la Iglesia y las clases sociales que la respaldaban.[87] En casos parecidos es necesaria una Revolución con mayúscula y en profundidad, y la República española sentía a veces un empacho de legalidad que le impedía adoptar medidas extraordinarias para atender situaciones excepcionales.

Curiosamente en el Pacto de San Sebastián no se había adoptado ninguna medida en el ámbito religioso, dejándolo todo para la posterior etapa constituyente cuando la República fuese establecida.[88] De ahí que los ministros del Gobierno no contasen de antemano con ninguna posición definida, dependiendo de la autoridad que cada uno tuviera dentro de su grupo parlamentario. Esto explica que cuando se trataban temas tan delicados como este, la coalición gubernamental se resintiera en su unidad. Las relaciones  Gobierno-Iglesia vivían una situación difícil. El Vaticano tarda en reconocer el nuevo régimen argumentando que se trataba de una Gobierno Provisional., lo que no fue obstáculo para que desde primera hora la Santa Sede diera el visto bueno al accidentalismo en las formas de gobierno preconizado por Herrera y defendido en El Debate, con el visto bueno del Nuncio Monseñor Tedeschini y la colaboración del Cardenal de Tarragona Vidal y Barraquer y el respaldo desde el Vaticano del Secretario de Estado Cardenal Pacelli y los Monseñores Tardini y Octtaviani[89]. Suponia el acatamiento al poder constituido y por lo tanto al régimen Repúblicano. Sin embargo la Santa Sede niega el placet al primer embajador designado por la República. Se trataba de Luís de Zulueta, quien se consideraba a si mismo, al igual que Fernando de los Ríos, como heredero espiritual de los antiguos “erasmistas”[90].Uno y otro se sentían  descendientes de los heterodoxos españoles que aceptaron las tesis de Erasmo de Rótterdam, lamentando la falta de tolerancia religiosa en España y la ausencia de un Edicto de Nantes. Había que superar el antaño matrimonio de conveniencia entre la Religión y la Política por una nueva unión en la que ambas partes se respetaran mutuamente, señalaran bien los campos de juego y estuvieran dispuestas a aceptar las nuevas reglas. Lamentablemente a la hostilidad inicial de algún prelado, caso de la Pastoral de Segura el 7 de mayo de 1931[91], agravada por el hecho antirreligioso de la quema de conventos en las negras jornadas del 10 y 11 de mayo, contesta la República sobrepasando los límites de la teórica neutralidad de un estado laico.[92]El anticlericalismo incendiario de que se hizo gala en varias provincias españolas, ponía de relieve, como señaló en un manifiesto la Agrupación al Servicio de la República, un fondo de fetichismo primitivo y criminal, incompatible con un autentico espíritu Repúblicano. La República nace “con olor a chamusquina”.

Con este panorama se inicia el debate sobre los artículos que afectaban directamente a la llamada cuestión religiosa, una vez aprobado el art. 3º que declara la aconfesionalidad del estado.[93] Se pasa a debatir el articulo 24 del proyecto constitucional que pasaría a ser el famoso articulo 26 del texto definitivo[94]. El gran protagonista de la jornada será el ministro de la Guerra, D. Manuel Azaña. Toma la palabra el martes y 13 de octubre de 1931  a las siete y media de la tarde.[95] Es probablemente “el discurso inaugural de la República “como lo definió el profesor Pabon. [96]En la tarde del día 13 la conjunción Repúblicano socialista esta a punto e romperse, precisamente por el texto del articulo 24. Ello supondría la caída del Gobierno y la imposibilidad de poner en marcha el proyecto de cambio que la República implicaba. Socialistas y radical socialistas anunciaban su retirada ante la derechización que veían en el artículo en cuestión. La situación era excepcionalmente grave. Manuel Azaña decide intervenir y presenta tras su discurso un nuevo texto mas avanzado y les hace responsables de la perdida de la República si no lo votan.[97] El discurso de Azaña duro una hora y termino a las nueve de la noche. Se suspende la sesión hasta las diez y media que se reinicia el debate hasta que amanece. El discurso produjo un gran efecto y consolidó la mayoría. Para su gran enemigo politico- D. Niceto Alcalá Zamora – era “el Everest inaccesible a la improvisación oratoria”, para añadir que “no hay nada tan portentoso como aquel discurso”[98]. Ortega lo define como “el mejor discurso de las Constituyentes”. El meollo del mismo esta en su famosa afirmación, cuando dice: “La premisa de este problema, hoy politico, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica; el problema politico consiguiente es organizar el Estado Español en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica el pueblo español”.[99] Tras esta afirmación, que un autor llamó “explosiva mina laica” [100],  aclara que “Para afirmar que España ha dejado de ser católica  tenemos las mismas razones que para afirmar que España era católica en los siglos XVI y XVII” y a continuación, tras incluir la supresión de la Compañía de Jesús,  añade: “España en el momento del auge de su genio, cuando España era un pueblo creador e inventor, creó un catolicismo a su imagen y semejanza, en el cual, sobre todo, resplandecen los rasgos de su carácter, bien distinto, por cierto, del catolicismo de otros países, del de otras grandes potencias católicas, bien distinto, por ejemplo, del catolicismo francés; y entonces hubo un catolicismo español por las mismas razones de índole psicológica  que crearon una novela y una pintura y un teatro y una moral españolas, en las cuales también se palpa la impregnación de la fe religiosa. Y de tal manera es esto cierto, que ahí esta todavía casualmente la Compañía de Jesús, creación española, obra de un gran ejemplar de la raza, y que demuestra hasta que punto el genio del pueblo español ha influido en la orientación del gobierno histórico y politico de la Iglesia de Roma”[101]

Escribía hace muchos años que “frente al inveterado regalismo de los hombres del XIX y su pretensión de poner a la Iglesia al servicio del Estado, Manuel Azaña propugna una indiferencia y asepsia total entre ambos poderes, una especie de mutua ignorancia y desconocimiento entre las dos potestades. Frente a Canovas, que utiliza políticamente la religión al servicio e sus fines ideológicos, Manuel Azaña simplemente la ignora. Desmonta la vieja alianza entre el poder politico y el religioso, y deja este ultimo reducido a un problema interior, personal e intimo, radicado en la conciencia y sin ninguna traducción publica”.[102]

Las consecuencias del Discurso

Las consecuencias del Discurso  no se hacen esperar. Tiene lugar la primera crisis de gobierno con la dimisión de su Presidente Alcalá Zamora y el ministro de la Gobernación, Miguel Maura. Las minorías católicas se retiran del hemiciclo, contra la opinión de Herrera y el Nuncio. [103] Los intelectuales mayoritariamente votan en contra o se abstienen.[104] Protestas de la Compañía de Jesús y Nota Diplomática de la Santa Sede.[105] También del Episcopado Español.[106]Aprobación el día 21 de la Ley de Defensa de la República. Primeras conspiraciones abiertamente contra la República.[107]El Colegio de Abogados de Madrid  elabora un Dictamen declarando antijurídica e ilegal la disolución de la Compañía de Jesús[108]. La dimisión de D. Niceto y su advertencia de levantar la bandera revisionista de la Constitución, inclina al Gobierno a presentar su candidatura para la Presidencia de la República.

