
Observatorio Negrín-Galdós
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander, 19 de Septiembre 908
Adoradísima, sobre todas las cosas: acabo de llegar aquí.
Ayer tarde momentos antes de salir de Puente Viesgo recibí tu amorosa carta.
No te escribo hoy más que con el doble objeto de notificarte que acabé la temporada de baños, y mandarte ese billetito, pues presumo que estarás falta de metálico.
Mañana te escribiré la carta de reglamento, y te contaré hablaré del efecto que me han hecho las aguas. Y quiero que al contestarme a la carta de mañana, no olvides de decirme de que has recibido el billete.
Mañana te diré qué día será el regreso, que anhelo tanto como tú, o más que tú.
Hasta mañana, tu amantísimo
B –cr-

BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
28 de Marzo 908
Amadísima Teo: hoy he tenido que venir al Congreso a primera hora, y ya no puedo moverme de aquí en toda la tarde. Esto es horrible; pero no puedo evitarlo. En cambio puedo darte a ti y a Timoteo una noticia buena.
He hablado con Morote, el cual me ha dicho que él pediá pedirá a La Cierva el destino de 1500 pesetas, y que espera obtenerlo.
Como al propio tiempo lo pedirá Daniel López, creo que ganaremos la partida.
Hasta mañana, que como domingo, estaré toda la tarde, y trabajaremos en las pruebas.
Mil y mil cariños del hoy asendereado y aburrido.
Don Benito -cr-
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander 24 de Septiembre 908
Adoradísima y sin igual señora y mujer: recibí tu carta bilingüe. Te diré que estoy atareadísimo haciendo /llenando/ el cajón de libros que traigo y llevo todos los veranos. Además de lo que llevo para mis trabajos, estoy metiendo la mar de libros franceses para ti. Te llevo de Víctor Hugo, de Daudet Rousseau, etc… etc… No llorarás por libros franceses. Te llevo además /algunos/ de los míos (date tono, autorcillo) que no has leído aún.
El tiempo está insufrible. Llueve todos los días, y como la Facultad ordena que no tome humedad, no salgo de la puerta afuera. Si los días próximos están lo mismo, creo que mi primera salida será para la estación.
Me parece que los baños me van probando bien. Como y duermo perfectamente. Pero aún dura el aplanamiento. Cuando me pongo a bostezar no acabo.
Ya comprenderás que hace días lucho con estas buenas señoras para arrancarlas de aquí. Esta vez a los argumentos de siempre, añado uno de mucha fuerza, y es que de la Dirección de Instrucción pública me han dado prisa para que convoque ya el trib tribunal. Esta es función del Presidente, y no puedo xxx hacerla sino en Madrid.
Además tengo que entregar al amigo Pedro Minio, para que lo saquen de papeles y lo estrenen pronto. Antes hemos de sacar tú y yo la copia definitiva, y esto no podrá hacerse en menos de ocho días.
Mi cielo querido, ya estamos en vísperas de los días risueños. ¿Qué falta? Nada. Escríbeme contestando a ésta. Tu carta puede ser en francés o en español, y en cualquiera de las lenguas, será la última. Espero no equivocarme en esto.
Al amigo Timoteo le he mandado cuartitos….
El amigo Pedro Minio lo llevo terminado, es decir, aún me falta copiar el fin del acto II, porque mañana tengo que escribir una carta al País para la conmemoración de la Revolución de Septiembre. Será cuestión de dos días. Lo que me falte de Pedro Nimio, lo despacharé en tu casa en un par de horas.
Veremos si te gusta la obra. Yo he hecho en ella cuanto he podido.
Mi resplandeciente y luminoso cielo, pronto te voy a ver. Se acabó el verano, se acabó la soledad. Espero tu carta el domingo 27.
Como heraldos o batidores van, allí cien mil alados besos, y ochenta mil apretujones de tu amantísimo Mascle y pedrominante
B. -cr-

BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Puente Viesgo. 14 de Septiembre 908
Adoradísima y deseadísima Teo: recibotu tu carta y en seguida te contesto. Hoy tomaré mi séptimo baño. El sábado no tomé; porque llovió muchísimo, se enfrió mucho el tiempo. Por consejo de los prácticos, suspendí aquel día, que fue de gran aburrimiento.
