
Eduardo Montagut
Achille Loria (1857-1943) fue un economista y profesor italiano. Sus teorías recibieron muchas influencias: David Ricardo, Marx, otros socialistas, evolucionistas, etc. Sin lugar a dudas, es uno de los economistas italianos más destacados de la historia italiana, aunque también es cierto que fue muy criticado por Engels en el prefacio al tercer libro de El Capital, como también por sus compatriotas Labriola y Croce. Por fin, Gramsci también criticaría a Loria al considerar su rareza, y por sus teorías de “lorianismo”.
Pues bien, hoy nos hacemos eco de un texto suyo sobre si era posible otra organización social, y que Vida Socialista publicó en su sección de “Educación socialista”, en su número del 22 de diciembre de 1912.
Loria consideraba que convenía demostrar que la propiedad privada no correspondería a una necesidad económica, y que era posible una organización social fundada sobre la prosperidad colectiva, así como que la solución de las sociedades del momento tendía hacia una forma igualitaria y colectivista.

Marx habría intentado demostrar esto en su obra El Capital, apoyando su tesis en el principio sostenido antes por otros economistas ingleses e italianos de que el valor de las mercancías estaba determinado únicamente por la suma de trabajo que representaban. Así pues, si el valor de las mercaderías no era más que el producto del trabajo, si solo eran trabajos materializados, pertenecerían de derecho y enteramente a los obreros que las producían, y los capitalistas no debían percibir ningún beneficio ni apropiarse de ninguna porción de las mismas. En consecuencia, el provecho del capitalista era una parte del producto que quitaba al obrero, es decir, que el salario que el obrero se veía obligado a aceptar no era más que una parte del producto de su trabajo. Como vemos, estaría formulando la teoría de la plusvalía.
El provecho era la materialización de un trabajo no pagado, un robo cometido por el capitalista o por la clase de los capitalistas en detrimento del obrero o de la clase obrera. La posibilidad de tal extorsión provenía del hecho de que la clase capitalista poseía la tierra y los instrumentos de producción, del que el resto de la sociedad estaba privado. Los proletarios, no pudiendo vivir sin trabajar, ni trabajar sin instrumentos de producción, se encontraban en poder de la clase capitalista, estando obligados a sufrir las condiciones injustas que se le imponían.
La minoría se había apropiado de la tierra y de los instrumentos a través del fraude y la violencia, seguía explicando Loria, y citando a Marx. Esa minoría habría expropiado a los productores independientes. Toda esa violenta destrucción de la pequeña propiedad era el origen de la génesis del capital. Pero la “némesis” de la historia aguardaba a esa sociedad nacida del robo, y Marx predecía su fin.















