Historia educativa de El Río de Arico (1950-1980) y sus maestras

Contexto histórico y escolar en El Río de Arico

Observatorio Negrín-Galdós

El Río es un pequeño pago rural del municipio de Arico (Tenerife), cuya tradición educativa se remonta al siglo XIX. Ya hacia 1870 los vecinos mantenían una escuelita local que en 1887 pasó a ser escuela pública mixta (mixta en cuanto a alumnado de ambos sexos) bajo administración municipal. En las primeras décadas del siglo XX, con el aumento poblacional, el modelo cambió a escuelas unitarias separadas por sexo: una escuela de niños (con maestro) y otra de niñas (con maestra) en la localidad. Esta situación reflejaba la normativa educativa de la época (durante la dictadura de Primo de Rivera y la II República, e incluso consolidada bajo el franquismo hasta 1970) que usualmente separaba la enseñanza de niños y niñas en zonas rurales.

En los años 50-60, El Río de Arico era una comunidad agrícola dedicada sobre todo al cultivo de tomate y papas, con una economía modesta. Ello influía en la vida escolar: en temporada de cosecha muchos niños faltaban a clase para ayudar a sus familias en el campo. Las escuelas unitarias de El Río operaban en condiciones sencillas, a menudo en pequeñas aulas sin grandes medios. La enseñanza durante el franquismo tenía un fuerte componente religioso y patriótico; en el caso de las niñas, además de las materias básicas se incluían a veces nociones de labores y hogar (impulsadas por la Sección Femenina). Las maestras rurales debían adaptarse a aulas multigrado, con alumnado de diversas edades juntos, improvisando métodos para todos.

A pesar de las dificultades, la escuela de El Río fue un pilar importante para la alfabetización local. Hasta entrada la década de 1970 mantuvo sus unitarias separadas, pero la Ley General de Educación de 1970 introdujo la E.G.B. (Educación General Básica) y la coeducación, marcando el principio del fin de las viejas escuelas unitarias aisladas. En 1975, siguiendo planes estatales de concentración escolar, las pequeñas escuelas de pagos como El Río fueron cerradas e integradas en un nuevo centro agrupado: el Colegio Nacional “Nuestra Señora de la Luz” en La Degolladablog.octaviordelgado.es. Este nuevo colegio centralizado reunió a los niños de diversos núcleos de Arico, marcando el fin de una época en que cada caserío tenía su maestro o maestra.

Maestras destacadas de El Río (décadas 1950-1970)

A lo largo de las décadas de 1950 a 1980, varias maestras dejaron su huella en El Río de Arico. Muchas de ellas provenían de otros pueblos de Tenerife y llegaron destinadas a esta localidad rural, enfrentando con vocación los retos de la enseñanza en el campo. A continuación se destacan algunas de las más recordadas:

  • Doña Margarita González Hernández (1891-1944) – Aunque su período de servicio fue anterior a 1950, es un referente histórico imprescindible. Nacida en El Río, fue la primera mujer de Arico titulada como maestra. Comenzó a enseñar ya mayor (obtuvo el título a los 30 años) y ejerció inicialmente como maestra interina de la escuela de niñas de su pueblo natal, El Río, hacia los años 20. Tras pasar por escuelas de Charco del Pino y Chimiche (Granadilla), volvió a El Río como interina. Finalmente aprobó oposiciones al magisterio nacional y obtuvo plaza en otras escuelas de Arico (La Cisnera y luego Arico el Viejo). Falleció en 1944 aún en servicio. Doña Margarita es recordada por su dedicación pionera – fue de las pocas maestras oriundas de El Río, entregada a educar a sus paisanos en una época de altas tasas de analfabetismo.
  • Doña Dominga Cruz Barrios – Maestra titular de la escuela de niñas de El Río durante los años 40 y parte de los 50. Aunque no era natural de Arico (existen indicios de que posteriormente ejerció en La Orotava), en El Río asumió la enseñanza de las niñas en pleno inicio del régimen franquista. Aparece mencionada en fuentes de 1939-40 como docente activa en El Río. Vecinos de mayor edad la recuerdan como “la señorita Dominga”, una educadora estricta pero cariñosa, que inculcó las primeras letras a toda una generación de niñas. Su paso por El Río ejemplifica a las muchas maestras rurales de posguerra: trabajaban en aislamiento relativo, con escasos materiales (pizarras, cartillas) pero gran entrega personal. Dominga probablemente dejó El Río a mediados de los 50, al ser trasladada; de hecho, en 1954 figura ya impartiendo clases en otro municipioarchivoorotava.es. No obstante, su labor en Arico contribuyó a mejorar la alfabetización femenina en un entorno tradicional.
  • Doña Juana Márquez Illada (1894-?) – Otra maestra interina vinculada a Arico en épocas anteriores, que tuvo un breve destino en El Río durante los años 30. Natural de Santa Cruz de Tenerife, Juana ejerció en numerosos lugares de las islas, entre ellos la escuela de El Río de Arico (además de Las Cañas, Las Carboneras, Igueste, etc.). Su estancia en El Río fue corta, probablemente cubriendo vacantes durante la Guerra Civil. Aunque su huella fue menor en el pueblo, su figura refleja las itinerancias frecuentes de los docentes de entonces. Juana Márquez formó parte de esa primera generación de maestras tituladas en Canarias a inicios del siglo XX, que abrieron camino para las demás.
  • Doña Corona María Candelaria Correa Ceballos (n. 1949) – Representa a la nueva hornada de maestras de los años 70. Oriunda de Santa Úrsula (norte de Tenerife), obtuvo plaza como funcionaria justo en la transición posfranquista, siendo enviada a El Río de Arico en el curso 1971-72 aprox. Su testimonio es muy revelador del ambiente de la época. Cuenta que al llegar, las familias y alumnos la recibieron con los brazos abiertos, y vivió “un año de ensueño” en El Río. Ella debía alojarse algunos días en el pueblo y luego viajar de regreso a casa, en una rutina sacrificada. Sin embargo, los vecinos la acolitaron con enorme cariño: “Durante el tiempo que pasé en El Río de Arico, no tuve que comprar tomates, ni bubangos (calabacines), ni papas, ni nada, porque el coche venía cargado. Eran una gente muy amable y me cuidaban como nadie, brindándome su cariño” recuerda Corona. Este hermoso testimonio refleja el vínculo afectivo entre la comunidad y su joven maestra. Corona solo estuvo un año en El Río (logró pronto traslado a su pueblo natal), pero en ese breve tiempo dejó gran impresión. Le tocó además un momento de cambios: la escuela ya era mixta (ella enseñaba conjuntamente a niños y niñas de varios niveles) debido a la reforma educativa de 1970, y poco después llegaría el cierre de la unidad. Doña Corona representa a esas maestras vocacionales de finales de periodo, que traían aires nuevos pedagógicos pero seguían encontrando en zonas rurales la calidez humana de la vieja escuela unitaria.

