Contexto histórico y comentario crítico de las cartas entre Pablo Iglesias y Benito Pérez Galdós (1910-1915)

Lidia Smticz

La correspondencia entre Benito Pérez Galdós y Pablo Iglesias Posse, fechada entre 1910 y 1915, se inscribe en uno de los momentos más complejos y significativos de la vida política española de comienzos del siglo XX. Se trata del período de consolidación —y progresivo desgaste— de la Conjunción republicano-socialista, alianza electoral y parlamentaria nacida tras la Semana Trágica de 1909 y formalizada en 1910 como intento de articular una alternativa al sistema de la Restauración.

1. La Conjunción republicano-socialista

En 1910 el sistema canovista atravesaba una profunda crisis de legitimidad. El turnismo dinástico se encontraba erosionado por:

  • El crecimiento del movimiento obrero.
  • La radicalización republicana.
  • El descrédito de la política colonial tras el desastre del 98.
  • Las tensiones sociales derivadas del conflicto marroquí.

En este contexto, la alianza entre republicanos y socialistas supuso un hecho novedoso: por primera vez el socialismo español aceptaba una cooperación electoral con fuerzas burguesas republicanas. El resultado fue significativo: Pablo Iglesias obtuvo acta de diputado en 1910, convirtiéndose en el primer socialista en entrar en las Cortes españolas.

Galdós, ya figura moral del republicanismo español, desempeñó un papel simbólico esencial en esta convergencia. Su prestigio literario y su autoridad ética otorgaban a la alianza una dimensión cultural y moral que trascendía lo estrictamente partidista.

Las cartas aquí editadas muestran el funcionamiento práctico de esa alianza: organización de mítines, viajes, propaganda, tensiones económicas y coordinación estratégica.


2. Galdós: del novelista al símbolo republicano

Entre 1910 y 1915, Benito Pérez Galdós es ya un escritor consagrado, pero también un hombre físicamente debilitado. Su progresiva pérdida de visión, mencionada indirectamente en la correspondencia, simboliza el ocaso biológico de quien había sido el gran cronista del siglo XIX español.

Sin embargo, su figura pública conserva un enorme capital político. Para amplios sectores del republicanismo, Galdós representa:

  • La conciencia moral del liberalismo progresista.
  • La crítica al clericalismo y al caciquismo.
  • El puente entre el liberalismo decimonónico y el reformismo social.

Pablo Iglesias le trata con una mezcla de respeto reverencial y camaradería política. La fórmula “mi respetable y querido amigo” se repite como marca de esa doble relación: afectiva y estratégica.


3. Pablo Iglesias: salud frágil, voluntad férrea

Las primeras cartas (1910) están atravesadas por referencias constantes a la salud de Iglesias. El líder socialista sufre problemas gástricos severos, pero continúa viajando por Europa (Congreso de Copenhague) y realizando campañas en Cataluña y Valencia.

Este dato no es menor: evidencia el carácter militante del socialismo español en su etapa fundacional. Iglesias no es aún el dirigente institucional plenamente integrado en el parlamentarismo; sigue siendo el organizador, el propagandista y el referente moral del obrerismo.

La correspondencia revela también la tensión entre:

  • El idealismo político.
  • Las limitaciones materiales (multas, gastos electorales).
  • La fragilidad física de los protagonistas.

4. El trasfondo municipal: el caso de las vaquerías

La carta de 1915 introduce un elemento distinto: el conflicto municipal sobre la retirada de licencias a las vaquerías del centro de Madrid por razones de insalubridad.

Aquí aparece un matiz más áspero. Iglesias defiende la postura de los concejales socialistas frente a lo que interpreta como una mediación de Galdós en favor de intereses industriales. El tono sigue siendo respetuoso, pero ya no es únicamente fraternal; se percibe una ligera tensión.

Este episodio refleja:

  • El crecimiento del socialismo municipal.
  • La profesionalización política del PSOE.
  • La complejidad de gobernar frente a la pureza ideológica.

