
Observatorio Negrín-Galdós
«He sido un escritor explotado, ¡muy explotado!… ¡como todos!» confesaba Benito Pérez Galdós en sus últimos años. Con esta lucidez amarga resumía la ingratitud que a veces acompaña la vocación literaria. Sin embargo, poco más de un siglo después, al despedir 2025, España reconoce en Galdós no solo a un gigante de nuestras letras, sino a un faro cultural cuyos destellos siguen guiando nuestro presente. Su obra –casi cien novelas, decenas de obras teatrales y crónicas– no perdió vigencia; al contrario, sus temas fundamentales mantienen una relevancia asombrosa. Novelas como Fortunata y Jacinta o Doña Perfecta abordan la desigualdad social, la corrupción política y los derechos de las mujeres, asuntos que siguen interpelándonos hoy. Galdós diseccionó con maestría las luces y sombras de la sociedad de su época, y esa mirada crítica –compasiva con los humildes, implacable con la injusticia– nos sirve aún de espejo.
Un legado vivo en 2025
Lejos de ser pieza de museo, el legado galdosiano está más vivo que nunca. Actualmente prolifera la investigación en torno a su figura, las iniciativas de divulgación de su obra y las nuevas ediciones para acercarlo a las generaciones presentes. De hecho, 2025 ha sido un año fértil en proyectos galdosianos. Por ejemplo, la Casa-Museo Pérez Galdós de Las Palmas ha convocado una nueva edición del Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós –dotado con 15.000 euros y la publicación de la obra ganadora– para fomentar la creación literaria y honrar la memoria del novelista canario. A la vez, la difusión popular de Galdós ha dado un paso creativo con el estreno del documental Benito Pérez Buñuel, dirigido por Luis Roca. Esta obra entrelaza realidad y ficción para descubrir las sorprendentes conexiones entre Galdós y el cineasta Luis Buñuel, atrayendo a públicos diversos, incluidos los jóvenes. El documental recorre los pueblos de Gran Canaria como parte del programa “Predicar Galdós”, en homenaje a la catedrática Yolanda Arencibia –fallecida en 2025–, gran difusora del autor. Así se acerca la figura del novelista al gran público, dando continuidad al compromiso de Arencibia con la divulgación de su legado, lo que ella llamaba “predicar Galdós”.
Este año también nos trajo notables reediciones y estudios críticos de la obra galdosiana. Bajo la experta mirada de Dolores Troncoso y Rodrigo Varela se preparó una nueva edición íntegra de la primera serie de los Episodios Nacionales. En casi 1.300 páginas primorosamente editadas, el lector moderno puede deleitarnos de nuevo con las aventuras de Gabriel Araceli, el joven protagonista que hilvana aquellas novelas históricas fundacionales. Cada entrega viene acompañada de estudios introductorios y anotaciones que enriquecen la comprensión del contexto, iluminando cómo Galdós, al recrear el pasado, buscaba “que las lecciones del pasado sirvan… para no volver a tropezar en la misma piedra”. Del mismo modo, en el terreno académico, un proyecto puntero de la Universidad de Las Palmas culminó la digitalización del inmenso epistolario de Galdós: más de 9.000 cartas y documentos personales. Gracias a esta iniciativa de catalogación, transcripción y análisis, se ha transformado esa realidad decimonónica en una herramienta accesible de investigación, educación y divulgación. Nunca había sido tan fácil adentrarse en la correspondencia de Galdós con políticos, artistas o amigos, un tesoro que nos convierte en testigos privilegiados de su tiempo.
Isidora: 20 años de pensamiento galdosiano
En el centro de este renovado panorama galdosiano brilla la labor de la revista Isidora. Esta publicación, especializada en la vida y obra de Galdós, alcanzó en 2025 su vigésimo aniversario con la presentación de su número 41. Lejos de conformarse con la erudición para iniciados, Isidora reafirma su vocación de “puente entre la investigación académica y la sociedad lectora”, acogiendo artículos, reseñas y materiales que enriquecen el panorama galdosiano. Su cuidada línea editorial combina el rigor analítico con la divulgación amena, e incluso ha incorporado de forma pionera la traducción de obras galdosianas a otros idiomas para llevar el universo de don Benito a un público más amplio. En palabras de la propia directora de la revista, la doctora Rosa Amor del Olmo, “celebrar 20 años de Isidora es celebrar una comunidad de lectura e investigación que mantiene vivo a Galdós en el siglo XXI”. Rosa Amor del Olmo, impulsora y guía de este proyecto desde que lo fundara en Francia en 2005, ha sabido congregar a una verdadera comunidad coral de galdosistas. Gracias a esa visión, Isidora se ha consolidado como espacio de referencia para investigadores y lectores interesados en el legado de Galdós, demostrando cómo la colaboración entre la academia y la sociedad civil puede mantener latiendo el corazón de nuestra cultura literaria.
Mirar al futuro con espíritu galdosiano
Termina 2025 y la figura de Galdós se alza más contemporánea que nunca. Al mirar hacia 2026, bien podemos inspirarnos en la actitud vital de don Benito: su espíritu crítico y a la vez profundamente humanista. Galdós no fue un iluso; conoció la explotación y las penurias –recordemos que, anciano y casi ciego, debía dictar cada día durante horas para poder subsistir–, pero ni la amargura apagó su afán de crear mundos mejores. Sus páginas nos enseñan a enfrentar las injusticias con honestidad, a no claudicar ante la oscuridad. Y al mismo tiempo, nos invitan a la esperanza: en Electra (1901), por ejemplo, Galdós encendió un debate social que simbolizaba el triunfo de la luz (la razón, el progreso) sobre las tinieblas del fanatismo, generando un “intenso debate social y político” en su época. Esa metáfora sigue vigente. Entramos en un nuevo año conscientes de los desafíos –la cultura siempre necesita defensa en tiempos inciertos– pero también llenos de confianza. Si algo nos ha enseñado este maestro es que la historia, por dolorosa que sea, puede ser maestra del presente y guía del futuro. Tomamos pues el relevo de Galdós con responsabilidad: el de predicar con el ejemplo de su literatura, manteniendo despierta la conciencia crítica sin perder la fe en la luz. Al fin y al cabo, Galdós no solo narró el alma de la España de su época, sino que dejó una obra atemporal que sigue iluminando nuestro presente. Brindemos por un 2026 en el que esa luz literaria nos siga alumbrando, con mirada crítica pero luminosa, el camino hacia un futuro cultural más pleno.