Para resumir, como he escrito en otro lugar, “no cabe duda que el articulo 26 marca, a partir de su aprobación, dos campos políticos irreconciliables en la vida española, y que en la noche del 13 de octubre, se plantea una vez mas el viejo problema histórico de las dos Españas. A partir del día 15 queda abierta la lucha y ambos bandos se preparan para ella”.[109] Sin embargo este discurso, suponia y así fue visto por el Nuncio y Vidal, la posibilidad de salvar a la Iglesia española, aun a costa de sacrificar a los Jesuitas como “el chivo expiatorio” que Azaña sacrifica al anticlericalismo español, según atinada expresión del profesor Cuenca Toribio.[110]

Octubre dividió aun más a los católicos españoles. Unos pensaban que la Constitución era reformable- caso Alcalá Zamora- , mientras otros pensaban que había que acabar con la República. Al final triunfaría esta tesis.[111] Puede afirmarse que a partir de este momento el discurso de Azaña, con la consiguiente aprobación del art. 26, unido a los sucesos de Casas Viejas darían argumentos a todos sus enemigos y serian la base de la campaña electoral del 19 de noviembre de 1933, en la misma medida que los sucesos de Asturias acabarían con Lerroux y la Ceda el 16 de febrero de 1936.

En el orden politico este discurso supone la llegada de Azaña a la Presidencia del Gobierno sustituyendo al dimitido Alcalá Zamora abriendo el llamado bienio azañista, con el alto precio de expulsar a los católicos, pero leales Repúblicanos , del poder y por lo tanto del consenso que se había dado desde el Pacto de San Sebastián.[112] Durante esta etapa se aprueban la mayor parte de las leyes de desarrollo de la Constitución que a partir de 1933 seria, si no derogadas si suspendidas en su aplicación, así como un importante bloque de normas preconstitucionales que afectaban directamente a la posición de la Iglesia.[113] Toda esta legislación culminaría con la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas del 3 de junio de 1933 , la mas importante de todas ellas que fue contestada desde Roma por el Papa Pío XI con la “Dilectisima Nobis” del 3 de junio  y con la Declaración Colectiva del Episcopado de la misma fecha.[114]

Pero, posiblemente, la medida directamente mas grave derivada de la aprobación del Art. 26 fue el Decreto de expulsión de los Jesuitas.

La expulsión de los Jesuitas

El 23 de enero de 1932 se hace publico el Decreto de expulsión de los Jesuitas. Ocupa el Ministerio de Justicia en el primer Gobierno Azaña, Álvaro de Albornoz y Liminiana, que accede al cargo tras la remodelación ministerial derivada de la crisis del Art. 26 y la dimisión  de D. Niceto y Maura. [115] Naturalmente por parte de los jesuitas se elevaron inmediatamente las lógicas protestas por la acción del Gobierno y también por la condescendencia del Nuncio con el Gobierno Repúblicano y la ineficacia de los obispos españoles en la defensa de la Compañía[116].

El Decreto en cuestión dio lugar a un debate parlamentario que se abre el 27 de enero hasta el 4 de febrero. El Gobierno se ve atacado tanto por la derecha como por la izquierda. En nombre de los Agrarios toma la palabra en primer lugar el diputado por Salamanca Lamamie de Clairac, seguido por Martínez de Velasco. En nombre del grupo Vasco Navarro los  diputados Beunza y el canónigo Pildain y  Abadal de la Lliga Catalana Por parte de la izquierda intervienen Mariano Ansó, alcalde de Pamplona de Acción Repúblicana y Botella Asensi , radical socialista y diputado por Alicante. En nombre del Gobierno toma la palabra Albornoz, quien reitera la legalidad el Decreto en cumplimiento del Art. 26 de la Constitución y añade que en realidad no habría  hecho falta incluir esta disolución en el articulo constitucional, ya que la Real Pragmática de Carlos III no se había derogado nunca por lo que había que entender que estaba en vigor. Su existencia en España era cuestión de mera tolerancia, por lo que entendía que jurídicamente la Compañía de Jesús no tenía existencia legal en España.[117]

La expulsión de los jesuitas[118] pone en marcha el Patronato Incautador de Bienes creado en el Art. 7º del Decreto del 23 de enero de 1932, encargado de especificar los bienes que iban a ser nacionalizados y expropiados, sin indemnización. El citado Patronato estuvo presidido, en su primera etapa, por Demofilo de Buen, destacado jurista y Consejero Permanente de Estado que actuaba como Delegado de la Presidencia del Consejo de Ministros, auxiliado por representantes de todos los organismos implicados. Las primeras incautaciones tuvieron lugar entre el 3 de febrero y el 31 de agosto. La situación cambia con la llegada de la derecha al poder. El sexto y último Gobierno Lerroux, con la presencia de cinco ministros de la CEDA, fue decisivo en la historia del Patronato y en la devolución de los bienes incautados. El resultado electoral de febrero del 36 supuso un giro copernicano en esta cuestión. El estallido de la guerra civil supuso la apertura de un nuevo escenario. Como señala Verdoy, S.I.  “económicamente la incautación no supuso ningún respiro para las arcas del Estado”[119]

Como conclusión puede afirmarse que la actitud de los Repúblicanos respecto de la Iglesia y los sentimientos religiosos, mas o menos auténticos,  de una parte de la sociedad española, fue una de las causas determinantes “de la colosal frustración” , en palabras del Profesor Murillo Ferrol que supuso la II República Española.


