
Doctoras Abeer Abd El Salam y Manar Abd El Moez
INTRODUCCIÓN
En este trabajo pretendemos abordar algunos de los problemas lingüísticos y pragmáticos que emanan de tres cuentos del gran escritor realista español Benito Pérez Galdós (1843 – 1920), a saber, La conjuración de las palabras (1868)[1], La princesa y el granuja (1877)[2] y Theros (1877)[3].
Los dos enfoques teóricos aludidos, esto es, el lingüístico y el pragmático, se basarían en la clasificación realizada por Hurtado Albir (2001) sobre las actuales teorías de traductología que agrupa en cinco enfoques teóricos: 1) enfoques lingüísticos; 2) enfoques textuales; 3) enfoques comunicativos y socioculturales; 4) enfoques psicolingüísticos; y 5) enfoques filosófico – hermenéuticos. El mismo autor señala que dichos enfoques no deberían contemplarse como comportamientos estancos, sino como prioridad a un elemento u otro. De ahí que fuera nuestra opción por los enfoques (1) y (3), o sea, los lingüísticos y comunicativos y socioculturales, ya que pensamos que podrían tener prioridad en los textos literarios en cuestión.
Según el mismo autor, con “enfoques lingüísticos” se refiere a aquéllos basados en la aplicación de un determinado modelo procedente de la Lingüística y que inciden en la descripción y comparación de lenguas sin entrar en consideraciones de índole textual en los que agrupa: la lingüística comparada tradicional, las estilísticas comparadas, las comparaciones gramaticales entre lenguas, la aplicación al estudio de la traducción de diferentes modelos de análisis lingüísticos, los enfoques semánticos y los enfoques semióticos. En este sentido, y refiriéndonos a nuestro trabajo, este enfoque se cristalizaría en las construcciones, expresiones y modismos con que nos enfrentamos en los textos referidos y que no podían ser calcados al árabe, por el simple hecho de no ser inteligibles en la lengua receptora.
Por otra parte, Hurtado Albir (op.cit.) No encuentro la referencia del libro de este autor define el enfoque comunicativo y sociocultural como
(…) aquellos enfoques que, de una manera u otra, hacen hincapié en la función comunicativa de la traducción, considerando los aspectos contextuales que rodean la traducción y señalando la importancia de los elementos culturales y de la recepción de la traducción. Poner página
Volviendo al presente trabajo, hemos visto que los problemas de índole pragmático, comunicativo y sociocultural residirían en la diferencia entre el contexto sociocultural e histórico del emisor, Galdós, y el del receptor, esto es, el traductor de las obras y, cómo no, el lector de las mismas.
Según Ortiz y Mata (2001/2007) en qué libro La importancia de este último enfoque radica en que según él mismo, la traducción se entenderá como un acto de comunicación intercultural cuyo potencial de significado presenta diferentes usos en diferentes contextos. Esto quiere decir que la lengua es multifuncional y que las selecciones que haya que realizar se llevan a cabo por diversos factores, de los cuales destaca el «contexto de situación» que se podría entender en términos del «qué», el «quién» y el «cómo» del proceso comunicativo; los cuales corresponden al ámbito de actividad del acto comunicativo, la relación entre los participantes en el mismo y el posible impacto sociocultural cuando se utiliza un modo textual determinado, respectivamente. Es en estas tres perspectivas donde reside un buen número de los problemas específicos en la labor del traductor, ya que pueden no coincidir en el contexto receptor y por ello requerir una reconstrucción de significado.
Esta » no coincidencia», se entendería, más que nada, en función de las diferencias culturales, que sin duda recaerán también en el plano lingüístico. En este tenor, destacaría el término «culturema» que Nord (1997) acuñó y definió como el fenómeno social de una cultura X entendido como relevante por los miembros de esa cultura y que, comparado con un fenómeno correspondiente de una cultura Y, es concebido como específico de la cultura X. En qué libro Dichos elementos culturales pueden ser de diversa índole (ecológicos, sociales, religiosos, lingüísticos y económicos) (Nida, 1945), y se reflejan en la lengua también de forma distinta (función fática, referencial, expresiva, o apelativa) (Nord, 1994).