5. La dimensión humana

Más allá de la política, las cartas muestran:

  • Condolencias (muerte de la hermana de Galdós).
  • Recuerdos personales.
  • Intercambios de saludos a terceros (Victoriano, Nougués).
  • Gestiones económicas pendientes.

La amistad no elimina las fricciones, pero las contiene. Esta mezcla de cordialidad, franqueza y pragmatismo constituye uno de los rasgos más reveladores de la relación.


6. Un momento de transición histórica

Entre 1910 y 1915 España avanza hacia una crisis estructural que estallará en 1917. La correspondencia aquí recogida pertenece a la fase previa:

  • Consolidación del parlamentarismo socialista.
  • Crecimiento del republicanismo.
  • Radicalización obrera.
  • Agotamiento del sistema de la Restauración.

En retrospectiva, estas cartas anticipan la reconfiguración política que desembocará en la Segunda República. Son, en cierto modo, documentos del laboratorio político de la España contemporánea.

Entre 1910 y 1915, las seis cartas conservadas de Pablo Iglesias a Benito Pérez Galdós muestran, con una claridad poco habitual, la “trastienda” de una alianza política aún frágil: la Conjunción republicano-socialista. Lejos de ser una correspondencia doctrinal, el corpus es eminentemente operativo: viajes, salud, coordinación de mítines, calendarios, telegrafía, direcciones postales (administraciones de prensa), y, en 1915, una fricción explícita por la financiación de multas y por un asunto municipal concreto (las vaquerías). Este desplazamiento —de la logística política a la reclamación económica— da a las cartas un valor documental doble: como fuente sobre cultura política (modos de relación, jerarquías afectivas, mecanismos de coordinación) y como ventana a conflictos materiales (dinero, sanciones, higiene urbana) que tensionaban la acción conjunta.

El contexto inmediato es la “tardía Restauración” bajo Alfonso XIII: crisis de legitimidad del turnismo, conflictividad social, auge de la prensa política y apertura (limitada) de espacios de representación para fuerzas no dinásticas. En ese marco, Iglesias aparece como organizador metódico y disciplinado (enfermo, pero en marcha), y Galdós como intelectual-parlamentario cuya autoridad simbólica es útil para la movilización y la legitimación de la Conjunción. Con todo, el tono deferente (“mi respetable y querido amigo”) no excluye, en 1915, un gesto de “rectificación” y de exigencia moral (“me extraña no haber tenido respuesta”), que ilumina la naturaleza ambivalente —personal y política— de la relación.

Metodológicamente, el informe combina lectura interna del epistolario con contrastación en fuentes primarias (archivo-museo, hemeroteca socialista y prensa de época, documentación oficial) y con bibliografía académica en español. Se proponen, además, criterios para una edición crítica: doble transcripción (diplomática y normalizada), aparato de notas con identificación prosopográfica y reconstrucción hemerográfica de los episodios citados.

Fuentes y metodología

Las cartas originales están depositadas en Casa Museo Benito Pérez Galdós, institución dependiente del Cabildo de Gran Canaria.[1] El corpus circula también como transcripción digital, lo que facilita su trabajo filológico y contextual (aunque obliga a considerar los límites de la mediación editorial: criterios de modernización, lectura de abreviaturas, normalización ortográfica, etc.).[2] Para contextualizar, se han utilizado: hemeroteca del movimiento socialista (en especial El Socialista y Vida Socialista), prensa general contemporánea del debate municipal, y registros institucionales (parlamentarios y bibliográficos).[3][4]

La estrategia de análisis ha sido: (a) segmentación por cartas y ejes temáticos; (b) identificación de “marcas” de cultura política (fórmulas de tratamiento, afectos, jerarquías, negociación); (c) reconstrucción de coyunturas citadas (Copenhague 1910; mítines de Conjunción; debate municipal sobre vaquerías; multas y sanciones) con fuentes primarias; y (d) lectura interpretativa del vínculo personal-político.[5][6]

