
Eduardo Montagut
El 15 de febrero de 1885 salía a la calle el periódico Bandera Social. Semanario anárquico-colectivista, desde Madrid. Estaba adscrito a la Federación Regional de Trabajadores. En su primer número se explicaba que su objetivo era la defensa de la libertad y el bienestar del que carecía la clase trabajadora. Se proclamaba como revolucionario y contrario al principio de autoridad. En sus páginas se difundió el anarquismo, las ideas colectivistas y el federalismo. Los artículos carecían de firma, aunque contaba con una Comisión de Administración y un Consejo de Redacción, donde remitir los escritos. La correspondencia debía enviarse a nombre de José Díaz. Entre los principales colaboradores estarían Ernesto Álvarez (su director), Enrique Borrell y Francisco Ruiz. Se publicaron muchos trabajos de índole doctrinal, noticias nacionales e internacionales, efemérides, biografías, etc.
El semanario fue muy perseguido por las autoridades, con múltiples denuncias, secuestros de números, y procesamientos de autores. Desaparecería en enero de 1887 por cuestiones económicas, anunciándose en el número del 21 de ese mes que su sucesor sería el periódico barcelonés, “El Productor”.
Existe un trabajo monográfico sobre esta publicación de Francisca Bernalte Vega, “Bandera Social. Semanario anárquico-colectivista”, en Santiago Castillo, Luis, y E. Otero Carvajal ed. (1987), Prensa obrera en Madrid. 1885-1936, Comunidad de Madrid.
Pues bien, nosotros queremos recoger un fragmento del trabajo de su primer número, titulado “Último esfuerzo”

“¡Despierta, obrero del siglo XIX! ¡Sal de tu tumba, oh Lázaro de las modernas edades! ¡Sí; sacude la catalepsia que te producen la explotación y la miseria! ¡Abandona el sudario con que te han envuelto las brumas de la ignorancia, que empiezan á disiparse al calor del radiante sol de progreso, y apréstate á ser hombre! ¡Ser hombre! Hé aquí la gran obra de la ciencia, de la filosofía y de la razón. Hé aquí el compendio de todas las obras humanas.
Abre una por una las hojas del libro del pasado. Estudia en ellas. Medita en sus ejemplos, é inspirándote en sus lecciones, apresúrate á unirte con tus hermanos de esclavitud y de infortunio para llegar al Capitolio de tu emancipación económico-social. Pregunta á tus antepasados, y ellos te dirán como fueron las víctimas de todos los tiempos, de todas las edades y de todas las causas.”