Hasta ahora parece que me prueban estas aguas, que retoman en condiciones excepcionales. El baño no es pila, sí una piscina de mármol, en que el agua entra por un lado y sale por otro, a una temperatura /constante/ uniforme de 35 grados. Es realmente delicioso. El baño no puede durar más que 15 minutos, que marca un reloj de arena.
El apetito crece hasta devorar y la comida es buena. Los paseos encantadores, cuando no llueve. A pesar de lo avanzado de la estación, este hotel está lleno, y todos los días despiden gente. En fin, creo que de aquí saldré bien arreglado para el próximo invierno. Llegaré hasta los 11 ó 13 baños /lo más./ Además se bebe con ab sin tasa el agua, que produce efectos diuréticos admirables, y la limpieza de los riñones.
Amadísima y sin d igual mujer, cuando leo en tus cartas que aburrida te acuestas y aburrida te levantas, y te duele el corazón etc… y que la soledad te pesa horriblemente, me entra una gran tristeza. Aunque el remedio de esa desazón está muy próximo, también yo me lleno de murrias.
Alma /mía,/ ya se pueden contar por los dedos de ambas manos los días que faltan. Yo haré todo lo posible por abreviar la ausencia.
Aquí, consagro algunos ratitos a copiar la obra. Espero terminar pronto el acto primero. Por supuesto esta no es la copia definitiva hay mucho que arreglar todavía. La copia decisiva, la haremos ahí, ayudado de tus luces. ¡Qué hermosas horas serán!
Mi bien, incomparable, mi salud, mi dulce encanto y mi paz, sabes que te adoro, y que todo mi ser a ti se encamina por los senderos vagos del ideal.
Viva mi Teo, Alleluia, pronto estaremos juntos. Madrid mío, pronto volveré a ti. No estés triste, y mi Teo, y confórtate con la dulce esperanza positiva, esperanza que no es más que mensajera de una realidad dichosa. Mil y mil billones de cariños de tu
B. -cr-

BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Puente Riesgo – 9 de Septiembre 908
Adoradísima: recibí tu carta, la promesa tuya tuya que ha llegado a estas soledades. Te contesto en seguida y rápidamente, porque de no salir hoy por la mañana tardaría un día más en llegar a su destino.
Aquí, ya sabes, la vida de balneario, con su monotonía y método desesperantes. Todo se reduce a bañarse, beber el agua, comer, y pasear un poco. No queda tiempo para nada.
En el baño, entre llegar tomar billete, esperar turno (hay mucha gente) y esperar a que se llene la pila se va hora y media.
Dentro de un cuarto de hora tengo que irme a las termas. Es aburridísimo; pero lo llevo con paciencia. Los Creo que esto me sentará bien. El baño es realmente superior, y sedante en grado sumo.
La comida excelente. Comemos aquí más de la cuenta por no tener otra cosa que hacer.
Cuando no llueve el pasear es entretenido. Paisajes deliciosos, incomparable. Pero cuando llueve, el tedio es horrible. La sociedad balnearia es soporífera, para mí al menos.
Adiós, mi bien, no tengo tiempo para más. Me llaman las cálidas aguas verdosas, de una suavidad deliciosa.
Escríbeme aquí tu próxima carta, que espero recibir el domingo.
No tengo tiempo para más.
Mil y mil y millones de cariños de
B
haré lo del chico de la portera en /cuanto / lo pronto posible (sic).
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
31 de Enero 908
Adorada y preciosa Teo: ha/brás/ comprendido que con el tiempo de estos días ha sido imposible la salida. Ayer fue horroroso el día; hoy está mejor. Pero la prohibición de salir es absoluta, y no me pesa, porque tengo un miedo muy grande a los enfriamientos.
Sigo mejorando, y comiendo, que es la forma más convincente del mejorar y entretengo mis horas largas escribiendo un poco y corrigiendo pruebecitas. Ya la cabeza rige, aunque no puedo darle trabajo excesivo.
