
Andrés Cascio*
En el mundo actual donde la sobreabundancia de información, la inteligencia artificial, las redes sociales y la creciente dificultad para distinguir entre conocimiento, opinión y verdad, la aportación de Edgar Nahoum MORIN, es la esperanza, que nos enseña a que la duda y la desconfianza de nuestras certezas, pueden ser un camino hacia la verdad. Para Morin, la función de la escuela no consistía en llenar mentes de información, sino en enseñarles a pensar, relacionar, comprender y contextualizar.
“Un racionalismo que ignora la vida es irracional. La racionalidad debe reconocer el lado del afecto, del amor, del arrepentimiento. La verdadera racionalidad conoce los límites de la lógica; sabe que la realidad comporta misterio. La verdadera racionalidad es capaz de reconocer sus insuficiencias” E. Morin.
La Tierra tiene una antigüedad de 4.543 millones de años y su desarrollo y el desarrollo de la vida en ella, se ha ido conformando de manera paulatina, los estudios y las investigaciones realizadas datan la vida, muy cercana a estas fechas en la que habrían aparecidos los primeros organismos unicelulares, los procariontes, los fósiles más antiguos de Homo sapiens que conocemos, fueron encontrados en Jebel Irhoud, Marruecos y tienen aproximadamente 300.000 años, representan apenas el 0.0066% de la historia total de la Tierra.
Antes de que los humanos apareciéramos, este planeta ya había vivido cinco grandes extinciones masivas, visto surgir y desaparecer océanos enteros, formado y fragmentado supercontinentes y albergados miles de millones de especies que hoy no existen.
El dato que nos invita a reflexionar es que el 99,9% de todas las especies que alguna vez han existido en la Tierra ya se extinguieron antes de que los humanos modernos apareciéramos. La vida en este planeta lleva experimentando, adaptándose y reinventándose desde hace miles de millones de años. Por consiguiente, la evolución cósmica, la naturaleza química, la energía y el medioambiente y en definitiva, todo aquello que compone la armonía del universo, el equilibrio y todos los diversos sistemas que se encuentran imbricados en la naturaleza, el planeta y el espacio cósmico, forman parte de un todo complejo del que formamos partes los seres humanos, que nos encontramos de alguna manera en plena evolución.
El pasado 29 de mayo tuvimos noticia del fallecimiento de Edgard Morin a los 104 años, uno de los más destacados pensadores de los siglos XX y XXI. Nacido como Edgar Nahoum el 8 de julio de 1921 en el seno de una familia de inmigrantes judíos laicos, adoptó el seudónimo «Morin» y se definió a sí mismo como un «cazador furtivo del saber”. Fue el padre de la teoría del Pensamiento Complejo
Legítimamente, le pedimos al pensamiento que disipe las brumas y las oscuridades, que ponga orden y claridad en lo real, que revele las leyes que lo gobiernan. El término complejidad no puede más que expresar nuestra turbación, nuestra confusión, nuestra incapacidad para definir de manera simple, para nombrar de
manera clara, para poner orden en nuestras ideas.
Hemos adquirido conocimientos sin precedentes sobre el mundo físico, biológico,
psicológico, sociológico. La ciencia ha hecho reinar, cada vez más, a los métodos de
verificación empírica y lógica. Mitos y tinieblas parecen ser rechazados a los bajos
fondos del espíritu por las luces de la Razón. Y, sin embargo, el error, la ignorancia, la
ceguera, progresan, por todas partes, al mismo tiempo que nuestros conocimientos.
Edgard Morin
Coetáneo de figuras como Albert Camus, Roland Barthes, Michel Foucault y Jacques Derrida, Edgar Morin fue el último gran baluarte de la filosofía francesa, europea y universal.

Para Morin, el Pensamiento Complejo es un conjunto de habilidades mentales que permiten realizar acciones avanzadas, como comprender conceptos, generar ideas originales, utilizar la lógica y descomponer problemas en sus partes más sencillas.
A finales de la década de 1990, la UNESCO le encargó a ese hombre que había superado los setenta años y vivido las peores atrocidades del siglo XX, una tarea monumental: reflexionar sobre la educación del futuro. En lugar de entregar un manual de didáctica o un listado de tecnologías emergentes, Morin respondió con un ensayo breve pero profundo: “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”. No era una receta, sino una advertencia. La educación, anclada en la simplificación y la fragmentación de saberes, se estaba volviendo impotente para explicar un mundo interconectado, turbulento y cargado de incertidumbre.
Afirmó, que nos enfrentamos a crisis planetarias —climáticas, sociales, sanitarias— que no pueden ser comprendidas desde una sola disciplina, siempre con un compromiso inquebrantable con las causas planetarias; la ecología, la paz y la creación de una única “Tierra-Patria”, un planeta sin fronteras. Su vida es un testimonio de que pensar no es un acto abstracto, sino un deber ético.