[1] La Ley electoral de Maura de 8 de agosto de 1907 contemplaba la posibilidad de la proclamación inmediata de los candidatos en aquellos distritos electorales donde solo hubiera un aspirante. Ello ponía en manos del cacique del lugar la posibilidad de contar de antemano con la victoria ya que resultaba fácil convencer  por medios más o menos legales para que no se presentase nadie que hiciera sombra al candidato “idóneo”. A pesar de ello en las grandes ciudades, donde la acción de cacique era menos efectiva o prácticamente nula, las candidaturas Repúblicanas obtuvieron un gran  éxito, mientras en las zonas rurales triunfaron, gracias al art. 29, las candidaturas monárquicas ampliamente. Las elecciones fueron interpretadas por todos, con el Rey Alfonso incluido como un autentico plebiscito a favor de la República y un rechazo hacia la monarquía. El Rey decidió marcharse, adoptando una suspensión temporal de sus derechos, aunque sin abdicar de los mismos. 

[2] La reunión se celebra en el mes de agosto entre Repúblicanos y autonomistas catalanes con el objetivo de fijar las bases para derrocar la monarquía, restablecer la República y reconocer la autonomía catalana. Los asistentes fueron: D. Fernando Sasiain, como Presidente de la Unión Repúblicana en San Sebastián y anfitrión del acto. Lerroux y Azaña por la Alianza Repúblicana, Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz y Ángel Galarza por el partido Repúblicano Radical Socialista, Alcalá Zamora y Miguel Maura por la Derecha Liberal Repúblicana, Carrasco Formiguera por la Acció Catalana, Matías Mallol por la Acción Repúblicana de Cataluña, Jaume Ayguadé por el Estat Catalá y Casares Quiroga por la ORGA. Asisten a titulo personal Sánchez Román, Eduardo Ortega y Gasset e Indalecio Prieto. No puede asistir por encontrase en Francia, aunque se adhiere al acto Gregorio Marañon. Véase Peña González, José: Historia Política del Constitucionalismo Españo”. Madrid, 1995.Pp.. 343-4 (Hay reedición por Dykinson en 2006)

[3] Añade: “Vamos a derribar la monarquía. Vamos a abrir el palenque a la ciudadanía española. Que nunca se sintió verdaderamente libre y que últimamente llegó al grado de mayor oprobio; y cuando hayamos derribado el régimen monárquico, cuando hayamos instaurado una República, que cada cual, dentro del ruedo amplísimo de la democracia , propugne por el triunfo de sus ideales  con todo el ímpetu que quiera, porque en el agrupamiento de fuerzas  para derribar el régimen y acabar con la dinastía de los Borbones , a nadie se pide la abdicación de sus ideales” Prieto: Con el Rey o contra el Rey. Méjico, 1972., Pág. 301.

[4] Se trata de “un rey simpático” que en opinión de García Escudero es un “español típico, o para ser mas exacto un archimadrileño con todos los defectos y virtudes de sus paisanos”

[5] Para Carlos Seco Alfonso XIII funde en su personalidad “el mejor espíritu de dos generaciones preclaras: la del 98 y la del 14”. Véase Alfonso XIII y la crisis de la restauración. Barcelona, 1969. Pág. 14.

[6] Titulo del famoso artículo publicado por D. Francisco Silvela en el diario El Tiempo el día 16 de agosto de 1898.

[7] Además de Cánovas y Sagasta hay que añadir la desaparición de Castelar en 1899, Martínez Campos en 1900, Silvela en 1905, Romero Robledo en 1906, Canalejas asesinado en 1912 y Moret muerto en 1913. La desaparición de estos líderes tiene una repercusión inmediata en los partidos históricos que inician un declive  forzado entre otras razones por la lucha por su liderazgo.

[8] Político mallorquín nacido en Palma  en 1853 y muerto en Torrelodones en 1925. Cursa la carrera de Derecho en Madrid con gran dificultad debida entre otras razones a su desconocimiento de la lengua castellana, lo que superarla leyendo continuamente a los clásicos españoles. Entro a formar parte del despacho de D. German Gamazo con cuya hija Constancia contrajo matrimonio en 1898. Desde 1881 obtuvo acta e diputado destacando por su brillante oratoria, formando parte del partido liberal en el que permanece hasta 1902, ocupando diversos ministerios. En este año se pasa al partido conservador a las órdenes de Silvela. En 1903 ocupa por primera vez la Presidencia del Gobierno y la jefatura del partido. Expone su programa de “descuaje del caciquismo”, “la revolución desde arriba” etc. En 1907 preside “el gobierno largo”, el mas duradero  de todos los que tuvo Alfonso XIII. Es también llamado el “de la luz y taquígrafos”. En 1909 tiene lugar la movilización de reservistas que dio lugar al famoso “Maura no”. Alfonso XIII le “borbonea” y hasta 1918 no vuelve a presidir el Gobierno- el de concentración nacional- y mas tarde en 1919 y 1921. Se declaro enemigo  de la Dictadura, retirándose de la política y dedicándose a la vida cultural. Fue director de la Real Academia de la Lengua y muere en Torrelodones en la famosa finca del Canto del Pico propiedad del Conde de las Almenas quien más tarde se la regalaría al General Franco. 

[9] Eduardo Dato e Iradier nace en la Coruña el 1856 y muere asesinado en Madrid el año 1921.Eminente abogado, ocupo diversos puestos ministeriales hasta 1913 en que es designado Presidente del Gobierno , lo que provoca su ruptura con Maura y la aparición del llamado grupo de los datistas o “idóneos”. Durante su gobierno acabo con las llamadas Juntas de Defensa, una de las claves políticas de la crisis del 17.

[10] Nacido en Murcia en 1864 y muere en Madrid en 1938. Licenciado en Madrid y doctorado en Bolonia. Miembro del partido conservador accede por primera vez a un ministerio en 1904 Ministro de la Gobernación con Maura en 1907, reprimió con dureza la Semana Trágica y ordeno el fusilamiento de Francisco Ferrer, lo que dio lugar a una gran campaña antiespañola en toda Europa. El 14 de abril ocupaba la cartera de Fomento en el ultimo gobierno de la Monarquía alfonsina, recomendando al Rey el uso de la fuerza antes que salir al exilio.

[11] Nace en Astorga en 1859 y muere en San Sebastián en 1938. Jurídico militar  se incorpora muy pronto al despacho de Montero Ríos con cuya hija contrajo matrimonio. Ocupo diversos ministerios entre ellos el de defensa el año 1917 del que fue derribado por las Juntas de Defensa. Se opuso a la Dictadura y  formó parte del Gobierno Aznar en 1931.

[12] Nace en Zamora en 1872 y muere en San Sebastián el 1946.Militó primero en las filas conservadoras hasta que en 1905 pasa al partido liberal. Se le acusa de haber entregado al Rey la carta de Moret que dio lugar a la llamada “Crisis del Papelito”. Fue ministro en varias ocasiones y se opuso a la Dictadura. Alfonso XIII le ofreció la presidencia del Gobierno tras la dimisión del General Berenguer pero no aceptó.