A continuación se incluye una tabla de fuentes primarias y hemerográficas de referencia, con enlaces oficiales indicados en notas finales:

Recurso primario / hemerográficoNaturalezaQué aporta a este estudioEnlace oficial
Archivo y catálogo de correspondencia en Casa-MuseoArchivo patrimonialLocalización, custodia y contexto archivístico del epistolarioNota 1
Transcripción digital del corpus epistolarFuente primaria (edición digital)Acceso al texto íntegro para análisis (con mediación editorial)Nota 2
Hemeroteca de Fundación Pablo IglesiasArchivo/hemerotecaAcceso a números históricos de El SocialistaNota 3
Ficha/recursos biográficos parlamentarios del Congreso de los DiputadosRegistro institucionalCronología política y condición parlamentaria de GaldósNota 4
Catálogo y objetos digitales de la Biblioteca Nacional de EspañaCatálogo patrimonialRetratos, registros bibliográficos de prensa/revistasNota 5
BOE–Gaceta histórica (Ayuntamiento de Madrid, memorias/servicios)Publicación oficialPistas sobre inspección e higiene (incluida “inspección de vaquerías”)Nota 6

Biografías y trayectorias 1908-1915

Benito Pérez Galdós llega a esta correspondencia como figura ya consagrada de la literatura española y, a la vez, como “intelectual público” con experiencia parlamentaria. Entre 1907 y 1916 mantuvo presencia en la vida política institucional, articulada en torno al republicanismo y, en 1910, a la Conjunción con socialistas, lo que lo convirtió en un activo simbólico de primer orden para la movilización de izquierdas.[7][8] En el propio epistolario se filtra un dato decisivo de ese tramo vital: la pérdida progresiva de visión. Iglesias se interesa por su “vista” y por su estado general, y la documentación médica e historiográfica sitúa en esos años una evolución ocular compleja, con intervenciones y deterioro que condicionaron su trabajo (dictado a secretarios, reorganización de rutinas, dependencia de asistentes).[9]

Pablo Iglesias, por su parte, aparece como dirigente obrero y parlamentario de nuevo cuño: fundador del PSOE y de la Unión General de Trabajadores, y primer diputado socialista tras las elecciones de 1910. Su papel histórico se entiende aquí “en acto”: viaje a congresos internacionales, propaganda oral, coordinación de organizaciones y prensa, y presencia municipal en Madrid. El primer escrito (agosto de 1910) abre con una confesión de salud frágil (problemas digestivos, dieta líquida) pero se encamina, sin pausa, a Copenhague y a la labor de propaganda; la secuencia de cartas confirma que la enfermedad no anula, sino que acompaña, su disciplina política.[10][11]

El telón de fondo biográfico (1908-1915) es, por tanto, una convergencia de trayectorias en distinto registro: Galdós aporta capital cultural y una autoridad moral compatible con el republicanismo humanista; Iglesias aporta organización, estrategia y redes de militancia (partido, sindicato, prensa) en un ciclo en el que la representación institucional socialista empezaba a ser posible, aunque seguía sometida a presiones, multas y restricciones.[12][13]

Contexto político y social en la España de la Restauración

Las cartas no pertenecen al Sexenio Democrático (1868-1874), sino a la fase final del sistema de la Restauración (1874-1923) bajo Alfonso XIII. Sin embargo, el Sexenio opera como “memoria política” y como repertorio cultural: Galdós lo había narrado literariamente y ese imaginario republicano alimenta, por vías indirectas, el clima ideológico en que se fragua la Conjunción.[14] Historiográficamente, la idea de “encrucijada” asociada al Sexenio ha sido utilizada para pensar momentos de crisis y transición; en 1910-1915, la Restauración vive otra crisis: fraude electoral persistente, oposición creciente, conflictividad social y desgaste de la alternancia dinástica.[15]