Te escribo para que estés tranquila, y para decirte que mi única tristeza es estar separado de ti por las inclemencias de la atmósfera. Pero esto pasará pronto, vida mía, y saldré y correré a tu nido, que es el recinto sagrado de nuestra intimidad y de nuestros dulces trabajitos. ¡Viva mi vida, que es el Teo; viva mi salud que es mi Teo, y viva mi Teo, que es la luz y la alegría del mundo!
Mil besos y abrazos de
B.
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander 24 de Agosto 908
Firmamento, celestial Teo: llegó tu carta con la puntualidad que tanto me place, y que es nos evita inquietudes y quebraderos de cabeza. Aquí ha llovido estos días, y hemos tenido al en cielo y mar un cariz enteramente otoñal. Los días van amenguando en tal manera, que se me acortan considerablemente mis ratos de expansión y ejercicio entre hortalizas. Bien venido seas Otoño, que me aproximas a mi Teo.
Tu hermano debió de recibir anteayer 50 Pesetas. Espero su carta acusándome recibo, y antes de irme a Puente Viesgo te mandaré 25.
El plan que tengo para mi temporadilla en Viesgo es que saldré de aquí después de recibir tu carta contestando a ésta, la cual llegará según cálculos, hasta ahora infalibles, el día 27. Si viene la carta, quizás parta el mismo día. En la mía te diré si salgo, y cómo has de poner la dirección.
Estaré allí pocos días. Siempre me han aburrido las casas de Baños, y la vida colegiada /a/ que se ven obligados los parroquianos de las Aguas. Ya tengo muy adelantada mi obrita para Lara. Pero no podré llevarla a Madrid concluida ni puesta en limpio. En esas últimas operaciones me ayudarás tú, por más /que en tu/ increíble modestia, digas que no me ayudas. Tu sugieres ideas, músicas rumbos, y propones enmiendas que yo he seguido siempre con excelente resultado.
Veo que sigues preocupada con la portera. No descienda tu inmenso mérito a pensar más de la cuenta en semejante gentuza. Ni des oídos a las tonterías que diga. Por desdeñosa que estés tú con ella ya subirá algún día a pedirte perdón.
Cada día que pasa, me duele más tu soledad. La mía también principia a serme insoportable. Sabrás que para el próximo invierno /me ha caído/ una lata oficial, y es que el Sr. Rodríguez San Pedro, nuestro Ministro de Instrucción Pública, a quien llamamos el Megaterio me ha nombrado Presidente del Tribunal de Oposiciones a la cátedra de Lengua y Literatura Castellanas de los Institutos de Reus, Huesca y Teruel. Mi primera idea al recibir el oficio fue renunciar a ese honor. Luego he pensado que debemos cerrar el paso a la caterva de neos que quieren apoderarse de la enseñanza. Renuncia es entregar una fortaleza al enemigo. Es posible pues que acepte. Luego vendrá la nube de recomendaciones, y el empuje de opositores y de sus influencias. Entiendo que las oposiciones empiezan en Enero o Febreros No sé lo que durarán. El trabajo no es mucho: un par de horas durante algunos días. Lo amargo de estas cosas es la dificultad de sentenciar con imparcial y frío criterio. Lo que ignora /todavía/ es quiénes son mis compañeros de Tribunal. Hasta que no lo sepa, no me decidiré por la aceptación o la renuncia.
Cielo querido. Nuestras veladas de invierno serán deliciosas. Iré al Congreso lo menos posible. Ahora trato de alejar las probabilidades ye un nuevo ataque de reuma. Espero que Puente Viesgo me sea propicio para este fin.
