
Eduardo Montagut
Las mujeres nobles de la Alta Edad Media catalana, es decir, entre los siglos IX al XI, desarrollaron un evidente protagonismo, como demostraría su presencia en la documentación de la época. Su papel como madres era muy importante en una estructura política que estaba consolidando el hecho de la sucesión hereditaria como un principio fundamental, comenzando por los propios condes. Las dotes que aportaban eran elementos destacados del juego político de las alianzas. Pero, además, algunas llegaron a condesas o la condición de reinas fuera de Cataluña. Ciertamente, Ermesenda fue una mujer excepcional y pocas llegarían a su poder y protagonismo, pero en aquella época no faltaron damas que tuvieron papeles políticos e intelectuales muy relevantes.
En primer lugar, estaría Dhuoda, condesa de Barcelona y Septimania en la primera mitad del siglo IX, esposa de Bernardo de Gelona, que fue primo de Carlomagno. Acompañó a su esposo por los condados porque tenía interés en escribir sobre lo que vivía. Entre los años 841 y 843 escribió la obra titulada Liber Manualis. El libro trata de diversos temas, la moral, la espiritualidad, pero, sobre todo, de la realidad de su tiempo, del Imperio carolingio, aportando, por lo demás, sus propias vivencias personales y sobre lo que ocurría en su entorno. La obra fue dedicada a su hijo Guillermo. Constituye, sin lugar a dudas, un texto muy peculiar fruto de una personalidad inquieta, curiosa y con vocación pedagógica en relación con su hijo.
Por su parte, Almodis de la Marca (1020-1071) fue otra gran protagonista de la Alta Edad Media de Barcelona. Era hija del conde occitano Bernardo I de la Marca y de Amelia de Rasés. El conde Ramón Berenguer I la secuestró, estando ella casada con el conde Ponce III de Tolosa, y se casó con ella en el año 1052. Pero Ramón Berenguer estaba casado con la condesa Blanca, que era su segunda esposa. La condesa apeló al papa y consiguió el apoyo de la abuela del conde, la condesa Ermesenda. El papa Víctor II excomulgó a Ramón Berenguer y a Almodis de la Marca, provocando una guerra que duraría hasta 1057. El matrimonio era interesante para Ramón Berenguer I porque le otorgaba derechos sobre el Languedoc.
Almodis de la Marca fue una mujer cultivada, intervino en el gobierno con su esposo y cooperó para que comprase los derechos sobre los condados de Carcasona y Rasés, pero tuvo un duro enfrentamiento con su hijastro Pedro Ramón de Barcelona que terminaría con la vida de Almodis el primero de noviembre de 1071 en la propia Barcelona.

También podemos destacar a Dulce de Provenza (1090-1127), que puede considerarse un ejemplo de la importancia de las mujeres en las alianzas matrimoniales que se fueron formando. Ella recibió, por herencia materna el condado de Provenza en 1112, en el mismo año que se casó con Ramón Berenguer III, conde de Barcelona. Cedió sus derechos sobre Provenza a su esposo, así como los del condado de Gévaudan y el vizcondado de Millau. Por su parte, Berenguela Berenguer (1116-1149). Nació en Barcelona, hija de Ramón Berenguer III, conde de Barcelona y Dulce de Provenza, así como hermana de Ramón Berenguer IV. Fue reina consorte de León por su matrimonio con Alfonso VII de León, siendo madre de los reyes Fernando II de León y de Sancho III de Castilla.