La Conjunción republicano-socialista nace formalmente en el clima posterior a la Semana Trágica (1909) y la represión asociada, con un objetivo pragmático: unir fuerzas “democráticas” contra el gobierno conservador y abrir una vía hacia una república con garantías de libertades y reformas sociales. En su mitin fundacional (Jai-Alai, noviembre de 1909), la unidad se defendió como etapa política previa a metas socialistas más amplias; el lenguaje de la época combina táctica y horizonte (república “aunque sea conservadora”, pero república) y subraya la urgencia de “combatir unidos”.[16] Es en esa secuencia donde, en 1910, Iglesias se convierte en primer diputado socialista, y Galdós figura entre los nombres que dan respetabilidad pública a la coalición.[17]

La dimensión internacional aparece en la carta de agosto de 1910: Iglesias viajará al VIII Congreso de la Internacional Socialista en Copenhague, presentado como cita estratégica y última gran salida internacional del líder, junto a tareas posteriores de propaganda. La prensa obrera española se hizo eco del congreso y de sus debates, confirmando la inserción del socialismo español en circuitos transnacionales (aunque con recursos limitados y liderazgos envejecidos).[18]

En el plano social y municipal, el epistolario se vuelve especialmente valioso en 1915. La carta del 20 de junio aborda el “asunto de las vaquerías” (granjas urbanas y expendios de leche) como conflicto entre higiene pública, intereses económicos y política municipal. Iglesias niega que los concejales socialistas busquen “arruinar” a los industriales, y remite a un conflicto reiterado: licencias, salubridad y cumplimiento (o incumplimiento) de acuerdos anteriores. La prensa de la época documenta, en junio de 1915, debates municipales en los que se invoca un acuerdo de 1910 y se discute la caducidad de licencias y la posibilidad de clausura o traslado, señalando que el problema era real, polémico y políticamente transversal (republicanos, socialistas, otros ediles).[19] La mención no es anecdótica: la leche era un bien urbano estratégico (alimentación infantil, sanidad), y las vaquerías un punto de fricción recurrente entre modernización higienista y economía popular.[20]

Contexto cultural e intelectual

El epistolario se apoya en una infraestructura cultural típica de la España de 1900-1915: prensa de partido, revistas políticas, sociabilidad de mitin y autoridad de escritores. Galdós encarna el modelo de escritor que no se limita a “opinar”, sino que participa en la esfera pública —parlamento, prensa, campañas— y cuya figura se convierte en capital simbólico para coaliciones políticas amplias.[21] En términos de cultura política, su republicanismo suele describirse como humanista: sensibilidad hacia clases populares, defensa de libertades, anticlericalismo moderado en clave civil, y rechazo de dogmatismos que bloqueen reformas posibles.[22]

La presencia explícita de la prensa en las cartas —“dirigiéndose a la Administración de El Socialista o de Vida Socialista”— revela un modo de comunicación híbrido entre lo privado y lo público. No se trata solo de medios de difusión ideológica; funcionan como nodos logísticos (recepción y reexpedición de correspondencia, agendas, redes de confianza). Las administraciones de prensa aparecen como “domicilio operativo” del dirigente itinerante, lo que sugiere una cultura política apoyada en infraestructuras modestas pero densas (redacciones, imprentas, suscripciones) y en una reputación de fiabilidad personal.[23]

En paralelo, la cultura intelectual del periodo está atravesada por proyectos pedagógicos y reformistas, entre los que destaca la Institución Libre de Enseñanza y su entorno (libertad de cátedra, laicidad, modernización científica y moral). Aunque la ILE no aparece citada en las cartas, su influencia estructural sobre el clima reformista de la época —y sobre la sociabilidad intelectual madri­leña— ayuda a situar el auge de una esfera pública en la que literatura, educación y política se interpenetran.[24] En ese ecosistema, la alianza entre republicanos y socialistas compite por definir modernidad (democratización, educación, reforma social) frente a un Estado que, con frecuencia, alterna aperturas y coerción (multas, restricciones de reunión, persecución de prensa).[25]

Análisis epistolar de las cartas 1910-1915

El corpus está compuesto por seis cartas (330-335) enviadas por Iglesias a Galdós. El destinatario es constante; el tono evoluciona desde una deferencia afectuosa y cooperación logística (1910-1911) hacia un registro de condolencia (1914) y, finalmente, hacia una carta de polémica económica y política municipal (1915). En conjunto, las cartas permiten aislar cinco núcleos temáticos: salud, movilidad, organización de mítines, redes de comunicación y dinero (multas/financiación).