Amadísima y sin igual mujer, necesito tu compañía, tus halagos, tus consejos siempre sanos y prudentes, tu amor desinteresado y siempre intenso, tus palabras dulces, tu perfecta identidad de pensamientos con el pensamiento mío, tu solicitud cuidadosa, tu amante corazón; todo esto necesito y aunque lo tengo, quiero tenerlo cerca, y saborearlo cada día. Ya hemos andado lo peor de la ausencia. Ya se ve próximo el fin de ella. Que estés contenta y pienses en mí, como yo en ti. Recíprocamente nos consolamos con mutuos cariños que nos trae y lleva el correo. Mil y /mil/ besos de tu
Mascle. -cr-
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander 20 de Agosto 908
Divina Teo: preguntas que cuándo empieza el otoño. ¿Pero no has visto ya cómo menguan los días?; ¿no has visto cómo desciende el calor? ¿No has visto salir por Oriente a prima noche a Perseo y tras él las Cabrillas, /o Pléyades/ y tras las Cabrillas Tauro con su ojo fulgurante que los astrónomos llaman Aldebarán? Pues eso es /el/ Otoño, y Perseo, las Pléyades y el Toro ya me dicen: «cuenta tus días, que ya no han de ser muchos /aquí/ y acelera tus trabajos de campo, que pronto has de ir a remediar la soledad de Teo…» Ten un poquito más de paciencia, vida mía, que ya falta poco.
Los alrededores de Puente Viesgo son bonitos, y bonito y muy ameno es el Valle de Toranzo; pero hay lugares igualmente bellos y más próximos. De eso se hablará cuando llegue la ocasión.
Me has dejado perplejo con lo que me cuentas de la portera. ¡Qué tipo tan madrileño! En D. Ramón de la Cruz se encuentran muchas hembras charlatanas zafias y mal agradecidas: pero son en general caracteres que tienen esos arrechuchos, y luego se amansan y demuestran no tener mal corazón.
¡Pero qué bribona! Avisar al casero. En fin, que lo que has hecho está bien. Pero debes procurar no indisponerte en absoluto con ella. Yo me figuro (esa gente es así) que el mejor día subirá a pedirte perdón. Ese día debes darle algo.
La lección que das al chiquillo ese tiene un mérito extraordinario. ¡Qué mujer eres! Otra andaría de callejeo, compuesta y emperejilada, sin pensar más que en sí misma. Pero, lo que yo digo: en el mundo no hay más que una Teo, una sola, y lo mejor, lo más portentoso del caso es que esa Teo única y sin par la tengo yo. ¡Si seré /yo/ dichoso, si tendré que agradecer a la divina Providencia, o a quien quiera que en lo alto se ocupe en repartir los escasos bienes de este mundo!
Ese chiquillo no comprenderá hasta que sea grande lo mucho que tiene que agradecerte. ¡Y te pasas la vida en completa soledad, sin más que leer y en mis cartitas y escribir las tuyas, y atender a las cosas de tu casa! Lo que digo: Dios hizo una Teo y ya no quiso hacer más.
Mañana le mando cuartos a Don Timoteo. A propósito de cuartos: anúnciame con tiempo cuándo se te acabará la cuerda, para mandarte billetitos. A mí /me/ sobran, y no es razonable que a ti te falten. Y cuando yo te los mande, dale algo a la portera, para que ella vea que no eres rencorosa, para que vea la inmensa distancia sideral que hay de ti a ella.
¿Sabes, chiquilla, que voy creyendo que existe un Dios o Diosa de la puntualidad? Dígolo porque estoy asombrado de lo que observo en la llegada de tus cartas. Ni una vez ha fallado. Que dure esta preciosa colaboración del Destino en nuestra tranquilidad y en la paz de nuestros amores. El cartero que ahora me sirve es muy bueno.
Paréceme que al fin va saliendo bien la obrita para los de Lara. Si no trabajara en esto me aburriría. La idea de que tú la leerás pronto y que serás un espejo en que la obra se refleje, me estimula a trabajar con ahínco en ella. Fuera de alguno que otro machaqueo que advertirás en ella, me parece que es obra de bastante novedad, y de interés. Este verano están aquí los hermanos Quintero, que algunas tardes vienen a acompañarme. Son muy amables y muy entendidos. Están rabiando porque les dé a conocer mi obra; pero en esto no cedo. No conviene enseñar obra a medio hacer. En Madrid, después que tú la hayas leído, la leerán ellos.