En pro de una solución de los problemas que pudieran crear las diferencias culturales en el proceso de la traducción, se han sugerido muchas propuestas prácticas de las que el traductor pudiera echar mano cuando haga falta; entre ellas están las sugeridas por Hewson y Martin En qué libro(1991), a saber: la «reducción», la «marginalización”, la «inserción» y la «conversión»; así como las propuestas por Florin libro(1993), quien sugiere seis estrategias para traducir los culturemas, las cuales son: «calco», «transcripción», «formación de una palabra nueva», «asimilación cultural», «traducción aproximada» y «traducción descriptiva».
Y refiriéndonos al caso específico de nuestro trabajo, y de forma global, podemos decir que las estrategias aplicadas han sido, por un lado, adaptar las construcciones, expresiones y modismos a los postulados de la lengua árabe, tratando de usar expresiones propiamente árabes que darían un significado parecido (traducción aproximada), o simplemente traducir estas expresiones en significados claros (traducción descriptiva). Por otro lado, y con el fin de resolver problemas de diferencia entre el contexto sociocultural e histórico del emisor y el del receptor, hemos recurrido a las notas a pie de página (lo que cabría dentro de lo que Newmark, 1988, denomina en qué libro lo denomina «explicitación de los rasgos del referente cultural», o también, las «notas»), por parecernos lo más idóneo para explicar cuestiones de este tipo, sin cambiar apenas nada del texto en sí. A este respecto, podemos clasificar las notas a pie de página en varios tipos, según el tipo de contexto que aclaran, su longitud o su naturaleza.
A modo de clasificación, y atendiendo a las distintas clasificaciones tipológicas propuestas en este terreno, podemos decir que el presente trata de una traducción «escrita» (medio) de unos textos literarios (tipo), pertenecientes al siglo XIX (época). Es también una traducción inversa (en términos de la direccionalidad de la misma, ya que es efectuada desde la lengua española (lengua no nativa del traductor) al árabe (lengua materna del traductor) y es interlingüística (puesto que se realiza entre sistemas lingüísticos distintos). Y en cuanto al grado de dificultad de la misma, según la escala que propone Torre (1994), y que va, de forma ascendente, desde el grado cero hasta el tercer grado, nos parece que nuestras traducciones pueden ocupar este último, esto es, el de mayor complejidad estilística, en el que el traductor acude, por un lado, a la adaptación (sustituyendo la situación de la lengua de partida por otra de la lengua de llegada lo menos alejada posible de la primera, sobre todo cuando el original entraña un valor simbólico o cultural) y, por otro lado, a la compensación (con el fin de equilibrar las pérdidas o ganancias de significado que la traducción puede comportar).
Por otra parte, nosotras hemos tenido en cuenta, también, a la hora de realizar el análisis de los cuentos, algunos de los recursos técnicos de traducción oblicua[4] aportados por Vázquez – Ayora (1977), Vinay y Darbelnet (1958) y Pliego (1993).
Estas técnicas son: la transposición, que consiste en reemplazar un segmento gramatical del texto original (TO) por otro distinto en la lengua terminal (LT), conservando la misma carga semántica; la modulación, que es el procedimiento según el cual se pretende satisfacer las diferentes formas en que las culturas conciben y expresan la realidad, efectuando para ello un cambio en los símbolos para expresar el mismo significado. La modulación puede tener varias formas de aplicación (lo abstracto por lo concreto, la parte por el todo, una parte por otra, el todo por una parte, una figura retórica por otra, etc.); la equivalencia, que es la sustitución de las unidades de fuerte cohesión interna en la lengua original (LO) por expresiones análogas en la LT, tanto en el nivel funcional y comunicativo como en la frecuencia de uso. Es el recurso idóneo para los modismos, frases hechas, proverbios, refranes, etc.; la adaptación, cuya función es conformar el contenido del TO a la visión particular y al genio de la LT y su cultura, ya que cada cultura posee una concepción particular de la realidad y una forma diferente de expresarla; y por último, las notas a pie de página, que es un recurso complementario, aunque muchas veces es imprescindible, que sirven para ofrecer al lector la información que no se puede exponer en el interior de la traducción, tal como la información de índole cultural, como las referencias y datos históricos, literarios o socioculturales que ayudan a situar el texto.
