La presencia de la obra de Benito Pérez Galdós en la prensa mexicana: novela, teatro, cine, radio, televisión

JOHN H. SINNIGEN, Modern Languages and Linguistics UMBC, Baltimore, Maryland

Cronología principal de la presencia en México

  • 1874: Se publica en México la primera novela de Galdós – Trafalgar – por entregas en el folletín del diario La Iberia. Marca el comienzo de la difusión de Galdós en la prensa mexicana.
  • 1888: Debate crítico en la prensa sobre Miau entre Francisco Sosa y Emilio Rabasa (este último bajo el seudónimo Pío Gil), evidenciando la atención de los intelectuales mexicanos a la narrativa galdosiana. Ese mismo año, el diario El Universal edita en México novelas como Gloria y Miau de Galdós.
  • 1892: Primera representación documentada de un drama de Galdós en México. Entre 1892 y 1909 se estrenan un total de 8 obras teatrales de Galdós en los escenarios mexicanos, con 28 funciones acumuladas.
  • 1901: Año de Electra. La famosa obra teatral de Galdós, estrenada en Madrid ese año, causa gran impacto también en México, donde la prensa refleja la polémica anticlerical tal como ocurrió en España.
  • 1945: Estreno del primer filme mexicano basado en Galdós: Adulterio (adaptación de El abuelo). Inicia una serie de adaptaciones cinematográficas mexicanas de la obra galdosiana durante el siglo XX.
  • 1950–1959: Periodo de auge de las adaptaciones fílmicas galdosianas en México. Se estrenan cintas destacadas como Doña Perfecta (1951) y Nazarín (1959), entre otras, con amplia cobertura en la prensa de espectáculos.
  • 1987–1998: Últimas adaptaciones cinematográficas del siglo XX (Solicito marido para engañar, 1987, y El evangelio de las maravillas, 1998), que actualizan la presencia de Galdós en el cine mexicano.
  • Décadas de 1990 y 2000: Las películas galdosianas se retransmiten con regularidad en la televisión mexicana (canales comerciales y de cine clásico), prolongando la vigencia de Galdós en la cultura popular hasta el final del siglo XX e inicios del XXI.

Biografía de Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 – Madrid, 1920) fue un novelista, dramaturgo, cronista y político español. Es el máximo exponente de la novela realista española del siglo XIX, al punto de ser considerado por muchos el narrador más importante en lengua española después de Cervantes. A lo largo de su prolífica carrera escribió 46 novelas agrupadas en series (destacando los Episodios Nacionales iniciados en 1873) además de numerosas novelas contemporáneas como Doña Perfecta (1876), Fortunata y Jacinta (1887) o Misericordia (1897). En la década de 1890 incursionó también en el teatro, adaptando algunas de sus novelas y creando obras dramáticas originales (Realidad, La de San Quintín, Electra, etc.), con las que obtuvo resonancia y polémica en el público de la época. Galdós, reconocido en vida como académico de la Real Academia Española desde 1897, mantuvo hasta el final de sus días una enorme influencia literaria tanto en España como en Hispanoamérica. Falleció en 1920, dejando un legado que rápidamente trascendió fronteras.

Recepción literaria en México (siglo XIX y principios del XX)

La obra galdosiana tuvo una acogida entusiasta en México desde muy temprano. Ya en 1874, el público mexicano pudo leer Trafalgar – primer Episodio Nacional de Galdós – en las páginas de La Iberia, periódico de la colonia española en la capital. En las décadas siguientes, las novelas de Galdós ganaron amplio número de lectores mexicanos, alimentando debates intelectuales y comparaciones con la realidad local. Un crítico mexicano de 1896 llegó a afirmar, sobre la novela Doña Perfecta, “parece al leer esa obra… que Pérez Galdós ha viajado en nuestra República… al escribir su Doña Perfecta… hace… alusión a… los [pueblos] nuestros”, reconociendo en la ficción española reflejos de la sociedad mexicana.