Adorada y sublime Teo, preciosidad del mundo, ya tenemos tres cuartas partes de nuestro verano a la espalda. Dime si a principios de Septiembre necesitarás duros, no sevillanos. Te adoro, y no vivo ni pienso más que para ti. Por el éter vago te manda cien millones de cariños, y todo su corazón tu mascle y tu dueño amantísimo.
B -cr-
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Hoy 27 de Agosto 908
Adoradísima: por primera vez ha fallado hoy tu carta, pues debió llegar, a las 2 de la tarde. Presumo que la recibiré en el reparto de la noche, que es a las 8. Si esta noche no llegase, vendrá mañana. Venga o /no/ venga, yo te escribiré mañana 28, que es el día que por el correo establecido me corresponde escribirte. De este modo entiendo que se conserva la puntualidad, o se enmiendan las faltas de ella, que sin duda son faltas del correo.
Te incluyo, para que te entretengas un ratito la carta que mandé a los juegos florales de Málaga. Me han dicho de allá que gustó mucho y fue muy aplaudida.
Todavía no me han avisado de Puente Viesgo, lo que indica que aún está lleno de gente. Espero el aviso de un día a otro, para trasladarme allí y meterme en aquellas salutíferas aguas, cuya fama es mayor de día en día.
Verás por el papel en que te escribo que el hombre feliz, D. Timoteo, fue remediado; al partir para Viesgo le mandaré otro billetito de menor cantidad, que en estos meses, la vida no ha de ser barata en aquel pueblo veraniego.
28 de Agosto: Llegó tu carta anoche, y así he visto con júbilo que persevera la feliz puntualidad. Un poco me contraría que la carta llegue de noche, porque me tiene en ansiedad toda la tarde. Pero esto no importa. Cuida tú de echarla temprano para que coja el expreso.
No creas que mi trabajo es excesivo. Casi toda la tarde dedico a mis ejercicios y pasatiempos de horticultura. La obrita no queda mal. Me ocupo ahora en suprimir algunos machaqueos. Pero no los quito todos y dejo aquellos en que es difícil elegir lo que se quita y lo que se deja. Tal selección debe hacerla otra persona, y esa persona serás tú.
Seguiré al pie de la letra tus instrucciones hidroterápicas. Me enfadan los balnearios, y su organización de seminarios o colegios internos. Pero no hay más remedio que ir allí y echarse de remojo. Irán conmigo mi sobrino y mi criado, y no careceré de asistencia. A veces también me enfadan por exceso de cuidados. En aquellos alrededores, y en mil diversos parajes de esta amenísima y frondosa provincia hay caseríos. Su gente es buena, en general, aunque algo marrullera y egoísta; pero no faltan personas amables, de esto hablaremos a mi regreso.—
El dibujo de Manolo me recuerda los tiempos en que era un chiquillo monísimo. Hoy es travieso es travieso, muy guapo, eso sí, poco aficionado al estudio, y gracioso por las cosas que inventa para eludir el estudio. Ha ido con su padre a los baños de Montemayor (provincia de Salamanca).
Me parece que aceptaré la Presidencia del Tribunal de oposiciones. Hay que evitar el paso a la caterva de neos, que quieren colarse en la enseñanza. Ya tengo la lista de opositores, con sus documentos. El primero de la lista es un Medinaveitia, que entiendo es hijo del Medinaveitia de Bilbao, su segundo apellido es ¿Ciria?
He leído con gusto en tu carta, la reverencia que te ha hecho la casera. Era cosa muy natural. ¡Cuándo encontrará inquilinos como tú! La portera ¿qué dice a eso? Nada, callará, pero sin aprender más comedimiento de lenguaje.
Cielo mío, imán mío, que ahora con más razón miras al Norte. Ya estamos en las puertas de Septiembre, ya el verano se va. Hoy está lloviendo, con cariz casi de invierno. Brilla en nuestros corazones el rayo de ventura, la esperanza que anuncia la vuelta de los días dichosos. Ya se acerca el fin de este doble destierro. ¿Ves qué poco dura? Aún no me han avisado de Puente Viesgo. Mientras yo no te dé aviso en contrario, sigue escribiendo aquí. Espero tu carta el 31.