Hay que apuntar que, en general, estos recursos se superponen, ya que muchas veces la diferencia entre ellos es casi nula.
TRES CUENTOS DE GALDÓS: TÉCNICAS DE TRADUCCIÓN
Antes de abordar los problemas lingüísticos y pragmáticos con los que nos hemos enfrentado a la hora de realizar la labor de traducción de los tres cuentos de Galdós citados al principio, nos gustaría señalar que ésta ha sido, y sigue siendo, un verdadero reto por varias razones relacionadas directa o indirectamente con el hecho mismo de traducir.
Uno de estos retos es que es la primera vez que se traduce a Galdós al árabe, lo que ha supuesto para nosotras una gran responsabilidad.
El segundo reto ha sido la elección del registro de lengua árabe que debería ser usado en estas traducciones, ya que la lengua de escritura, de literatura y oficial es el árabe clásico, pero que bajo este árabe estándar yacen muchas variantes dialectales en los diferentes países árabes; estas variantes son, mayormente, orales, y pocas veces se usan en la escritura, y cuando esto ocurre, se considera una muestra de la poca cultura del que las usa; con la excepción de que, últimamente, grandes literatos árabes introducen palabras de su dialecto oral en manifestaciones literarias escritas, para dar vida a los personajes de sus obras. Aún así, y a pesar de que aparentemente debería ser evidente que la opción ideal es la inclinación en estas traducciones hacia el árabe clásico, realmente no ha sido fácil, porque existen construcciones, expresiones o palabras en estos cuentos que serían mejor expresadas si usáramos la variante dialectal, en nuestro caso, la egipcia. Sin embargo, no hemos sido atrevidas en ello, y hemos optado, en definitiva, por el árabe estándar y clásico, intentando trasladar, de la mejor manera que pudiésemos, la vitalidad del lenguaje galdosiano.
Los últimos dos retos a los que nos enfrentamos forman el tema principal de este estudio. Se trata de los problemas lingüísticos y pragmáticos de la traducción al árabe de los cuentos mencionados anteriormente.
Antes de proseguir con el análisis de los procedimientos técnicos que adoptamos en la traducción de los tres cuentos, nos gustaría aclarar el por qué de elegir estos cuentos en concreto. Es, simplemente por el hecho de suponer una rotura con el estilo y la tendencia realista del autor. Se trata de unos cuentos fantásticos que, en palabras de Alan E. Smith: (…) son expresiones del espíritu que de manera sutil y bella convierte en «extraña» la realidad cotidiana, para, como decía el lobo, verla mejor. (Smith, 1996)
Ahora pasando a nuestro análisis, y en lo referente al nivel lingüístico, nos parece de suma importancia hablar de palabras, construcciones, expresiones y modismos que para ser traducidos, han manipulado nuestra labor de traductor, haciéndonos cambiar de actitud y postura ante ellos, según la coincidencia o discrepancia que tienen para con sus correspondientes en árabe.
Las estrategias que hemos seguido para la traducción de los mismos han sido como sigue.
1. El respeto total o el calco de los mismos: realizado raras veces, cuando hay coincidencia total entre el significado de las palabras en ambas lenguas. Ejemplo de ello, palabras como cuarta (medida aproximada que se hace con la palma de la mano) alzaba del suelo poco más de tres cuartas (Pérez Galdós, 1977c: 79). Pues en árabe hay una palabra que significa lo mismo «يرتفع عن الأرض بمقدارثلاثة أشبار إلاّ قليلاً» (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, 2007: 193), a pesar de que éste no es el caso con otras medidas más precisas; con lo cual nos ha parecido bastante curiosa esta semejanza entre ambas lenguas en medidas aproximadas, casi de uso popular, y su discrepancia en medidas establecidas por la ciencia.
