
Ni siesta, ni pereza, ni Curro Jiménez, ni José María el Tempranillo
Rosa Amor del Olmo
Uno de los topicazos con el que tenemos que cargar los españoles allá por donde vamos es la afamada siesta que según parece practicamos todos sin distingos que está directa y proporcionalmente unida a la pereza nacional. Ya sé que algunos privilegiados pueden hacer su siesta porque su tiempo o la proximidad casa-trabajo se lo permite. En este grupo tenemos también a muchos compatriotas que están jubilados de sus trabajos y aunque siguen activos la mayoría, se permiten este lujo asiático, digo asiático porque es muy conocida también la siesta china que consta de una supercabezada relajante de diez minutos realizada con tal intensidad de desconexión del mundo que sirve como diez horas. Lo que sí parece claro es que los profesionales activos, los que se van de su casa por la mañana y vuelven por la tarde o por la noche, no pueden dormirse su siesta o al menos lo podrán hacer –digo yo- por las esquinas y poco más. Muchos europeos piensan que ahí mismo, pero ahí sin importar donde nos pille nos ponemos a roncar alegremente, bueno españolamente.

Hice bien en traducir la primera serie de los Episodios Nacionales al francés, porque así les recuerda que en cosa de guerrillas, ni idea. El complejo por haber perdido la guerra con los españoles, todavía les dura y prefieren a Micki Mouse antes que al mejor intelectual español. He visto mucho ‘maricomplejines’ que lo pagan con uno, todavía aun siendo doctora creen que yo lo que tengo que hacer es trabajar de criada. Que ¡oye! poco se habla de islamofobia franchute, va bastante más allá que la de los cuatro pringaos que ahora meten ruido, al estar en el paro, no tener estudios, ser psicópatas, violentos y que les encanta ensalzar a un nazi y obedecerle. Se ve que a estos chavales no les han dado una buena ostia en su casa.
Es verdad que en una mirada metafórica España ha estado sumergida en un letargo, en una siesta de duración importante y eso claro está, se paga. La pereza nacional de la que hablaba Larra no tiene nada que ver con la que se puede encontrar igualmente en Francia. No hay que engañarse. Es un mito, pero un mito de verdad. En España se trabaja como salvajes cosa que no he visto todavía aquí, me refiero a la tierra de Balzac, que protestan constantemente en cuanto tienen que regalar cinco minutos mas de su trabajo, o cuando en Europa se trabaja como jamelgos hasta los casi 70 años, los franceses, dicen que ni hablar, que ellos a los 60, se divorcian, se compran su descapotable, se arreglan su boca, se ponen su peluca y se van de ligue a disfrutar la vida. Así son los galos. Hablo generalizando claro, es una broma. No les toques los dinerillos.
Lo peor si acaso del tema es que en España se trabaja mucho y mucho y muy tontamente. Ya sabemos que los franceses han conquistado el sindicalismo y han hecho de ello una forma de vida, y es por esta razón –entre otras- que trabajan menos horas a la semana y antes mejor pagadas que a los españoles, ahora ya no. Ha sido la lucha obrera que en nuestro país aunque tuvo una fuerza enorme en su momento se cercenó con la guerra civil. Adiós fuerza sindical y adiós lucha obrera. Yo no sé si esas horas trabajadas por los franceses están más constreñidas o qué, yo no sé si se dejan de cafelitos y son más eficaces…no lo sé, lo que sí puedo decir es que cuando se contrata a alguien estás vendido para toda la vida. Por supuesto hay muchos trabajos que en Francia no se hacen porque no trabajamos para burgueses. De tal manera es la cuestión que no encuentras ni a tiros a alguien que haga algo por ti, como ayuda o como servicio, Francia no es un país de servicios y eso está claro en cuanto se pone un pie en tierra napoleónica o macrónica que viene siendo lo mismo.