[13] Nacido en Verges (Gerona) en 1876, muere en Buenos Aires en 1947. Colaborador de Prat de la Riba en Solidaridad Catalana, gran orador  y presidente de la Lliga Regionalista. Ministro en dos ocasiones con Maura en 1918 y 1919, gran experto en temas fiscales y hacendísticos, se opuso a la Dictadura. Apoyó los gobiernos de Berenguer y Aznar  y fue un insigne coleccionista de obras de arte. El profesor Pabon  publicó en 1952 su biografía en tres tomos, obra que es ya un clásico en la historiografía española contemporánea.

[14] La crisis, en opinión del profesor Jover, es la consecuencia de la conjunción de tres factores. Un triangulo perfecto en el que su vértice lo ocupan las Juntas de Defensa, otro la Asamblea e Parlamentarios de Cataluña y el tercero la huelga general revolucionaria convocada para agosto de 1927, primer caso en la historia de los movimientos obreros y que se anticipa a la soviética prevista para octubre de ese año. El tema ha sido analizado en profundidad por Juan Antonio Lacomba en La Crisis de 1917. Ed. Ciencia Nueva. Málaga, 1970.

[15]  De 1898 a 1917 y de 1917 a 1936. Véase Peña González. Op. Cit. Pág. 328

[16] En realidad el propio Rey Alfonso XIII en un acto celebrado en el Real Circulo de la Amistad de Córdoba en el mes de mayo de 1921, ha pedido públicamente la llegada del famoso “cirujano de hierro” invocado por Costa. Véase Peña González, José: Las claves de un discurso histórico. Boletín de la Real Academia de Córdoba, nº 132. Córdoba, 1997.

[17] Véase La República Española y la guerra civil. México, 1967.

[18] Era una buena persona pero no la indicada para la grave situación que se vivía. Pabon lo retrata magistralmente como “hombre geográficamente procedente de Cartagena y políticamente de la luna”.

[19] Partido de reciente creación integrado por los ex ministros de la Corona Melquíades Álvarez, Burgos Mazo, Bergamin, Sánchez Guerra y Villanueva. Azaña irónicamente los llama” los cuatro jinetes del Apocalipsis, porque su solo nombre es señal de desgracia”.

[20] El nº 35 de los Gobiernos de Alfonso XIII de 1902 a 1931 con un total de 402 ministros.

[21] Entre los conspiradores Ramón Franco y Queipo de Llano que tiene el encargo de bombardear el Palacio Real. El fracaso de esta asonada  proporciona a la República sus primeros mártires: Galán y García Hernández.

[22]  El nombre viene de la fecha de la conferencia pronunciada por Ortega  sobre “Vieja y Nueva Política y la publicación ese año del primer libro del filosofo: Las meditaciones del Quijote.

[23] Recuérdese la importancia que tuvo el famoso articulo de Ortega: “El error Berenguer” que termina con su famoso Delenda est Monarchia.

[24] Don Álvaro de Figueroa y Torres nace en Madrid en 1863 y muere en esta misma ciudad en 1950. Hijo del marques de Villamejor , uno de los hombres mas ricos de su tiempo, participa muy pronto en la vida política donde ocupo todos los cargos desde concejal y alcalde en Madrid a Presidente del Gobierno pasando por distintos ministerios, así como la presidencia de las Cámaras. Hombre culto era doctor en Derecho por Bolonia, rechazando desde primera hora la Dictadura primoriverista. Ocupaba la cartera de Estado en el último gobierno de Alfonso XIII, siendo la persona que aconseja al Rey, a la vista de la situación, que abandone el país.

[25] Gran abogado, letrado del Consejo de Estado, ex ministro de la Corona (en 1917 e Fomento y en 1922 de la Guerra, en ambos casos bajo la presidencia de García Prieto), católico practicante, se pasa a las filas Repúblicanas el 13 e abril de 1930 tras un sonoro discurso en el Teatro Apolo de Valencia. Tras los sucesos de Jaca ingresa en prisión de donde sale para presidir el Gobierno Provisional. Dimite tras la aprobación del art. 26 de la Constitución y el 10 e diciembre es elegido primer Presidente de la II República Española. Había nacido en Priego de Córdoba el año 1877 y muere en Buenos Aires en 1948. 

[26] Nacido en Pamplona en 1872, muere en accidente de aviación en la finca As Marinhas de Cascaes el día 20 e julio de 1936 cuando en la avioneta pilotada por Ansaldo regresaba a España para ponerse al frente del  Alzamiento militar. Dos veces laureado pasa por ser el más importante militar africanista del ejército español. Tras su acción en Alhucemas, el Rey le concede el titulo de Marques del Rif. Acepta la República y sin embargo se levanta contra ella el 10 de agosto de 1932 en Sevilla. Es detenido, juzgado y condenado a muerte se le conmuta la pena  e ingresa en Deusto. La amnistía del 34 le concede la libertad a cambio del exilio, escogiendo Portugal. Allí acepta la propuesta de Mola para encabezar el Alzamiento. Su muerte  cambia los planes de los sublevados y beneficia directamente la candidatura de Franco para la dirección de la guerra.

[27] Carr, Raymond. : España. 1808-1939. Barcelona, 1969. Pág. 578.

[28] Hijo de un veterinario militar nace en la localidad cordobesa de La Rambla en 1864, aunque la infancia transcurre en Villaveza del Agua, provincia de Zamora, al amparo de un tío sacerdote. Brenan cree que ello explicaría su feroz anticlericalismo posterior. Se instala e Barcelona, viviendo de los fondos reptiles del ministerios del Interior para frenar a los activistas del catalanismo. Demagogo   era conocido por el sobrenombre de El Emperador del Paralelo, por su control e los bajos fondos barceloneses. Repúblicano unitario y cerradamente centralista, se hizo famoso por la famosa soflama conocida como “Los jóvenes Bárbaros” publicada en el periódico La Rebeldía de Barcelona el día 1 de septiembre de 1906. Fue uno de los principales instigadores del “Maura NO”, aunque luego compartiría la mesa el Consejo de Ministros con Miguel, el hijo de D. Antonio. Fue Ministro de Estado en el Gobierno Provisional y luego, tras las elecciones del 19 e noviembre de 1933, ocupo la Presidencia del Gobierno en seis ocasiones. Muere en Madrid el año 1949.