Otros ejemplos de calco que hemos hecho son expresiones como partir el corazón o a diestra y siniestra: ¡Lastimoso cuadro que partía el corazón! (Pérez Galdós, op.cit.: 82); empezó a repartir estacazos a diestra y siniestra (Op.cit.: 86); pues la traducción en ambos casos ha sido literal, porque en árabe se usan las mismas para expresar un significado idéntico.
«يتمزق القلب لرؤيتها على هذا الحال” (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 199).
«وبدأ يوجه ضربات متفرقة، يميناً ويسارا” (Op.cit.: 205).
2. Por otro lado, la adaptación: es la segunda estrategia que hemos seguido. Ésta tiene grados o niveles, que oscilan entre el calco con muy leves cambios morfológicos o semánticos, pasando por la generalización, la sustitución parcial y hasta el cambio total de la palabra y su sustitución por otra u otras.
-Al primer nivel, esto es, el calco con leves cambios morfológicos o semánticos, pertenecen expresiones como dormir como un ángel y remontarse al quinto cielo: se durmió como un ángel (Pérez Galdós, op.cit: 83), se remontaba al quinto cielo (Op.cit.: 81) que han sido trasladadas al árabe, pero con el cambio del número, ya que, en árabe, uno duerme como los ángeles («نام (كالملائكة» (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 201) y si está muy contento “se remonta al séptimo cielo” (“»يصل بخياله للسماء السابعة ) (Op.cit.: 196).
-Al segundo nivel, que consiste en el uso de un solo término generalizado en árabe para señalar varios en español, pertenecen ejemplos como las palabras que designan monedas españolasnunca le faltaba tres cuartas en el bolsillo (Pérez Galdós, op.cit.: 80); no halló ni tampoco un triste ochavo (Op.cit.: 83); unos cuantos duros deciden la suerte de honradas criaturas (Op.cit.: 82). En este caso, nuestra opción ha sido la sustitución de todas estas palabras, por la “piastra” (moneda egipcia).
«لم يخل جيب باكورِّيتو يوماً من بعض القروش» (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit:194), «لكنه لم يجد قرشاً واحداً» (Op.cit:200). «حيث تحدد فيها قروش قليلة مصير مخلوقات شريفة» (Op.cit:194).
Ha sido una solución que, aparentemente, puede chocar, especialmente al tener en cuenta la evidente diferencia entre las piezas de moneda en ambos países; pero si miramos las cosas con detenimiento, descubriremos que ha sido la mejor solución, porque a lo que quería aludir Galdós en las frases anteriores, es la pieza de moneda con mínimo valor; en este caso, encaja la piastra, como símbolo, no como moneda verdadera que se usaba en España. Lo mismo ocurre con términos como perico y loro: de pajes hacían unos loros diminutos (Pérez Galdós, op.cit.: 84), de esos que llaman pericos (Op.cit.: 86), que en árabe, todos son “loros”.
أما الوصفاء فكانوا من أحد فصائل الببغاوات»” (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 202).
وكانت الببغاوات والعصافير يقومون بالخدمة»” (Op.cit.: 203).
-Al tercer nivel de adaptación, en el que se pretende hacer sustituciones parciales para lograr el mismo significado, podemos incorporar ejemplos como cuando dice Galdós en mi curso infinito guíame el dedo de Dios (Pérez Galdós, 1977a: 35), pues en este caso, hemos dicho: “en mi curso infinito guíame la mano de Dios”.
توجهني يد الله في دورتي المستمرة»” (Abdel Moez Ahmed, 2007: 214), ya que en la cultura islámica se usan simbólicamente los términos “la mano de Dios” y “la cara de Dios”. Aquí encajaría el recurso de la “modulación”, según el cual, se ha sustituido una parte por otra (“dedo” por “mano” o “cara”).
Ocurre lo mismo con las letras latinas en los ejemplos sacados del cuento de La conjuración de las palabras:
Un sustantivo muy travieso y hablador, llamado hombre, el cual, subiendo a los hombros de sus edecanes, saludó a la multitud quitándose la H que a guisa de sombrero le cubría (Pérez Galdós, op.cit.: 63); y el orador (el hombre) enjugó las lágrimas con la punta de la e (Pérez Galdós, ibíd.); y el sentido enarboló la t, y dándole un garrotazo con ella a su escudero, le dejó tan mal parado que tuvieron que ponerle un vendaje en la o, y bizmarle las costillas de la m (Pérez Galdós, 1977b.: 64).