Varios escritores y periodistas mexicanos del Porfiriato comentaron la obra de Galdós en sus ensayos y crónicas, integrándola a las discusiones estéticas nacionales. Los autores realistas decimonónicos apreciaron el agudo retrato social de Galdós, mientras que la generación modernista también lo valoró: por ejemplo, Manuel Gutiérrez Nájera y Carlos Díaz Dufoo – fundadores de la Revista Azul (1894-1896) – difundieron lecturas galdosianas e impresiones sobre sus novelas en esa publicación. La influencia de Galdós se hacía sentir tanto en el gusto del público lector como en la obra de narradores mexicanos que veían en él un modelo de novela social y psicológica.

Circulación de la obra galdosiana en la prensa mexicana

La prensa escrita fue el medio principal de difusión de Galdós en México durante el siglo XIX. Muchas de sus novelas se publicaron primero por entregas en los folletines de periódicos capitalinos, y luego fueron editadas en forma de libro (a menudo sin conocimiento ni autorización del autor). Desde Trafalgar en 1874, entre aquel año y 1899 se llegaron a publicar 35 ediciones de obras de Galdós en México – la cifra más alta de ediciones para un autor extranjero en el país durante el siglo XIX. Este número incluye folletines periodísticos y ediciones independientes impresas por imprentas locales. Periódicos de gran tirada como El Universal tuvieron su propia colección literaria donde incorporaron títulos galdosianos: por ejemplo, en 1888 El Universal editó Gloria y Miau, y continuó con volúmenes de la serie Torquemada en los años 1890. De igual forma, otros diarios generales y gacetas de la comunidad española en México (como La Voz de México, El Siglo Diez y Nueve, La Colonia Española, etc.) publicaron novelas de Galdós, contribuyendo a forjar un amplio público lector de sus obras en territorio mexicano.

Esta circulación intensa hizo que Galdós fuera, en vida, uno de los autores extranjeros más presentes en la cultura impresa de México. Para finales del siglo XIX, sus novelas – desde las de tesis como Doña Perfecta y Gloria, hasta las naturalistas y espiritualistas de su última etapa – eran asequibles al lector mexicano medio, bien fuera en periódicos, en libros económicos o en traducciones adaptadas. La abundancia de ediciones locales confirma que Galdós alcanzó en México una popularidad excepcional, solo comparable a la de los clásicos franceses de la época. La prensa no solo difundió sus textos, sino que también propició que la obra galdosiana se incorporase al debate cultural mexicano.

Representaciones teatrales en México

A finales del siglo XIX, Benito Pérez Galdós amplió su producción al género teatral, y esas obras también cruzaron el océano hacia los escenarios mexicanos. Según el erudito Enrique Olavarría y Ferrari, entre 1892 y 1909 se estrenaron en la Ciudad de México ocho obras de teatro de Galdós, acumulando 28 representaciones en total. Esto indica que las compañías teatrales locales seguían de cerca las novedades de la cartelera madrileña. Entre las primeras piezas galdosianas presentadas al público mexicano estuvieron adaptaciones de sus novelas como Realidad (drama estrenado originalmente en 1892 en España) y La loca de la casa (llevada a escena en Madrid en 1893-94), así como montajes de obras teatrales originales de Galdós.

Un momento cumbre fue la llegada de Electra. Esta obra, estrenada en enero de 1901 en Madrid en medio de encendidos debates por su mensaje anticlerical, también resonó en México ese mismo año. La prensa mexicana de 1901 denominó a esa temporada como “el año de Electra”, reflejando el intenso interés que despertó la obra de Galdós en círculos liberales y anticlericales locales. Aunque Electra no estuvo exenta de polémica en México (la Iglesia y sectores conservadores la censuraron, como en España), su presentación fue un éxito de público y marcó la culminación de la fase teatral galdosiana en el país. En total, hasta fines de la década de 1900, el público mexicano tuvo acceso en teatro a piezas galdosianas de diverso tipo – dramas sociales, comedias y alegorías – consolidando a Galdós también como dramaturgo en el imaginario cultural de México.