[29] Nacido en Alcalá de Henares en 1880 muere en Montauban en 1940 perseguido por los nazis y los falangistas. Es el único político importante de la República cuyo cadáver aun no ha sido repatriado por expreso deseo suyo. Estudió con los agustinos de El Escorial y se doctoró en la Central. Gana por oposición la plaza de Letrado del Ministerio de Gracia y Justicia, encargándose del negociado de Ultimas Voluntades. Escritor de raza, ha dejado una gran obra literaria y especialmente memorialista. Orador brillante destaca especialmente en las Constituyentes por su defensa del famoso art. 26 y el autonomismo catalán. Fue presidente del Gobierno hasta noviembre del 33 y mas tarde a partir de las elecciones de febrero del 36  vuelve a la presidencia hasta el mes e mayo en que es elegido Presidente de la República. dimitiendo de este cargo desde Paris el 27 de febrero de 1939

[30] Nacido en La Coruña en 1884, muere en París en 1950. Abogado y fundador de la ORGA (Organización Repúblicana Gallega Autónoma) gozó de la amistad de Azaña, quien al ser elevado a la Presidencia de la República le nombra Presidente del Gobierno. Como tal le toca presidir el inicio de la guerra civil española, dimitiendo de su puesto el 19 de julio de 1936.

[31] Nace en Madrid en 1887 y muere en Barcelona en 1971. Hijo de D. Antonio Maura y Montaner se declara Repúblicano en 1930.Durante su cargo tiene lugar la quema de conventos en mayo de 1931. Fundó junto con Alcalá Zamora, la Derecha Liberal Repúblicana, y junto a D. Niceto abandono el Gobierno tras la aprobación por las Cortes del polémico art. 26.

[32] Asturiano nacido en Luarca en 1879, mure en México en 1954 Se inicia políticamente en el partido Radical de Lerroux , al que abandona junto a Marcelino Domingo para fundar el año 1929 el Partido Radical Socialista. Ocupo también la cartera de Justicia y fue el primer Presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales, cargo del que dimitió. Durante la guerra fue embajador en Paris y en 1945 fue elegido Presidente del Gobierno Repúblicano en el exilio.

[33] Madrileño nacido en 1869, muere en Paris en 1945. Estuquista de profesión  tuvo una gran relación con Pablo Iglesias  ocupando importantes cargos en el partido socialista y la UGT. Participo en la huelga general de 1917 por lo que estuvo preso en Cartagena en unión de Besteiro y Saborit. Concejal el Ayuntamiento de Madrid, Consejero e Estado durante la Dictadura, diputado en las Constituyentes, Ministro y Presidente del Gobierno durante la Guerra Civil. En 1939 marcha a Francia, siendo detenido por los alemanes que le internan en un campo e concentración. Liberado por los rusos, es de los primeros en entrar en Berlín, siendo gravemente herido. En el Hospital escribe sus Memorias.

[34] Sevillano nacido en 1883, muere en París en 1962. Hombre de confianza de Lerroux, con el que rompe en 1934. Fue Presidente del Congreso y más tarde de la República ya en el exilio.

[35] Catalán nacido en Tortosa en 1884, hijo de un guardia civil, se incorpora muy pronto al lerrouxismo, con el que rompe en 1929. Asistió a  la reunión e San Sebastián. Muere en Toulouse el año 1939.

[36] Asturiano aunque viviendo desde niño en Bilbao. Nace en 1883. Gran inteligencia natural, y conspirador nato. Buena pluma. Durante la guerra ocupo distintas carteras (marina, Aire y Defensa). En 1939 se encarga del traslado de los Repúblicanos a Hispanoamérica. Muere en Méjico en 1962.

[37] Rebaja de la edad electoral de 25 a 23 años, reputar elegibles a mujeres y sacerdotes, supresión del art. 29 y establecimiento por primera vez de la provincia como circunscripción electoral, como mas importantes.

[38] Es elegido como Presidente el catedrático de Lógica de la Central y destacada figura del  PSOE y la UGT don Julián Besteiro. Madrileño de 1870 muere en la cárcel de Carmona en 1940. Concejal de Madrid, participa e la huelga  de 1917 por lo que es detenido e ingresa en prisión. En 1936 es de nuevo elegido diputado por Madrid y en febrero de 1939 forma con el Coronel Casado el Consejo Nacional  de Defensa para llegar a una paz negociada con Franco. Se niega a abandonar la capital y es sometido a un proceso de guerra que le condena a treinta años de prisión.

[39] De ella formaban parte eminentes juristas como D. Adolfo González Posada , D. Alfonso García  Valdecasas y D. Antonio de Luna.

[40] Nacido en 1889, cursa sus licenciatura en la Central y amplia estudios en Paris, Ginebra, Zurich y Berlín. En 1931 se afilia al PSOE y en 1939 se exilia a Buenos Aires donde ejerce de catedrático e su disciplina. Su influencia como penalista ha sido inmensa especialmente en Hispanoamérica. Fue elegido Presidente de la República en el exilio, muriendo en Buenos Aires en 1970. Es autor de múltiples trabajos científicos en el área del derecho penal y de una obra fundamental para conocer la Constitución del 31. Proceso histórico de la constitución de la República Española. Madrid, 1932.

[41] Peña González, José: Op. Cit. Pág. 361.

[42] Consiste en encontrar una vía media entre el unitarismo centralista  establecido en España a partir de los Decretos de Nueva Planta de Felipe V y el estado federal. De clara progenie alemana  bajo la paternidad de Kelsen y Hugo Preuss, introducido en España por el profesor  Miguel de las Cuevas. Aparece constitucionalizado en el párrafo 3º del art. 1º: “La República constituye un Estado Integral compatible con la autonomía de los municipios y las Regiones”. Tiene como precedente legal la Constitución de Weimar y así lo reconoció el mismo Jiménez de Asúa y lo ha puesto e relieve en su tesis doctoral el profesor Hernández Lafuente. Véase Autonomía e integración en la Segunda Repúblic”. Madrid, 1980. Azaña se transforma en el máximo defensor de esta formula que le permite cumplir los compromisos adquiridos en el Pacto de San Sebastián y reconocer la autonomía catalana recogida en el Estatuto de Nuria. 

