
Rosa Amor del Olmo, directora
El espíritu de la Navidad canaria en Arico
En la víspera de la Epifanía, la Villa de Arico (Tenerife) se llenó de magia y tradición. La esperada llegada de Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente transformó la pequeña localidad sureña en un escenario de ilusión desbordante, donde el espíritu de los canarios pareció trasladarse al corazón de los Reyes y de los niños presentes. No importó nada más que la alegría compartida en esta noche especial, fieles a una tradición profundamente arraigada en las Islas Canarias. Familias al completo se congregaron para dar una cálida bienvenida a Melchor, Gaspar y Baltasar, renovando un año más la ilusión y la solidaridad comunitaria que caracterizan estas fiestas.

Un templo histórico como escenario mágico
La celebración tuvo lugar en la Iglesia de San Juan Bautista, una maravillosa joya patrimonial de Arico. Este templo barroco del siglo XVIII, declarado Bien de Interés Cultural, ha sido restaurado con esmero en los últimos años para recuperar su antiguo esplendor. En su interior alberga un valioso órgano de tubos histórico, construido originalmente entre los siglos XVII-XVIII. Dicho órgano llegó a Arico en 1912 tras un viaje memorable —por carretera, por mar y finalmente a lomos de un camello hasta el pueblo—, y fue restaurado por completo en 2021, devolviendo a la iglesia su majestuoso sonido original. Bajo las altas techumbres artesonadas de este templo centenario, todo estaba listo para un encuentro mágico entre la tradición y la fe. La iluminación cálida del recinto y la reciente restauración del altar y retablos añadían aún más realce a la atmósfera sacra y festiva de la velada.

Música, mensaje y convivencia fraterna
La comunidad ariquera preparó una auténtica fiesta de bienvenida para los Reyes Magos, en la que todos los elementos se unieron para crear una noche inolvidable. A continuación, destacamos los aspectos más emotivos del evento:
- Música coral y violonchelo: Las voces armoniosas del coro parroquial, acompañadas por las delicadas melodías de un violonchelo, resonaron bajo las bóvedas de la iglesia creando un ambiente sobrecogedor. Los cantos tradicionales navideños y piezas clásicas elevaron la emoción de los presentes, subrayando el carácter único de la noche.
- Mensaje de esperanza: La homilía del párroco, el padre Cristo, fue especialmente emotiva. Con energía y cercanía, el sacerdote habló sobre la bondad, la solidaridad y la importancia de mantener vivo el espíritu de la Navidad más allá de estas fechas. Sus palabras calaron hondo en la congregación, inspirando a todos a vivir los valores cristianos con alegría y generosidad: un mensaje real del regalo que supuso el oro, incienso y mirra como símbolos de lo que sucedería.

- Bienvenida a Sus Majestades: Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron su entrada en el templo entre aplausos y sonrisas. Los Reyes, imbuidos por el cariño de la comunidad, se acercaron al altar para rendir homenaje al Niño Jesús y luego se dirigieron a los más pequeños. Cada niño y niña pudo saludarlos de cerca, con los ojos iluminados de ilusión, en una recepción marcada por la emoción y la alegría compartida. La magia de este momento unió a generaciones, convirtiendo la iglesia en un lugar de encuentro entre sueños infantiles y fe comunitaria. El sacerdote Cristo estaba ahí,iluminado, como un niño más, puro y sabio.
- Convivencia comunitaria: Tras la ceremonia religiosa, la celebración continuó en un ambiente de fraternidad. Afuera, en la plaza junto a la iglesia, se instaló un espacio para que todos pudieran compartir y prolongar la fiesta. Los Reyes Magos se sentaron en un humilde trono decorado donde atendieron con paciencia a cada familia para la foto del recuerdo y escuchar peticiones.
El voluntariado que colabora en las parroquias lo dan todo por la felicidad de los demás, convencidos de que los Reyes también bendecirán este Arico, este Río de Arico de donde provenían muchos de los allí presentes.

En definitiva, la villa de Arico vivió una Noche de Reyes única y emotiva, donde se puso de manifiesto lo mejor de la convivencia cristiana: fe, tradición y fraternidad. La recién restaurada iglesia, con su belleza artística y su órgano centenario, fue el marco ideal para que la magia de los Reyes Magos brillara con toda su fuerza. Vecinos y visitantes coincidieron en que momentos así “son un regalo de ilusión y esperanza”, recordándonos que los valores de bondad, unidad y alegría compartida son el verdadero tesoro de estas fiestas navideñas en Canarias.