Encanto y gozo mío, incomparable compañera y dulcísimo sostén. Cielo y tierra, pensamiento y amor, te manda todos los efluvios de su ardiente cariño tu amantísimo Mascle
B.
GANDARIAS, Timoteo
23 de agosto de 1908
Gijón
Benito Pérez Galdós
Gijón 23 Agosto 1908.
Excmo. Sr. Don Benito Pérez Galdós
Muy Sr. mío y de mi mayor respeto: En mi poder su muy cariñosa carta, con las 50 ptas. que tiene a bien remitirme, las que como siempre agradézcole muchísimo.
Esto con la afluencia de forasteros, se encuentra muy animado en esta época, sobre todo la playa que se ve concurridísima y espero que aún se decidirá V. a venir por aquí y tener el gusto de saludarle.
Deseándole mil felicidades, sabe lo mucho que le quiere su más obligado y af.mo S.S.
Timoteo Gandarias -cr-
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander 1.º de Septiembre 908
Adoradísima: tu carta llegó ayer con la puntualidad de costumbre. Que una carta sea repartida al mediodía o al anochecer no significa nada. Es cuestión de la recogida en Madrid, o de la distribución de carteros /aquí/. La de ayer llegó al mediodía.
Por cierto que al recibir tu carta estaba yo en la idea de marchar hoy a Viesgo; pero el fondista dueño de allí lo dispuso de otra manera, y me avisó que /me/ retrasase por unos días. Anoche le escribí de nuevo dándole prisa. Según me han asegurado, no es que falten habitaciones, sino que él quiere /darme/ dos de las buenas, y éstas parece que escasean. Le he escrito que no quiero aguardar más, y que me instalaré, aunque sea en un desván.
Como seguramente iré esta semana, tú me diriges tu carta aquí, como siempre, que ya dejaré yo orden en la administración de correos de que me expidan a Viesgo toda mi correspondencia. Tengo absoluta confianza en al Administrador de Correos de aquí y en el cartero que me sirve, harto mejor que el del año pasado, que era un danzante. Después de instalado yo en el Balneario, me escribirás allí con la dirección que te diga.
Cielo mío y encanto mío. En los días que han mediado entre tus dos últimas cartas, hemos tenido aquí el diluvio Universal. ¡Qué días, qué aburrimiento! No he podido salir de la casa a la huerta, porque ésta no era más que una laguna. Ayer despejó un poco y hoy vuelve a llover. Por mi gusto cogería el tren para Madrid. Pero mi familia dice que este diluvio pasará. Gracias que en Viesgo, los baños están dentro del hotel. Si así no fuera, ¿quién pasaba allí? Contando con la inclemencia del cielo, a Viesgo me llevaré mis bártulos; allí espero terminar la copia de la comedia. No puedes figurarte las ganitas que tengo de que la leas, y de ver y apreciar yo la impresión que recibes. El asunto es, como tú dices, de la vida real contemporánea, y aunque una fase del asunto está presentada en forma utópica, no por eso deja de tener su /especial/ realidad. El trabajo mío al presente no lleva otro fin que sal ir suprimiendo machaqueos.
Ya empieza a darme jaquecas la Subsecretaría de instrucción pública. Ya se me anuncia que tengo que reunir el tribunal de opo de oposiciones para examinar los títulos de los opositores. Es fácil que para cumplir este trámite impuesto por la ley, tenga que irme a Madrid apenas tome mis siete baños. El viaje a Madrid lo deseo; pero temo que el examen de los títulos sea un semillero de cuestiones fastidiosas. Hoy escribo al Subsecretario de Instrucción Pública acerca de esto.
Alma mía, tu vida solitaria, consagrada a la educación de ese chiquillo extraño, ya ve toca en los linderos de la santidad. Eres la mujer única; el portento de la bondad, de la rectitud. ¡Y aún intercedes por el chico de la portera! No por ella sino por ti, pediré sin demora su colocación, ahora que se anuncian trabajos de acuñación en la Casa de la Moneda. Y espero conseguirlo.