Cronología analítica de las cartas

CartaFechaLugar de emisiónDestinatarioResumen analíticoNotas de procedencia
33021/08/1910EscorialGaldósSalud digestiva frágil; anuncia viaje a Copenhague para congreso socialista; prevé propaganda oral por socialismo y Conjunción; indica direcciones de envío (administraciones de prensa).Firma “Pablo Iglesias”; menciona Mondariz y Copenhague; recuerdo a “Victoriano” (no especificado).
33124/09/1910ValenciaGaldósExplica retraso postal; prioriza Cataluña frente a Bilbao por estrategia y salud; propaganda “societaria y socialista” y pro Conjunción; anuncia reunión en Valencia y posible conferencia; regresa a Madrid a fin de semana próxima (no especificado si se cumple).Tono cercano (“entrañable amigo”); insiste en salud “mejor que cuando iba al Congreso”.
33223/03/1911MadridGaldósConsulta urgente: si debe salir a Valencia; se ha telegrafiado para decidir fecha y número de oradores; pide respuesta “por conducto del dador”.Membrete: “El Diputado a Cortes por Madrid”.
33303/08/1911MadridGaldósInforma viaje a Toulouse; propone mitin de Conjunción el 13; pide aviso; desea mejoría de la vista de Galdós; afectos al “amigo Nougués” (secretario).Membrete parlamentario; nota: contestada 05/08/1911.
33427/11/1914MadridGaldósCondolencia por muerte de hermana de Galdós; afectos a Victoriano; apretón de manos.Membrete parlamentario; nota: contestado el 29.
33520/06/1915MadridGaldósResponde a recomendación sobre vaquerías: niega intención de “arruinar” industriales; sugiere desconocimiento del asunto por Galdós; expresa extrañeza por falta de respuesta sobre pago proporcional de multas para evitar prisión a activistas de la Conjunción (campaña 1910); solicita aclaración.Membrete parlamentario; tema económico explícito; tensión relacional.

Tono, estrategias y redes

El tono dominante en 1910-1911 mezcla respeto y fraternidad cívica: fórmulas de tratamiento (“mi respetable y querido amigo”), gestos corporales (“apretón de manos”, “un fuerte abrazo”) y deferencias que refuerzan la autoridad moral del escritor. Esa deferencia cumple una función política: legitimar una cooperación en la que el socialista necesita, para públicos amplios, la figura prestigiosa del novelista, y el novelista necesita, para eficacia organizativa, la maquinaria del partido y su prensa.

La logística es central. La “geografía” de las cartas (balnearios, ciudades de paso, viajes internacionales) revela un liderazgo basado en presencia física y oralidad: mítines, reuniones, conferencias. La coordinación se hace por telégrafo y por circuitos de prensa; la “Administración” del periódico actúa como oficina de enlace, mecanismo de reenvío y, por tanto, como infraestructura política.[26]

La salud aparece como límite y, a la vez, como retórica moral: el dirigente enfermo que cumple; el escritor con problemas de visión cuya recuperación se celebra. En ambos casos, la vulnerabilidad corporal funciona como recordatorio de sacrificio y compromiso, reforzando la autenticidad del vínculo.

