
Nota publicada en el número 1 de Isidora Revista de Estudios Galdosianos. Rosa fue un gran apoyo para la editora de esta revista. Siempre gracias. Te echamos de menos.
BENITO Pérez Galdós fue uno de los autores españoles más comprometidos con la sociedad de su tiempo, hasta tal punto que se hace difícil separar su obra literaria de la política. Sus ideas liberales y democráticas se enmarcan dentro de liberalismo democrático, al modo de los movimientos liberales de
Francia, Bélgica, Italia y Alemania que se plasmaron en colaboraciones en periódicos como La Nación o El Debate. Pero también en sus análisis la serie de Episodios Nacionales donde partiendo de la derrota de Trafalgar culmina en la primera guerra carlista, las causas y elementos de la decadencia de la sociedad española en el ultimo siglo, y son una excelente crónica de los males de nuestra España, presididos por la ineptitud de los gobernantes. Su postura anticlerical se deja sentir en toda sus obras, en especial en Doña
Perfecta, Tormento o Fortunata y Jacinta, donde deja claros la hipocresía y la doble moral de la clase media española, en la ciudadanía y en los ambientes más religiosos. En la misma idea están Tristana y Nazarín.
Galdós fue un autor muy fecundo y el mayor creador de individualidades y personajes dotados de simbolismo y registros diferentes que, enmarcados en la acerada critica social, le llevó a convertirse en un autor profundamente realista al estilo de Zola, Tolstoi y Balzac.
Hoy, en el siglo XXI, sus obras recuperan vigencia y actualidad, con esa mirada a la doble moral religiosa en los temas del matrimonio, emancipación de la mujer, organización de la familia y el poder de Iglesia. Sus personajes atormentados, ese mosaico de mendigos, ciegos, pordioseros, etc. de Misericordia, se trasladan hoy a los inmigrantes, parados, e incluso a la intolerancia que parece renacer en nuestra sociedad, y en los fastos ceremoniales de la Iglesia. Su postura oficial ante las denuncias de corrupción y los múltiples casos de pederastia en la que se han visto implicados sus miembros, nos recuerda los pasajes de Tristana o Doña Perfecta, son imágenes de la vida, a la hora de ver la evolución de la sociedad y la inmovilidad de las instituciones para adaptarse al cambio social: la mujer en el matrimonio, el sexo o la cuestión religiosa.

Galdós fue no sólo un cronista de su época sino un escritor comprometido y crítico con la sociedad. Trató de influir con sus ideas en ella a través de la prensa escrita y la literatura. Es decir, fue un escritor comprometido y estoy convencida de que hoy escribiría contra la injusticia social, la intolerancia, el racismo y el abuso de poder. Lo que hizo en el XIX y a principios del XX lo seguiría haciendo hoy cuando a pesar de tantos avances sociales seguimos enfrentados a la injusticia, la desigualdad y la falta de libertades.