Adaptaciones cinematográficas mexicanas

En el siglo XX, la presencia de Galdós en México se extendió al séptimo arte. Entre 1943 y 1998 se produjeron ocho películas mexicanas basadas en obras galdosianas, la mayor cantidad de adaptaciones fílmicas de Galdós realizada fuera de España. Estas cintas trasladaron a la pantalla grande los personajes y conflictos de las novelas del autor canario, adaptándolos al lenguaje cinematográfico y, en ocasiones, al contexto mexicano. Las ocho adaptaciones incluyen:

  • Adulterio (película de 1945, dir. José Díaz Morales) – Basada en la novela El abuelo (1897).
  • La loca de la casa (película de 1950, dir. Juan Bustillo Oro) – Basada en la novela homónima La loca de la casa (1892).
  • Doña Perfecta (película de 1951, dir. Alejandro Galindo) – Basada en la novela Doña Perfecta (1876); adaptación muy conocida protagonizada por Dolores del Río en el papel titular.
  • Misericordia (película de 1953, dir. Zacarías G. Urquiza) – Basada en la novela Misericordia (1897).
  • La mujer ajena (película de 1954, dir. Juan Bustillo Oro) – Inspirada en la novela Realidad (1889), trasladando su trama al México de mediados de siglo.
  • Nazarín (película de 1959, dir. Luis Buñuel) – Basada en la novela Nazarín (1895); coproducción hispano-mexicana a cargo del director español exiliado Buñuel, obtuvo premio en Cannes y fama internacional.
  • Solicito marido para engañar (película de 1987, dir. Ismael Rodríguez) – Adaptación libre de la novela Lo prohibido (1884), actualizada a una comedia mexicana de época.
  • El evangelio de las maravillas (película de 1998, dir. Arturo Ripstein) – Inspirada de manera indirecta en Nazarín (a través de la versión fílmica de Buñuel), reinterpretando sus temas en clave contemporánea.

Estas producciones, realizadas entre 1943 y 1998, demuestran el continuo entusiasmo mexicano por la obra de Galdós, reflejado ahora en lenguaje cinematográfico. Las películas abarcaron desde adaptaciones fieles de novelas decimonónicas hasta lecturas modernas y transposiciones creativas. Varias contaron con importantes figuras del cine mexicano y español (por ejemplo, la actriz Dolores del Río en Doña Perfecta y Francisco Rabal en Nazarín), lo que atrajo la atención de la crítica y el público. En conjunto, estas ocho películas constituyen el mayor corpus fílmico galdosiano producido fuera de España, subrayando la afinidad cultural entre la narrativa de Galdós y el cine mexicano de distintas épocas.

Impacto en radio y televisión

La difusión de Galdós en México aprovechó también los medios de comunicación del siglo XX, en especial la televisión. La presencia de Galdós en la radio mexicana, aunque probablemente existente (es de suponer que algunas de sus novelas pudieron adaptarse en forma de radionovela o radioteatro a mediados de siglo), no quedó tan documentada en las fuentes consultadas y no alcanzó la notoriedad pública de sus otras adaptaciones. En cambio, la televisión desempeñó un papel importante para mantener viva la obra galdosiana en la memoria popular. Todas las películas mexicanas basadas en novelas de Galdós fueron exhibidas ampliamente por la televisión nacional, especialmente a través de canales de cine clásico. De hecho, siete de las ocho películas (todas excepto Adulterio) siguieron retransmitiéndose con regularidad en México décadas después de su estreno. Cadenas como Televisa, el canal cultural Once TV (Canal 11) y el canal por cable De Película han incluido estas cintas en su programación, permitiendo que nuevas generaciones de televidentes conozcan las historias de Galdós en formato fílmico. Esta exposición televisiva prolongada – que llegó hasta finales del siglo XX e incluso el XXI – evidencia un impacto duradero: Galdós entró a los hogares mexicanos por la pantalla chica, trascendiendo la página impresa y las salas de cine. La familiaridad con títulos como Doña Perfecta o Nazarín en la audiencia mexicana se mantuvo así vigente gracias a las repeticiones televisivas, que a su vez motivaron ocasionalmente notas periodísticas recordando la obra original y su autor.