El cierre de la escuela local y legado comunitario

Hacia mediados de los 70, la población infantil de El Río había disminuido (muchas familias emigraron a zonas turísticas o a Santa Cruz buscando oportunidades). La unitaria del pago finalmente fue clausurada en 1975, dentro del plan de concentración escolar del sur de Tenerife. Sus últimos alumnos pasaron a transportar diariamente en guagua al nuevo Colegio Ntra. Sra. de la Luz en La Degollada, junto con los de otras localidades cercanasblog.octaviordelgado.es. Con ello terminó una época: la figura de la maestra de El Río, residente o desplazada al pueblo, ya no volvería a repetirse.

El impacto en la comunidad de aquellas maestras perdura en la memoria oral. Muchos antiguos alumnos de El Río (hoy ya mayores) siguen recordando a “doña Margarita”, “doña Dominguita” o “doña Corona” con gratitud y nostalgia. No solo les enseñaron a leer y escribir, sino que fueron agentes culturales en un medio rural aislado: organizaban pequeños actos para el Día del Maestro o Navidad, inculcaban valores cívicos y servían de enlace con el resto del mundo. En las fiestas locales de San Bartolomé era habitual ver a los niños desfilar bien formados acompañando a sus maestros.

En el contexto socio-histórico, estas educadoras ejercieron durante la dictadura de Franco y la transición democrática, adaptándose a cambios políticos profundos. Por ejemplo, pasaron de enseñar la doctrina nacionalcatólica en los 50, a introducir las nuevas metodologías de E.G.B. en los 70. Su labor muchas veces no fue reflejada en los libros de historia, pero en pueblos como El Río su influencia fue tangible: ayudaron a mejorar la alfabetización (reduciendo el analfabetismo que a mitad de siglo aún era elevado en sectores rurales) y promovieron la movilidad social de algunos jóvenes que pudieron continuar estudios superiores.

Cabe mencionar que junto a ellas también trabajaron maestros varones en El Río (como don Julio Gómez Hernández, que fue maestro nacional de la escuela de niños casi 20 años, o don Evelio Cruz Díaz en los 60blog.octaviordelgado.es). Sin embargo, las maestras en particular afrontaban retos añadidos: muchas eran mujeres jóvenes destinades lejos de sus familias en una época en que la mujer rural tenía un rol muy doméstico. Supieron ganarse el respeto de la comunidad y desempeñar una tarea profesional con autoridad y cariño a la vez.

En conclusión, la historia educativa de El Río de Arico en 1950-1980 está entrelazada con los nombres y la entrega de sus maestras. Desde la pionera Margarita González, pasando por docentes como Dominga Cruz Barrios o Juana Márquez en la posguerra, hasta llegar a la joven Corona C. Correa en los albores de la democracia, cada maestra dejó una huella imborrable en esta localidad. Sus esfuerzos se dieron en un contexto socio-histórico difícil –ruralidad, dictadura, escasez de medios– pero contribuyeron decisivamente al progreso educativo y cohesionaron a la comunidad en torno a la pequeña escuela. Hoy día, aunque la vieja escuelita ya no existe como tal, El Río recuerda con orgullo a sus maestras, verdaderas protagonistas silenciosas de la historia local.

Fuentes: Archivos y boletines históricos (B.O.E. y prensa de la época), testimonios recopilados, y trabajos de investigación regional como los de Octavio Rodríguez Delgado, entre otros. Estas fuentes locales –incluyendo crónicas sobre escuelas unitarias de Arico– documentan las trayectorias de las maestras mencionadas y el devenir educativo del pueblo en el siglo XX. Las anécdotas de Corona C. Correa provienen de una recopilación de testimonios orales de maestras canarias, que ilustran vivamente la realidad descrita. Todas ellas corroboran el legado educativo y humano dejado por las maestras de El Río de Arico en las décadas de 1950 a 1980.

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