La permanente búsqueda, hasta lo inconmensurable, escudriña en todo y en su enmarañada estructura, la de la naturaleza, en el entretejido universal, como todos los destinos humanos, como lo pensaba Jorge Luis Borges, es una configuración única, diseñada tal vez por los pasos que cada uno de nosotros urde en un laberinto incalculable, y condensable en una cifra secreta, un «aleph», al que a veces creemos vislumbrar.
Es sobre ese proceso que Morin ha meditado muchas veces en un intento de adivinar la forma oculta de su búsqueda. En el quinto volumen de su obra magna, “El Método”, escribe: “Cuanto más conocemos al ser humano, menos lo comprendemos. Las disociaciones entre disciplinas lo fragmentan, lo vacían de vida, de carne, de complejidad, y algunas ciencias consideradas humanas vacían incluso la noción de hombre”.
Ya en la década de los 70 vió la luz, la teoría de la cosmo-bio-psico-síntesis, haciendo una descripción sintética de la evolución: desde la evolución cósmica a la evolución biológica, una descripción científica psicológica, subrayando el carácter emergente y complejo, que creemos es efecto estructural del proceso evolutivo. A esta evolución global se la denominó, cosmo-bio-antropo-evolución.
La Bio-psico-síntesis recurre a una variedad de escuelas y enfoques psicológicos que tienden, cada uno por separado, a centrarse en un particular punto de vista (conductista y psicodinámioo, analítico y humanístico, individual y social, existencial y cognoscitivo, occidental y oriental, físico y espiritual), y hace una verdadera SÍNTESIS que no cae en el eclecticismo ni en la mera yuxtaposición y que por eso mismo se diferencia de ellos. Síntesis que refleja la verdadera manifestación de la realidad: la diversidad en la unidad y la unidad en la diversidad organizada.
Morin, va mucho mas allá y entiende búsqueda en el concepto de la universalidad científica y en sus raíces de los sistemas que rigen la armonía integral.
En 1973 escribió “El paradigma perdido”: Ensayo de Bioantropología, donde Morin estudia los albores de la humanización, no sólo como proceso histórico sino como proceso en curso, inacabado.
La Teoría de Sistemas y la Cibernética se recortan en una zona incierta común. En principio, el campo de la Teoría de Sistemas es mucho más amplio y universal, porque en un sentido toda realidad conocida, desde el átomo hasta la galaxia pasando por la molécula, la célula, el organismo y la sociedad, puede ser concebida como sistema, es decir, como asociación combinatoria de elementos diferentes.
De las características principales del Pensamiento Complejo, la más importante es la diáfora (por la cual la consistencia de un sistema de pensamiento aparece cuando se presenta una paradoja), una idea, hecho o proposición que contradice, en principio, la lógica o infringe el sentido común.
Para clarificar la conceptualización y las distintas apreciaciones del entendimiento racional, podemos destacar:
Razonamiento básico. Se basa en el conjunto de conocimientos e informaciones que se han adquirido a lo largo de la vida, los inputs incorporados por cada individuo a partir de la primera infancia, a lo largo de toda la vida y a través de las experiencias vividas, la cultura en la que se está inmerso, las creencias, las normas y usos sociales del entorno. A partir de todos estos conocimientos, el razonamiento básico realiza una serie de funciones psicológicamente simples y mediante la libre asociación de ideas permiten una construcción racional de las ideas o conceptos. Entre las funciones más importantes están las de memorizar, recordar y aplicar de manera lineal todas aquellas ideas que se han adquirido previamente.
Razonamiento crítico. Se refiere al conjunto de herramientas que, en lugar de servir para adquirir nuevos conocimientos como ocurre con el básico, se utilizan para reorganizar las ideas ya presentes en la memoria. Así, con el razonamiento crítico alguien puede replantearse aquello que ya conoce y encontrarle nuevas aplicaciones, reflexionando y analizando a partir de la duda original, de tal manera que le sea más útil que simplemente estructurándolo en la forma en que lo concibió o memorizó por primera vez. Se trata de un proceso de libre pensamiento que conlleva el alumbramiento de ideas nuevas, propias y de acuerdo con el criterio de cada individuo.
Razonamiento de la comprensión creadora y por el pensamiento complejo. El mayor desarrollo racional se lleva a cabo mediante el pensamiento complejo que engloba todas las habilidades psicológicas funcionales e intelectivas que se utilizan para crear nuevos conocimientos a partir de todos los que se han adquirido previamente. Se trata de un conjunto de procesos psicológicos, en ocasiones pueden resultar muy complicados de utilizar, y que generalmente es necesario practicar antes de poder dominarlos por completo, pero nada que no pueda ser desarrollado por el ejercicio mental continuado. El razonamiento creativo parte de la base del conocimiento puro adquirido mediante el pensamiento básico, o reorganizado con el crítico. A partir de aquí, se utilizan habilidades como, la reflexión analítica, la sintetización, la elaboración, la creatividad o la imaginación para desarrollar nuevas ideas, formas de pensar y conceptos, alumbrando un proceso, tal vez derivado de la mayéutica socrática.