Notamos que el cambio aquí es parcial y coherente, porque de igual modo que se sustituyen las palabras “hombre” y “sentido”, entre otras, por sus correspondientes en árabe, las letras árabes también toman el lugar de las latinas.
«الاسم (الإنسان) –المشاغب و الثرثار- انتزع منه الكلمة. و بعد صعوده على أكتاف مساعديه –الصفتين الجذابتين «عاقل» و «حر»- قام بتحية الجموع رافعاً ال«إ» التى كانت بمثابة القبعة على الرأس» (Abdel Moez Ahmed, 2005: 165).
«ثم كفكف الخطيب (الإنسان) دموعه بطرف ال «ن» الذى كان يمثل جزءأً من ثوبه» (Abdel Moez Ahmed, ibíd.)
«أمسك الاسم «معنى» بال «ى» و ضرب بها تابعته الصفة «شائع» حتى تركها فى حالة يرثى لها لدرجة اضطرار الجمع المحيط بهما وضع عصابة حول ال «ش» منها و تضميد ضلوعها عند ال «ع»” (Op.cit.: 166).
– Con respecto al cuarto nivel de adaptación (y a la vez modulación), hay que subrayar que se trata del cambio total de un término, una expresión o un modismo y su sustitución por otro u otros con significados aparentemente distintos, pero que conducen a un significado intrínseco similar al del sentido original. Es un procedimiento bastante productivo, y que a la hora de llevarlo a la práctica, ha tenido principalmente dos soluciones:
1. La primera solución, es cuando se cambia un modismo en español para que ocupe su lugar otro en árabe. Por ejemplo: si alguien está enamorado hasta las cachas (Pérez Galdós, 1977c: 80)en español, la misma persona, en árabe, “está enamorada desde la cima de la cabeza hasta la punta de los pies”.
«كان فتانا مولعا منً قمة رأسه حتى أخمص قدميه» (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 195). Y si Pacorrito Migajas, el protagonista en La princesa y el granuja, cree que una mentirilla pondría asalvo su decoro (Pérez Galdós, op.cit: 84); pues el mismo protagonista, en la versión árabe, cree que “una mentirilla pondría a salvo el agua de su cara” “»ويحفظ له ماء وجهه (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 202).
2. La segunda solución tiene lugar cuando se explica en árabe el significado de un modismo o unas construcciones en español, sin que sea sustituido por otro de esa lengua, ya que no tiene correspondiente, como por ejemplo, dimes y diretes con jueces y escribanos (Pérez Galdós, op.cit: 79), simplemente es traducido como “problemas y discusiones” «مناوشات و اشتباكات مع القضاة و الكتبة» (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 194).
“rueda que rueda y silba que silba» (Pérez Galdós, 1977a: 36), ha llegado a ser: “tras un largo viaje lleno de silbidos y grandes distancias recorridas”»بعد رحلة طويلة من الجرى و الصفير» (Abdel Moez Ahmed, 2007:215); y charlar por los codos (Pérez Galdós, 1977c: 85) ha sido simplificado a “charlar mucho”
أخذ الجميع يتسامرون ويتبادلون أطراف الحديث»” (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 203).
Ahora, vamos a pasar al último reto, que son los problemas pragmáticos. En esto, nos referimos a los relacionados con la diferencia de distintos contextos entre el emisor (Galdós) y el receptor (el lector árabe); problemas en los que el traductor se atribuye el papel de mediador entre ambos y pretende poder disipar gran parte de estos problemas.
En la traducción de los tres cuentos, se nos han presentado tres contextos diferenciadores principales, que son el geográfico, el sociocultural y el histórico. Con respecto al contexto geográfico, la rica descripción espacial de Galdós nos proporciona una larga lista de ciudades de España y de zonas y calles famosas de Madrid. Nuestra reacción como traductoras no podía ser sino añadir una nota a pie de página en cada uno de estos lugares con el fin de explicar lo que son. En la mayoría de los casos, estas notas son complementarias, es decir, añaden una información sobre la ciudad, en qué parte de España se encuentra, y su nombre en letras latinas. No son informaciones imprescindibles, pero sí son importantes.