En 1915, la carta 335 rompe el equilibrio: Iglesias corrige a Galdós (“por no conocer usted bien el asunto…”) y convierte la correspondencia en espacio de rendición de cuentas. El conflicto por las multas sugiere, por un lado, que la Conjunción generaba costes personales (sanciones, riesgo de prisión) y, por otro, que existía un pacto implícito de reparto de cargas que parecía incumplido. El epistolario deja así de ser solo “coordinación” para convertirse en documento sobre moral económica de la militancia y sobre fricciones internas de una coalición heterogénea.[27]

Interpretación y propuestas editoriales

La relación entre ambos puede interpretarse como una alianza de “interdependencia asimétrica”. Galdós aporta prestigio cultural, capacidad de conmover públicos y una legitimidad republicana de largo recorrido; Iglesias aporta estructura organizativa, disciplina militante y control de nodos de comunicación (prensa, agenda de actos, redes locales). La correspondencia muestra cooperación real (1910-1911), empatía humana (1914) y, finalmente, recordatorio de obligaciones materiales (1915). En términos históricos, esto es significativo: la Conjunción no fue solo un pacto programático, sino también un régimen práctico de coordinación (quién viaja, quién habla, quién paga, quién asume multas) en el que la unidad se sostenía a través de pequeñas decisiones y fricciones.

Recomendaciones para una edición crítica

Una edición rigurosa debería optar por un modelo de “doble acceso”:

  1. Transcripción diplomática: mantiene grafías originales (acentuación antigua, cortes de línea, abreviaturas, usos de mayúsculas, erratas) y señala intervenciones editoriales mínimas. Esto preserva indicios de época (por ejemplo, cortes tipográficos que delatan copia o transcripción, o fórmulas fijas de tratamiento).
  2. Transcripción normalizada: moderniza ortografía y puntuación con criterios explícitos (sin alterar léxico), incorpora desarrollo de abreviaturas y regulariza topónimos. Es la versión de lectura para público amplio.

El aparato de notas debe incluir: identificación prosopográfica (Nougués; Latorre; “Victoriano”, si procede), cronología de viajes, explicación de términos (Conjunción, “societaria”), y contraste hemerográfico (anuncios de mítines, crónicas municipales de vaquerías, referencias a multas). El aparato documental debería añadir facsímiles, metadatos archivísticos (signatura, soporte, medidas, membretes, sellos, anotaciones de contestación) y un índice onomástico y geográfico. En edición digital, se recomienda codificación TEI-XML y enlaces a versiones facsímiles cuando el archivo lo permita (respetando derechos y condiciones de reproducción).[28]

Comentario crítico final
Estas cartas obligan a matizar una imagen demasiado pura —y a veces demasiado literaria— de la alianza entre republicanismo y socialismo en la España de 1910-1915. Lo que aparece aquí no es un diálogo teórico entre dos “mentes” sino la textura concreta de una coalición: cuerpos cansados, estómagos rebeldes, ojos que fallan, trenes y fechas, telegramas y administraciones de periódicos. La política se hace como logística. Esa constatación no reduce su importancia; la aumenta, porque permite observar dónde se sostienen (y dónde se desgastan) los proyectos colectivos. La Conjunción no se entiende solo por sus manifiestos, sino por sus mecanismos de coordinación: quién puede hablar, con qué bríos, en qué ciudad conviene estar, qué público se prioriza y cómo se organiza la cadena de comunicación. La función “postal” de la prensa socialista —recibir y reenviar cartas al dirigente itinerante— muestra una modernidad humilde, basada en confianza, disciplina y escritura cotidiana.

El giro de 1915 es especialmente revelador. Iglesias responde al “asunto de las vaquerías” con una sensibilidad que combina higiene pública, prudencia política y una defensa de la minoría socialista municipal: no se trata de destruir oficios, sino de imponer reglas de salubridad y de hacer valer acuerdos previos. Aquí el socialismo aparece menos como utopía y más como gobierno de ciudad: normas, licencias, intereses contrapuestos, opinión pública. Pero, en la misma carta, emerge una herida interna: las multas pagadas para librar de prisión a militantes que trabajaron la candidatura de 1910. En esa reclamación se condensa el problema moral de muchas coaliciones: cuando la unidad sirve para ganar visibilidad, ¿quién paga el precio —literal— de la represión cotidiana? La extrañeza de Iglesias ante el silencio del escritor no es solo contable; es una apelación a la responsabilidad compartida, al “deber” hacia quienes cargaron con sanciones. Así, el epistolario revela el punto exacto donde convergen tres dimensiones: el prestigio del intelectual, la disciplina del organizador y la vulnerabilidad material del militante anónimo. En ese cruce, la historia política deja de ser relato de élites y se vuelve documento de obligaciones.