El pensamiento complejo no es, pues, un pensamiento complicado ni oscuro, es exactamente lo contrario: un pensamiento que se niega a simplificar la realidad para que quepa cómodamente en nuestras categorías (Morin, 1994).
Navegar en la incertidumbre: Quizá la imagen más perdurable de Morin sea la que él mismo legó y que la nota destaca como una de sus frases más citadas: vivir implica «navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas». La metáfora condensa toda una ética del conocimiento. No poseemos un continente firme de verdades sobre el cual caminar seguros, tenemos en el mejor de los casos, islas de certeza dispersas en un mar enorme de lo desconocido.[i]
Edgar Nahoum, se unió al Partido Comunista en 1941 y se incorporó a la Resistencia con el seudónimo de Morin. Inicialmente defendió una resistencia pacífica contra los nazis, algo que más tarde consideró uno de sus dos grandes errores de juicio, junto a su apoyo inicial a Stalin, del que después renegó, aunque nunca dejó de considerarse de izquierda. Lúcido y claro pensador, a sus102 años alzó su voz para denunciar la masacre de los palestinos en Gaza.
Morin era, ante todo, un guía intelectual que con su enfoque multidisciplinario abordaba las grandes preguntas de su tiempo. «¿Qué significa ser humano? ¿Qué es la globalización? ¿Qué es la vida? Estas preguntas nos exigen conectar conocimientos que actualmente están dispersos en distintos campos de investigación», explicó en 2020.
El núcleo del proyecto de Morin es una crítica a la manera en que Occidente organizó el saber. La ciencia moderna avanzó separando, aislando, especializando: para estudiar algo y al fragmentar el conocimiento perdimos la capacidad de ver las relaciones, las interdependencias, los lazos que hacen que un fenómeno sea lo que es. Un economista que ignora la ecología, un médico que ignora la biografía de su paciente, un político que ignora la historia. Cada especialista, encerrado en su disciplina, maneja con maestría un fragmento y pierde de vista el conjunto (Morin, 1999).
Su monumental obra El método, seis volúmenes escritos a lo largo de casi tres décadas, es el intento más ambicioso de fundar esa nueva forma de conocer, capaz de «relacionar ciencias, filosofía, política, historia y cultura para comprender la realidad desde múltiples dimensiones».
Hay un rasgo de Morin que conviene no pasar por alto porque desmiente la imagen del filósofo replegado en la abstracción. Mantuvo una presencia constante en debates políticos y humanitarios, defendió la paz, el medio ambiente y los derechos de los pueblos oprimidos y sostuvo posturas críticas que le valieron controversias. Se puede coincidir o discrepar de cada una de esas tomas de posición, lo significativo es la coherencia entre su filosofía y su conducta. Un pensador que predica la interdependencia de todo lo humano difícilmente podría guardar silencio ante el sufrimiento concreto.
Miembro destacado del mayo del 68, Morin sustituye a Henri Lefébvre en la Universidad de Nanterre. Se involucra con las revueltas estudiantiles que empiezan a emerger en Francia y en 1999 se crea la Cátedra Itinerante Edgar Morin para la enseñanza del Pensamiento Complejo auspiciada por la UNESCO.
Su vida como estudioso, investigador y prolífico pensador que vertió en sus numerosos escritos un nuevo enfoque filosófico y sociológico, tal vez no único y puede que, discutido por algunos, pero es innegable su aportación al mundo del pensamiento.
*Andrés Cascio, Doctor, Psicólogo Clínico y Social, Conferenciante. Profesor retirado de la Universidad de Barcelona, Fue Director de Másters y Posgrados (business Programs) de la Escuela Universitaria de Estudios Empresariales y del Instituto de Formación Continua- IL3, ha sido experto internacional y Catedrático de la Escuela de Especialización de la O.E.A. (Panamá). Director de Proyectos de UNICEF (Panamá) y del Fondo Social Europeo. España. 1990. Profesor invitado de distintas Universidades y Escuelas de Negocios de España y América Latina. Presidente Club de Opinión Liber Cogitatio.
Bibliografía:
Morin, E. (1994). Introducción al pensamiento complejo (M. Pakman, Trad.). Gedisa. (Obra original publicada en 1990)
Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO.
Morin, E. (2023). Encore un moment… Textes politiques, sociologiques, philosophiques et littéraires. Denoël.