Sin embargo, en otros casos, ha sido imprescindible incluir notas a pie de página, porque su ausencia podría dejar lagunas en la comprensión de la situación de uno de los protagonistas. Por ejemplo, en el cuento La princesa y el granuja, Galdós, hablando de Pacorrito Migajas, dice: Sus palacios eran el Prado en verano, y en invierno, los portales de la Casa Panadería (Pérez Galdós, 1977c: 80). Pues en este caso, como en casos parecidos, hacía falta aclarar lo que son dichos sitios en realidad, de lo contrario, el lector tendría el mensaje equívoco de que el niño está viviendo en palacios que se llaman los palacios del Prado, y que en invierno, se traslada para vivir en otra casa, donde se hace pan. Por lo que la nota a pie de página que hemos incluido explica que el Prado son jardines públicos muy extensos, que tienen un paseo con el mismo nombre, el cual abarca, entre otros, el museo del Prado y el jardín botánico; y que la casa de Panadería es un edificio de cuatro plantas en la Plaza Mayor de Madrid, que tiene un pasillo con techo pero abierto a dicha plaza, bajo el que los transeúntes se protegen de la lluvia.
«مجموعة من الحدائق العامة فى مدريد و هى تحتل مساحة واسعة يتخللها ممشى البرادو الشهير و الذى يحتوى على متحف البرادو، حديقة الرِتيرو ، حديقة النباتات، الخ» (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 194).
«مبنى من مبانى «الميدان الأكبر» فى مدريد، مكون من أربعة طوابق و الدور الأرضى به عبارة عن ممر مسقوف و لكنه مفتوح على الميدان، و يمكن للناس أن تحتمى فيه من الأمطار» (Ibíd.).
Hemos tenido la misma solución al traducir otros lugares, como el Rastro, la Giralda, la Puerta del Sol, etc., porque desde nuestro punto de vista, es de suma importancia dar una idea de lo que son.
Con respecto al contexto sociocultural, también, en la mayoría de los casos, hemos tenido que incluir notas a pie de página para explicar fiestas típicas de España, como las de San Antonio, San Juan, San Pedro, el Carmen, Santiago, Santa Ana, San Lorenzo, La Virgen de Agosto, San Roque y La Virgen de Septiembre; escribiéndolas con letras latinas, y diciendo la fecha en la que son celebradas.
También, hemos tenido que cambiar expresiones que designan una situación o una sensación bastante negativaun vino áspero y picón como demonios (Pérez Galdós, op.cit: 82) tenía un hambre de mil demonios (Pérez Galdós, op.cit: 84), como demonio travieso (Pérez Galdós, 1977a: 32), porque a pesar de que ambas culturas creen que el ser más malo de la Creación es el demonio, en árabe, no se suele usar expresiones con el nombre del diablo, a menos de decir que una persona es muy mala, como el diablo o el demonio. La solución en los primeros dos ejemplos, ha sido quitar la palabra “demonios”, y decir simplemente: “un vino muy áspero” («نبيذاً حاداً و لاذعاً بقوة») (Abdel Moez Ahmed y Mohamed Abd El Salam, op.cit.: 199), y “mucha hambre” («كان يشعر بشدة الجوع» (op.cit.: 203).). En el tercer ejemplo como un demonio travieso, hemos optado por sustituir la palabra “demonio” por “genio” ((«جنى» (op.cit.: 207), ya que en la cultura árabe los genios pueden ser buenos o malos.