[43] El articulo 3º dice textualmente: “El Estado español no tiene religión oficial”. Fue obra del diputado de Acción Repúblicana por Málaga Sr. Ramos. Una gran cabeza y catedrático de Hacienda Publica de la Central. El texto español estaba inspirado en el art. 137.1 de la Constitución de Weimar, y podía interpretarse como una norma de neutralidad religiosa. Pero las circunstancias no lo hicieron posible y dio lugar a una radicalización del laicismo activo, preconizado fundamentalmente por el partido radical socialista, que condujo al famoso Art. 26 de la Constitución. Suponía acabar de un plumazo con la confesionalidad proclamada en el art. 11 de la Constitución de 1876.que decía: “La religión Católica, Apostólica, Romana es la del Estado. La Nación se obliga a mantener el culto y sus ministros. /Nadie será molestado en territorio español por sus opiniones religiosas, ni por el ejercicio de su respectivo culto , salvo el respeto debido a la moral cristiana./No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado”.

[44] Lo que sucede es que el Estado carece de los recursos necesarios para llevar a cabo esta empresa. Prácticamente toda la enseñanza primaria esta en manos de la Iglesia y gran parte de la secundaria con la sola excepción de los Institutos públicos y la ILE. En el ámbito universitario existen las Universidades Publicas, pero a partir de 1929 la de Maria Cristina en el Escorial regentada por los agustinos y la de Deusto por los jesuitas tiene reconocida la validez oficial de sus títulos.  La República es consciente del grave problema y decide afrontarlo con un  plan de choque de creación de escuelas y habilitación de maestros. El ministro Marcelino Domingo y su Director General de Enseñanza, Rodolfo Llopis, llegan a crear en un año siete mil escuelas. en el esfuerzo mas importante que en pro de la educación había tenido lugar en España desde siempre.

[45] De 1874 a 1923 el ejercito ha quedado controlado y sometido al poder civil Solo hay que destacar el intento del General Villacampa, el  ultimo pronunciamiento del siglo XIX. Pero como Institución empiezan a influir en la vida política a partir de 1905 cuando obligan a la aprobación e la Ley de Jurisdicciones. Mas tarde constituirán las Juntas de Defensa en 1917 y apoyaran, con el respaldo regio, el golpe de estado de Primo de Rivera.

[46] La burguesía española se había enriquecido extraordinariamente con la desamortízación, de tal modo que se  transformaron., como señalan Artola y Martínez Cuadrado, en una clase social muy conservadora que actúa como bloque de poder efectivo de 1874 a 1931, olvidándose sus orígenes relativamente liberales. Jover habla de una pequeña burguesía, hogareña y de agitación en cuyo seno surgirán los intelectuales que ayudaran a la llegada de la República. Véase “Conciencia burguesa y conciencia obrera en la España contemporánea”, recogido en Política, diplomacia y humanismo. Madrid, 1976.

[47] Véase Cambó. Tomo II. 2ª parte. Pág. 183.

[48] Véase Peña González, José: Manuel Azaña: el hombre, el intelectual y el político. Madrid, 1991, pág. 294.

[49] Véase Vidarte: Las Cortes Constituyentes: 1931-1933. Barcelona, 1976. Pág. 150.

[50] Prólogo a la obra de Santiago Petschen: Iglesia- Estado: un cambio politico. (Las Constituyentes de 1868) Madrid, 1975. Pp. IX-X.

[51] Véase Filosofía de la Religión. Buenos Aires, 1969. Pág. 77.

[52] Secularizador viene de saeculo, es decir el siglo, vivir de acuerdo con las creencias dominantes en la época en que históricamente estamos inmersos. En la historia de Europa este proceso es evidente.

[53] Sirva por todas la edición de sus Obras Completas, editada por primera vez en Méjico a cargo de Juan Marichal. Ed. Oasis. 4 Vols., México. 1966-1968.

[54] Es el caso de Azaña en el discurso conmemorativo de la I República Española el día 11 de febrero de 1930.Véase OO.CC. Tomo II. Pág. 64.

[55] Véase su obra El problema religioso en la generación de 1868. Madrid, 1975.

[56] Llama la atención que cada vez que estas clases han visto amenazadas su posición de poder  por alguna crisis social  haya estallado simultáneamente el llamado problema religioso. 1812, 1823, 1836, 1869 y 1931  son jalones históricos en que la conflictividad política ha estado teñida por la problemática religiosa.

[57] De esta critica se hacia eco Gómez Caffarena en Filosofía de la Religión.  Madrid, 1973. Pág. 11.

[58] De hecho solo el líder liberal D. José de Canalejas se atrevió  a frenar la expansión de las órdenes religiosas en España, especialmente francesas (maristas) e italianas (salesianos) con la famosa Ley del Candado. en diciembre de 1910, lo que le valió la ruptura de relaciones diplomáticas con el Vaticano.

[59] En su artículo 21 reconoce la libertad de cultos, en principio a los extranjeros residentes en España y extensible después, en el mismo articulo, a los españoles. Fue uno de los más conflictivos del debate constitucional, destacando la famosa controversia parlamentaria entre castelar y el canónigo Manterola, que ha pasado a los anales de la oratoria parlamentaria. El tema en extenso en Peña González, José: “Cultura política y constitución de 1869”. CEPYC. Madrid, 2002.

[60] Para Jardiel Poncela las raíces del humor español están en Cervantes, Quevedo, Larra, Goya, Gracian, Ramón Gómez de la Serna y Gutiérrez Solana; y en todos hay destellos anticlericales.

[61] Véase El erasmismo español. Madrid, 1976. Pág. 274.

[62] Véase: Los españoles: actitudes y mentalidad. Barcelona, 1976. Pág. 60.

[63] La misma Ilustración española, aunque cristiana en su fundamento como han puesto de relieve Maravall y Elorza, muestra ya un sentimiento crítico hacia la Iglesia e personajes tan moderados como Campomanes y Jovellanos. Blanco White en sus Cartas de España refleja esta preocupación.

[64] Véase: Estudios sobre la Iglesia española en el siglo XIX. Madrid, 1973. Pp. 18-19.

[65] Véase Truyol y Serra, Antonio: “El catolicismo liberal italiano en la época del Risorgimiento” en Iglesia, Estado y Sociedad Internacional. Libro Homenaje a D. José Giménez y Martínez de Carvajal. Madrid, 2003. Pp.. 585-597.

[66] El anticlericalismo como ideología  cuenta hoy con muy buenos trabajos de Suárez Cortina, La Parra, Julio Caro, Romero Maura, Demetrio Castro, Álvarez Junco, etc.

[67] En 1884 el canónigo Sarda Salvany publica El liberalismo es pecado y Ortíz y Lara decía que era metafísicamente imposible ser liberal y católico.

[68] Financiado por el marques de Pidal y dirigido por Cándido Nocedal.

[69] Es decir la pugna entre los partidarios de aceptar la superioridad del poder del Papa en todos os ordenes de la vida y por parte de todas las autoridades, y los que preferían una Iglesia nacional y constitucional, un poco al estilo británico, bajo la supervisión regia y sometida a las leyes del país.