BENITO PÉREZ GALDÓS

(Santander / Madrid, 1910-1915)

Las cartas originales están depositadas en la Casa Museo Benito Pérez Galdós (Cabildo de Gran Canaria). transcripciones-de-cartas-entre…


Comentario introductorio

La presente correspondencia entre Pablo Iglesias Posse y Benito Pérez Galdós, fechada entre 1910 y 1915, constituye un testimonio de primer orden para comprender la relación entre el intelectual republicano y el líder histórico del socialismo español en el contexto de la Conjunción republicano-socialista.

Las cartas revelan varios planos simultáneos:

  • La estrecha colaboración política.
  • La preocupación constante por la salud de ambos.
  • La organización de mítines y estrategias electorales.
  • Las tensiones económicas derivadas de campañas y multas.
  • La dimensión humana de la amistad.

Se aprecia una evolución desde el tono afectuoso y militante de 1910 hasta el matiz más tenso y pragmático de 1915, especialmente en la última carta relativa al asunto de las vaquerías y las multas de la campaña de 1910.


CORRESPONDENCIA


330

Escorial, 21 de agosto de 1910

Sr. D. Benito Pérez Galdós
Santander

Mi respetable y querido amigo:

Aunque no me he repuesto lo que deseaba, pues tanto en Mondariz como en ésta el estómago no ha querido marchar bien (en uno y otro punto me he alimentado varios días solamente con líquidos), dentro de dos o tres días empezaré a trabajar saliendo inmediatamente para Copenhague, a tomar parte en el Congreso socialista internacional, y después realizaré una pequeña labor oral en pro de las ideas socialistas y de la Conjunción republicano-socialista.

Supongo regresaré a España de dicho Congreso para el 6 o el 8 del próximo septiembre. Si algo tuviera que comunicarme puede hacerlo dirigiéndose a la Administración de El Socialista o de Vida Socialista, pues los amigos del uno o del otro periódico me enviarán sus cartas al sitio donde me encuentre.

Deseando que lo haya pasado bien en ésa y que su salud sea excelente, le envía un fuerte apretón de manos su fiel amigo

Pablo Iglesias

Muchos recuerdos a Victoriano.


331

Valencia, 24 de septiembre de 1910

Mi querido amigo:

Por haber ido su apreciable carta de una población a otra y a otra, no llegó a mi poder hasta anteayer, que la recibí en Tarragona. No le contesté en el acto tanto por no tener ya carácter urgente como por estar yo atareadísimo.

De haber ido a Bilbao con mucho gusto y además por servir a las ideas, hubiese complacido a usted. Pero convenía ir a Cataluña, y encontrándome mediano de salud al llegar a París, de vuelta de Copenhague, decidí visitar dicha región y hacer en ella alguna propaganda societaria y socialista y favorable a la conjunción republicano-socialista. Durante nueve días sin cesar he laborado en dicho sentido.

Ayer llegué a ésta y mañana tomaré parte en una reunión de conjunción republicano-socialista. Además, si me encuentro con bríos (háleme un poco cansado) daré una conferencia. Ahí estaré, lo más tarde a fines de la próxima semana.

De salud no me he repuesto, ni mucho menos, pero estoy mejor que cuando iba al Congreso.

Muchas gracias por su cariñosa felicitación y por el interés que le merece mi salud.