En el contexto sociocultural, hemos tenido una duda, que ha surgido después de acabar con la traducción de “La princesa y el granuja”, tiene que ver con estas frases de Galdós Su madre, una señora muy apersonada que por muchos años tuvo puesto de castañas en la Cava de San Miguel (Pérez Galdós, 1977c: 79). Pues la traducción que hemos hecho era muy fiel a este significado, pero pensándolo bien ahora, creemos que quizás deberíamos añadir una nota a pie de página diciendo que las castañas son populares y baratas en España, para dar a entender que aquella madre es de humilde situación social, quizás haga falta mencionarlo, porque en Egipto las castañas son bastante caras, y si uno tiene un puesto de castañas, va a ser una persona con aceptable posición social, por lo que, si por el contexto lingüístico la idea no está muy clara, el lector egipcio se confundiría.
Otra solución un poco atrevida podría haber sido reemplazar “castañas” por “batatas” que son más populares y a disposición de la mayoría de los egipcios.
Por último, con respecto al contexto histórico, ha sido imprescindible la inclusión de notas a pie de página para decir el momento histórico en que tuvieron lugar importantes acontecimientos. Esto lo hemos realizado en el cuento Theros (o verano), en el que el verano subraya su importancia, dice:
(…) y yo, sin pronunciar sentencia sobre esto, tan sólo digo que derribé la Bastilla, que destruí al vencedor de Europa no lejos de estos sitios por donde vamos, que también aquí salvé al mundo cristiano de las huestes de Mahoma. Yo abolí la Inquisición de España; yo detuve a los turcos a las puertas de Viena (Pérez Galdós, 1977a:35-36).
Entonces, hemos incluido notas a pie de página que contienen las fechas exactas de tales acontecimientos, para dejar claro al lector árabe que todos verdadera y curiosamente han tenido lugar en la estación de verano.
CONCLUSIÓN
A modo de conclusión, nos gustaría ensalzar el papel de la traducción en general y la de corte literario en particular como un acto de comunicación intercultural, en el cual al traductor le correspondería el papel más importante en ese proceso de acercamiento entre dos culturas, no pocas veces, con bastantes divergencias, como ha sido el caso aquí. En este cometido, pensamos que, como mediador, el traductor debería recurrir tanto a su experiencia sociocultural como a la lingüística. En ello, el mismo debe tener en cuenta que la traducción supone un cambio en los parámetros que configuran el ámbito comunicativo del mismo. De ahí que apoyemos la idea de que (…) la principal tarea del traductor no consistiría solamente en buscar modelos ya preestablecidos en su repertorio local sobre los que configurar los textos fuente. (Even-Zohar, 1999),sino que, muchas veces, sería muy enriquecedor, y en función de una mayor adecuación del texto original, transgredir las convenciones locales, introduciendo nuevas formas, figuras y modelos (ibíd.).
A la postre, queríamos subrayar que leer y también traducir a Galdós suscita una inquietud positiva que invita a intentar descubrir más rincones oscuros en este proceso mágico que intenta transmitir las ideas humanas, traspasando las barreras de la lengua, que es la traducción.
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[1] Es un cuento que narra la sublevación de las palabras por el mal uso que las personas hacen de ellas, las palabras incapaces de ponerse de acuerdo vuelven al diccionario sin haber resuelto problemas.
[2] En una especie de canto a la engañosa belleza vacía de contenidos, Galdós aquí narra las aventuras de un niño pobre y huérfano y sin hogar que se enamora de una muñeca a la que rescata de unos niños despiadados que quieren romperla; en agradecimiento, ella, la reina de las muñecas, le invita a una fiesta en la que, tras diferentes aventuras, el protagonista se convertirá definitivamente en un muñeco y en el amor de la princesa para descubrir después que ha perdido los sentidos.
[3] Un viajero de tren descubre en su compartimento a una extraña mujer, que le acompaña toda la temporada y de la que se enamora, para descubrir que es la personificación del verano.
[4] A diferencia de la traducción literal, la traducción oblicua es aquella traducción fiel a la intención del autor y respetuosa del genio de la lengua, a lo cual es imposible llegar con un apego servil a la letra ni con métodos aleatorios y amorfos, sino con procedimientos y técnicas probados y sistemáticos, cuya aplicación requiere del traductor conocimientos lingüísticos y documentación, además de la intuición y del propio juicio. (Vázquez – Ayora, 1977: 290 – 291).