[70] Decía así: “jóvenes bárbaros de hoy: entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo e las novicias y elevarlas a la categoría de madres para virilizar la especie, penetrad en los registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles, para que el fuego purifique la infame organización social. Entrad en los hogares humildes y levantad legiones de proletarios para que el mundo despierte ante sus jueces despiertos, ……”Publicado el día 1 de septiembre de 1906.

[71] La Iglesia en España al principio el siglo XX ha recuperado parte del poder politico y social que había perdido con la Revolución Gloriosa, gracias a la política de la Restauración.

[72] En la ciudad de Barcelona se queman 42 conventos e iglesias. Era Gobernador Civil, D. Ángel Ossorio.

[73] Se resumían en la formula “Distinción sin separación y colaboración sin confusión”. Venían expuestas fundamentalmente en las encíclicas “Diuturum Illud” de 29 de junio de 1881, sobre la autoridad política  y la “Inmortale Dei” de 1 de noviembre de 1885, sobre la Constitución cristiana del estad. Ambas fueron recogidas por Alfredo Occtaviani  en su obra Institutiones Iuris Publici Eclesiastici en 1925, en línea con Cavagnis, Tarquini, De Luca y Capello y eran texto de estudio en las Universidades Pontificias y de consulta obligada en la Curia Romana, hasta la llegada de la Lumen Gentium y la Gaudium et Spes.

[74] Publica Jesuitas de puerta adentro o un barrido hacia fuera de la Compañía de Jesús. El título de alguno de sus capítulos es muy significativo: “”El mujerío”, “Cuestión de cuartos”, “De ciencia y santidad la mitad de la mitad” etc. El P. Mir fue muy amigo de Don Juan Valera y miembro de la RAE.

[75] Autorde Beaterio y Religión.

[76] Autor de Crisis de la Compañía de Jesús, Barcelona, 1901; “El jesuitismo y sus abusos” Barcelona, 1901 y Jesuitas y judíos ante la República. Barcelona 1932.

[77] Una información muy completa sobre todo ello en Verdoy, Alfredo:Los bienes de los jesuitas: Disolución e incautación de la Compañía de Jesús durante la II República.Madrid, 1995. Se trata de la tesis doctoral presentada en la Universidad Autónoma de Madrid. El autor es un joven jesuita e historiador que ha estudiado con exhaustiva documentación y rigor uno de los temas mas complicados de la República.

[78] Es el caso de Electra de Pérez Galdós en 1901, El intruso de Blasco Ibáñez en 1904 y el AMDG  de Ramón Pérez de Ayala en 1910, adaptado teatralmente en 1932.Tuvo como replica la obra de José Maria Pemán El Divino Impaciente, estrenada en el mismo Teatro Beatriz donde se había representado la obra de Pérez de Ayala. El año 1932 se reedita Jesús: Memorias de un novicio de D. Pérez, cuya primera edición  es de 1899.

[79] En el tema de la Iglesia consistía en pasar de la tolerancia prevista en 1876 a la plena libertad de cultos. Consideraba a la Iglesia como una corporación de derecho publico y pedía una separación consensuada entre Iglesia y Estado. Nada de la supresión de la enseñanza ni la expropiación y nacionalización de sus bienes. Son tesis muy influenciadas por Weimar, es decir las tesis del Repúblicanismo moderado. Lo que sucedía es que en 1931 ha ganado el Repúblicanismo radical, personalizado en Azaña y especialmente Albornoz. Es decir gana el radicalismo de corte francés frente al moderantismo alemán.

[80] Era Ministro de Instrucción Pública, Eduardo Callejo.

[81] Véase Verdoy, Alfredo: Op. Cit. Pág. 44.

[82] Pero todo proceso de modernización política llevaba implícito unas dosis de conflictividad proporcional a la profundidad del proceso.

[83] El Decreto se publica en La Gaceta de Madrid, el día 15 de abril de 1931, siendo su autoría obra de Alcalá Zamora, según Miguel Maura.

[84] El Debate publica un editorial titulado “Desahogo del sectarismo” de fecha 10-5-31. El Decreto establecía que ningún niño recibiría enseñanza religiosa salvo petición expresa del padre.

[85] La Junta de Metropolitanos lo rechaza, negando legitimidad al Gobierno Provisional para adoptar esta medida, que en todo caso es competencia de las Cortes Constituyentes. El ABC publica un editorial titulado “Fobia impaciente” el 28 de abril sobre esta cuestión.

[86] Véase Guerra de ideas en España. Madrid, 1976. Pág. 119. D. José de Castillejo fue desde su fundación en 1911 hasta su desaparición Presidente de la Junta de Ampliación de Estudios de la ILE.

[87] Azaña lo  había advertido en su discurso del 13 de octubre en las Cortes: “Pensad que vamos a realizar una operación quirúrgica sobre un enfermo que no esta anestesiado, y que en los debates propios de su dolor puede complicar la operación y hacerla mortal: no se para quien, pero mortal para alguien”.

[88] Aunque consta que hubo diferencias a la hora de analizar este tema. Lamentablemente no existen las actas y solo podemos conocer  la cuestión por las opiniones de algunos de los asistentes. Lo unico que de verdad les unía era su antimonarquismo.

[89] En esta actitud se explica la posición de Segura, fervoroso monárquico y la enemiga del ABC frente al Debate. Su pastoral el 6 de mayo de 1931 fue considerada ofensiva para la República y motivo la petición al Nuncio para la remoción de Segura de la Sede Primada y su salida de España.

[90] En abril de 1931 la República releva en la Embajada cerca de la Santa Sede a Emilio de Palacios, nombrando a Zulueta para sustituirle. Pero  Roma niega el placet. Quedan al frente de la embajada el encargado de negocios García Comin y Gómez Ocerin. Las relaciones diplomáticas están prácticamente rotas. En 1933, tras el triunfo e la derecha se reanudan las conversaciones y el año 1934 se solicita el placet para Leandro Pita Romero, a la sazón Ministro de Estado en un Gobierno Lerroux, simultaneando ambos cargos, caso infrecuente en el ámbito diplomático.

[91] El 17 de agosto de 1931 al Vicario de Vitoria, Justo Echeguren, se le confiscó una documentación que contenia instrucciones de Segura y su Obispo Mateo Mújica, sobre venta de propiedades de la Iglesia y búsqueda de testaferros. El Gobierno solicita al Vaticano la remoción de ambos en sus diócesis.