Deseando que estas líneas le encuentren gozando una cabal salud, un fuerte abrazo de su entrañable amigo

Pablo Iglesias


332

Madrid, 23-3-1911

Sr. D. Benito Pérez Galdós

Mi respetable y querido amigo:

Dispuesto a salir mañana para Valencia, sé por el Sr. Latorre que le ha telegrafiado a dicha capital si quieren celebrar la reunión el próximo domingo con pocos oradores de aquí, o si prefieren aplazarla para otro que puedan acudir mayor número.

Para saber si debo salir o no, haga el favor de decirme por conducto del dador la respuesta que hayan dado los amigos de Valencia.

Reciba un fuerte apretón de manos de su buen amigo

P. Iglesias

(Membrete: El Diputado a Cortes por Madrid)


333

Madrid, 3-8-1911

Sr. D. Benito Pérez Galdós

Mi muy respetable y querido amigo:

Hoy salgo para Toulouse y, habiendo formado propósito de estar de regreso en ésta el jueves próximo, se lo advierto por si le parece bien que se efectúe el 13 en ésa el mitin de Conjunción.

El aviso de lo que haya puede mandármelo aquí. Para mí sería un día excelente.

Celebraré infinito que esté ya bien de la vista y que su estado general no deje nada que desear.

Muchos afectos al amigo Nougués.

Un fuerte abrazo de quien le quiere de corazón

P. Iglesias

(Membrete: El Diputado a Cortes por Madrid.
Nota: Contestada en 5 de agosto de 1911.)


334

Madrid, 27-11-1914

Sr. D. Benito Pérez Galdós

Mi respetable y querido amigo:

Cuénteme en el número de los que de veras le acompañan en el sentimiento por la pérdida de su señora hermana.

Mis afectos al amigo Victoriano y un fuerte apretón de manos para usted de su buen amigo

P. Iglesias

(Membrete: El Diputado a Cortes por Madrid.
Nota: Contestado el 29.)


335

Madrid, 20-6-1915

Mi querido y respetable amigo:

A su grata del 18 del que rige, en la que me recomienda evite por mi parte la ruina de los vaqueros, debo contestarle que los concejales socialistas no hemos tratado ahora ni nunca de arruinar a oficios industriales que seguramente no se los arruinará, y que es lo más probable que, como otras veces, triunfe su interés sobre el del vecindario de Madrid.

Supongo, querido D. Benito, que por no conocer usted bien el asunto de las vaquerías se ha permitido recomendar a dichos industriales.

Y ahora permítame usted que aproveche la ocasión para expresarle mi extrañeza por no haber tenido respuesta a una carta que le dirigí en el pasado enero recordándole la parte que le correspondía abonar por las multas satisfechas para librar de la prisión a varios ciudadanos que trabajaron la candidatura de la Conjunción en 1910, ni a otra que fue entregada en su casa el antepasado viernes y en la cual le hacía el mismo recordatorio que en la primera.

Me cuesta trabajo admitir que de ellas no le hayan dado cuenta.

Sintiendo, como siempre, tener que hablar de este asunto, pero siéndome preciso hacerlo por no poder yo personalmente efectuar lo que lo pusiera término, le estrecha la mano su buen amigo

P. Iglesias

(Membrete: El Diputado a Cortes por Madrid)


Notas

  1. Las cartas proceden de la Casa Museo Benito Pérez Galdós (Cabildo de Gran Canaria). transcripciones-de-cartas-entre…
  2. Mondariz: balneario en Pontevedra.
  3. VIII Congreso de la Internacional Socialista, Copenhague (28 agosto – 3 septiembre 1910), último al que asistió Pablo Iglesias.
  4. Vida Socialista, Madrid.
  5. Pablo Nougués, secretario de Galdós; candidato reformista en 1914.
  6. Pablo Iglesias fue concejal del Ayuntamiento de Madrid (1905-1909 y 1913).
  7. El conflicto de las vaquerías se refería al traslado obligatorio por razones de insalubridad según acuerdo municipal de 1910.
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