Recepción crítica en la prensa mexicana

Además de difundir las obras, la prensa mexicana actuó como tribuna crítica de las distintas manifestaciones de Galdós, desde la literatura hasta sus adaptaciones. En el último tercio del siglo XIX, los periódicos y revistas no solo publicaban las novelas de Galdós, sino que generaban discusiones en torno a ellas. Un ejemplo destacado fue la polémica de 1888 en torno a la novela Miau, cuando el intelectual liberal Francisco Sosa y el joven escritor Emilio Rabasa (bajo el pseudónimo Pío Gil) cruzaron artículos evaluando la visión satírica de Galdós sobre la burocracia española. Este debate aparecido en la prensa capitalina mostró la pasión con que se leía a Galdós en México, hasta el punto de provocar tomas de posición encontradas sobre sus personajes y su crítica social. Asimismo, el crítico Hilarión Frías y Soto, desde el influyente diario El Siglo Diez y Nueve, dedicó largas series de artículos al análisis minucioso de obras galdosianas – por ejemplo, publicó cuatro entregas comentando La loca de la casa en 1894, y más adelante otras series sobre novelas como Nazarín (1895) y Halma (1897). Estas reseñas seriadas, casi ensayísticas, en la prensa decimonónica reflejan la alta estima en que se tenía a Galdós como novelista de profunda observación social; los críticos mexicanos examinaban sus personajes, estilo y tesis ideológicas relacionándolos con los debates locales (liberalismo vs. clericalismo, tradición vs. modernidad, etc.).

En cuanto al teatro, la prensa siguió de cerca las presentaciones de las obras de Galdós en suelo mexicano. Los estrenos de finales del siglo XIX y comienzos del XX fueron reseñados en diarios generales y publicaciones especializadas en espectáculos. En 1901, por ejemplo, múltiples periódicos mexicanos comentaron ampliamente el fenómeno de Electra, discutiendo su contenido anticlerical y su impacto en la opinión pública – tal como ocurría simultáneamente en España. Las críticas teatrales elogiaron la valentía temática de Galdós y la calidad de los montajes, a la vez que reflejaron divisiones ideológicas: sectores progresistas aplaudían el mensaje de obras como Electra, mientras que voces conservadoras las condenaban, todo ello quedando registrado en artículos, crónicas y cartas de lectores en la prensa de la época.

Finalmente, la recepción crítica de las adaptaciones cinematográficas de Galdós tuvo su propio capítulo en la prensa mexicana del siglo XX. En los años 1940 y 1950, revistas de cine y secciones culturales de los diarios reseñaron estrenos como Doña Perfecta (1951) y Misericordia (1953), evaluando la fidelidad de estas películas al espíritu de las novelas y la vigencia de los temas galdosianos en la realidad mexicana de posguerra. Críticos de cine reconocieron, por ejemplo, el logro de Doña Perfecta de Alejandro Galindo al traducir a lenguaje fílmico el conflicto entre el fanatismo y la razón, y alabaron Nazarín (1959) de Luis Buñuel por su profundidad y estilo, premiada internacionalmente. Conforme pasaban los años, la crítica siguió evocando a Galdós en distintos contextos: la prensa cultural de fines del siglo XX publicó artículos retrospektivos con motivo de aniversarios (como el centenario de la muerte de Galdós en 2020) o reseñas históricas de aquellas películas clásicas cuando eran retransmitidas. En suma, la prensa mexicana fungió como custodio de la memoria galdosiana, documentando desde el fervor inicial por sus novelas decimonónicas hasta las múltiples reencarnaciones de su obra en teatro, cine, radio y televisión. Gracias a esa cobertura sostenida por más de un siglo, el nombre y el legado de Benito Pérez Galdós han permanecido presentes en la cultura mexicana, con precisión documental y un entusiasmo crítico que equipara a México con la propia España en la apreciación de este gran escritor.

Para leer el artículo original y completo en el número 2 de Isidora

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