[92] Varios autores, Jackson entre ellos, admiten la autoría de Pablo Rada y Ramón Franco como instigadores de la misma, como reacción contra la inauguración del Circulo Monárquico de Madrid,  en unas jornadas que supusieron un gran descrédito para la República.

[93] Implicaba la separación absoluta Iglesia-Estado y se aprobó por una amplia mayoría de 278 votos frente a 40.

[94] Es la consecuencia de la enmienda preparada por el diputado de Acción Repúblicana , D. Manuel Ruiz Funes, ilustre penalista y catedrático en Murcia de esta disciplina.

[95] El debate termina a las 7,30 de la mañana del día 14. El hemiciclo medio vacío y con agresiones físicas durante la noche. Sometido a votación se aprueba por 158 a favor, 59 en contra (Vasco navarros, agrarios y Derecha Liberal Repúblicana) y la abstención de los radical socialistas.

[96] Véase Cambó. Tomo II. 2ª parte. Pág. 206.

[97] Prieto con su crudeza habitual, después de felicitarle, le dice que los “había llevado en el pico de la muleta”.

[98] Véase Los defectos de la Constitución. Pág. 89.

[99] Véase Azaña, OO.CC. Op. Cit. Tomo II. Pág. 51

[100] Véase Jalón, César, Memorias Políticas, Madrid, 1973. Pág. 47

[101] Véase Azaña. OO.CC. Op. Cit. Tomo II. Pág. 51.

[102] Véase Peña González, Manuel Azaña…” Op. Cit. Pág. 257.

[103] El canónigo y diputado vasco Pildain presa de gran excitación gritaba tras la votación: “No nos queda otro camino que la guerra civil”. Su compañero Beunza afirma que a partir de este momento no es revisionista de la Constitución, sino “derogacionista”.

[104] Caso de la abstención de Marañon, Ortega, Unamuno, Ossorio Gallardo. Ortega escribe el día 14 de octubre en El Imparcial  que el art. 26 es un gesto de agresión a la Iglesia Católica.

[105] La Compañía de Jesús había sido fundada por Iñigo de Loyola y aprobada por el Papa Paulo III el 1540 por la Bula Regiminis Militantes Eccessiae. A partir de su fundación juega un papel muy importante. En las controversias trentinas dejan su sello y gran altura intelectual. Los regalistas, asustados de su poder y con el asentimiento de otras órdenes, especialmente agustinos y dominicos, logran su expulsión de Portugal en 1759, de Francia en 1764 y de España, Nápoles y Parma en 1769. En 1773 el papa Clemente XIV ante la presión del embajador español Moñino extiende el Breve Dominus ac Redemptor que disuelve la Compañía. El 1814 el papa Pío VII la restablece por la Bula Sollicitudo.

[106] Declaración Colectiva del 31 de diciembre de 1931.

[107] El líder vasco Aguirre Lekube se entrevista con el General Orgaz. El General Ponte mantiene conversaciones con el grupo de Acción Española.

[108] Firman el Dictamen Clemente de Diego, Bergamín, Cirilo Tornos, Cobián y González Hontoria, posiblemente los mejores bufetes de la capital.

[109] Véase Peña González: Manuel Azaña, Op. Cit. Pág. 268.

[110] Véase Estudios sobre la Iglesia en el siglo XIX, Madrid, 1973. Pág. 114.

[111] El texto definitivo del artículo fue el siguiente: Art. 26 Constitución  de 1931. “Todas las confesiones religiosas serán consideradas como asociaciones sometidas a una ley especial. El Estado, las regiones, las provincias y los municipios no mantendrán, favorecerán, ni auxiliaran económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas. Una ley especial regulara la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto el clero. Quedan disueltas aquellas órdenes religiosas que, estatutariamente, impongan, además de los tres votos  canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes.Las demás ordenes religiosas se someterán a una ley especial , votada por estas Cortes Constituyentes  y ajustada a las siguientes bases: 1º. Disolución de las que por sus actividades, constituyan un peligro para la seguridad del Estado. 2º. Inscripción, de las que deban subsistir, en un Registro especial  dependiente del Ministerio de Justicia. 3º. Incapacidad de adquirir y conservar, por si o por persona interpuesta, más bienes de los que, previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo e sus fines privativos. 4º Prohibición de ejercer la industria, el comercio o la enseñanza. 5º Sumisión a todas las leyes tributarias del país. 6º. Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los fines de la Asociación. Los bienes de la ordenes religiosas podrán ser nacionalizados”.

[112] Azaña reconoce sin ninguna modestia que “El discurso me salió muy bien, como una seda, y fui midiendo el efecto que hacia casi palabra por palabra”. Anotación del día 13 de octubre. OO.CC. Op. Cit. Tomo IV. Pp. 179.180.

[113] Decreto de 9 de julio de 1931 sobre secularización de los cementerios. Decreto de 4 de agosto de 1931  sobre Disolución del Cuerpo de Capellanes de Prisiones. Decreto de 20 de agosto de 1931  sobre la suspensión de la facultad de vender y enajenar por parte de la Iglesia. Decreto del 3 de noviembre de 1931 sobre el divorcio. Ley del 10 de diciembre de 1931 sobre la enajenación del patrimonio histórico artístico por parte de la Iglesia. Muchos de estos Decretos se transformaron mas tarde en Leyes.

[114] Esta Ley era el desarrollo normativo de los Arts. 3, 26 y 27 de la Constitución. Es el fin del bienio azañista.

[115] Miembro destacado del Partido Radical Socialista. En el Gobierno Provisional había ocupado la cartera de Fomento.

[116] El P. Carvajal, representante en España del Padre General Ledochoswky, le informa detalladamente de ello. Véase Verdoy. Op. Cit. Pág. 117.

[117] El tema en extenso en Verdoy: Op. Cit. Pp. 136-172.

[118] El número de los mismos en 1931 en España  era de 3001 miembros en su totalidad

[119] Op. Cit. Pág. 403. El autor cuantifica en 230 millones de la época el valor del patrimonio de los jesuitas, incluyendo sus colegios, la cartera de valores y el legado de los Duques de Pastrana.

Este artículo fue publicado en el número 21 de Isidora Revista

  • Isidora Revista

    Isidora. Revista de Estudios Galdosianos es una publicación cultural y académica fundada en 2005 y especializada en Benito Pérez Galdós, literatura española, crítica textual, traducción, estudios culturales e historia intelectual. Con ISSN 1699-5996, la revista desarrolla además proyectos dedicados a la cultura canaria, el Observatorio Galdós-Negrín y la difusión internacional de las humanidades.

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