En las gasolineras, ni Blas te sirve la gasolina, de hecho a partir de cierta hora solo se puede comprar la gasolina con tarjeta bancaria, ¡que no te pase nada! Lo digo porque en una ciudad como Nantes, por ejemplo, solo hay una gasolinera que tenga atención personal por la noche, pues como es frecuente que algunas tarjetas españolas –que no tienen datáfono ni código- evidentemente pueden dar problema, no sirven, es muy certero que te encuentres a las doce de la noche tirado cuál colilla melancólica maldiciendo el día, la hora y el momento en que no has previsto la situación de tener lleno tu depósito de gasolina para remediarlo y no verte así. Triste, muy triste. Alguna vez me las he visto mal intentando darle el dinero en especias a un señor cualquiera para que me pusiera la gasolina porque mi tarjeta no funcionaba. Pero claro, eso aquí está mal visto porque semejante cosa solo la hacen los mandrágoras.
Todo lo que se refiere a asuntos del coche, es horroroso como ya vengo explicando aquí y allá. En España, no es así, y en cualquier taller, del Manolo o el Jésus, te arreglan lo que sea por poco precio y sobre la marcha, así da gusto. Aquí no. Yo he llegado a tener que pedir rendez-vous pedir cita, para lograr tener un presupuesto para un arreglo del coche. Después tienes que decir que lo has recibido, después si lo admites –en este caso normalmente es una ruina choricera pero te tienes que aguantar por que aquí son todos ingenieros como mínimo- tienes que firmar un compromiso porque si no, los señoritos mecánicos pasan de pedir las piezas que necesitan para solucionar el problema. Después ya viene el feliz rendez-vous tan esperado para la causa aunque ellos siempre están como por encima de ti, contínuamente venden sus horas de trabajo como si fuesen horas de ministro, y que lo deben ser por lo menos de rey. Por supuesto si han encontrado algún contratiempo a la hora de realizar el trabajo –para mi, chapuza- pues te lo cobran aparte con lo cual el presupuesto no sirve para nada, bueno sí, sirve para ellos. Ni qué decir tiene que un lavado bien hecho del interior de tu coche no lo haces por menos de cien euros, a partir de ahí. Los talleres españoles son mucho más adsequibles y te lo pasas mejor porque siempre hay algo que hablar con los mecánicos. A mi me encanta, suelo meterme las manos en los bolsillos para parecer un poco machorrita y así me los gano muy bien. Luego observo el trajín inmenso de colegas y amigos que vienen y van con problemillas a solucionar, que si una rueda, que si la correa de ventilación, que si el cambio de aceite…
¿Es bueno trabajar a cualquier hora y en todo momento y no importa para quién? Es cierto el letargo español? Pues evidentemente no, aunque digan por ahí que con el sol y el sol y el sol, somos diferentes. Como si en el norte de España por decir una región o país estuvieran siempre con el sol a vueltas.
Otra cosa es el tema de los bandoleros. Quiero decir que los franceses no son bandoleros porque no pueden, no tiene salero para serlo y se les ve el plumero bastante. Nuestros bandoleros de antaño han pasado generalmente hoy a ser políticos, empresarios… y lo tenemos aceptado bastante bien, les conocemos. Sin embargo, he visto en Francia mucho trafulla camuflado, pero mucho. A veces esa defensa del honor o de la honestidad que les lleva a denunciar al vecino si éste piensa que hace algo desonhoroso como escaquear impuestos o tener contratado a alguien correctamente, pues les lleva a ser transparentes y muy tontos en cuestiones de engaño. El francés –que no sabe ni por asomo lo que es la picaresca- te engaña como el que más o si puede más que nadie. Por ejemplo, en venta de coches de segundamano o segunda zarpa como se quiera, los franceses son tan canallas como el que más con lo de los márgenes famosos. Claro, con la crisis resulta que los pobrecillos han tenido un retroceso muy grande de sus ventas, pero ¿y cuándo te engañan y se lo llevan muerto? . Esto es lo que sucede siempre, no me extraña que el mercado del coche tenga crisis, no es así, simplemente no roban lo que ellos habían pensado robar. El resumen es que en todos lugares se cuecen habas y unos tienen fama y otros escardan la lana.