Ya pronto nos juntaremos. ¡Y qué tardes tan gratas nos esperan! Tendrás copia de la comedia, en el papel pautado que tengo para las obras de Teatro. Y juntos realizaremos otros trabajitos. Ya estamos en Septiembre… decir Septiembre es como decir Madrid – ¡Qué cabeza la mía! Es casi seguro que ya no tendrás dinero, alma mía. Y tú sin decirme nada. Te mandaré billetitos chicos en cartas extraordinarias y fuera de abono. Tú eres capaz de estarte sin dinero o con poco dinero y tan calladita. Es mi deber tomar precauciones contra tu sublime modestia, desinterés, que van tomando formas de santidad.
Encanto, preciosidad, alegría del mundo, sol mío, mi estrella polar. Toda el alma te manda tu mascle, y /con/ el alma te anuncia la pronta recalada del cuerpo o sea la persona de tu amantísimo y enamoradísimo
B.
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander – 5 de Septiembre 908
¡Bendita sea la puntualidad! Adoradísima: llegó tu carta en el día marcado en los fastos de nuestro cariño. Hasta ahora el correo nos es propicio, y en los pocos días que quedan lo será lo mismo.
Y esta vez, la /cualquiera/ detención me habría sabido muy mal, porque mañana me voy a Puente Viesgo. ¡Al fin! Y aún no voy con la completa seguridad de encontrar habitación buena. Pero haya lo que hubiera, me lanzo. Me meteré aunque sea en un mechinal. Yo te contaré cómo estaré instalado allí. Van mi sobrino y mi criado. Te mando un sobre. Recibirás esta carta el Domingo. Puedes escribir desde luego, que si yo no estuviera allí el Domingo estaré el Lunes.
Te contestaré en seguida. No extrañes que la corres /nuestra/ correspondencia tarde un día más, porque el correo tiene que venir aquí. En fin, sólo cruzaremos allí una carta, lo más dos.
A pesar de lo que tú dices, te verás sorprendida por una carta fuera de abono, con un billetito, y luego con otra con otro.
Verás: me llevo allí todos mis bártulos de trabajar, papel de diferentes clases y los borradores de la obra; llevo también lápices, y la máquina para afilarlos. Hay que tener previsión. Figúrate que se pone a llover, lo que es muy probable, porque el cielo se va obscureciendo y baja el barómetro. Pues en este caso no tengo más remedio que ponerme a copiar la obra… La compañía de y sociedad de las casas de baños me apesta.
Que hace buen tiempo. En este caso nos salimos de paseo mi sobrino y yo y a recorrer aquellas risueñas praderas, y los bosques y maizales. En caso de lluvia, mi trabajo de pluma será completamente mecánico, es decir, copiar casi al pie de la letra, quitando de paso algunos machaqueos.
Lo que dices en /en/ el papel amarillo recibido hoy es acertadísimo, por la elevación del pensamiento y la agudeza de la observación. Sola tú eres capaz de expresar tan bellamente ideas tan bellas. ¡Cuánto te quiere tu mascle!
Corre Septiembre ya, como un riachuelo que anhela perderse en el río cuyas aguas que ha de aumentar. Los días de Septiembre van escapos ya al hacia la fecha venturosa del regreso y de la positiva reunión de nuestras personas, que nuestras almas, en realidad, nunca están separadas.
Cielo querido, mujer sin par. ¡Cómo nos vamos a divertir arreglando esta obra y desmachacándola! Me parece que ha de disgustarte. O me equivoco mucho o es de gran novedad.
Ya estoy armando mi maleta, que es pequeña. No quiero que se me olvide nada. xxx Va casi exclusivamente llena de papeles.
Espero recibir allí tu carta el martes, en fin cuando sea, pues ya sé que no ha de faltar.
Borrica mía, ya esperarás poco; ya tu soledad toca a su término. ¿Que suponen unos cuantos días?
Te anticipa mil abrazos, dos mil apretones, cuatro mil estrujones, y diez siete mil quinientos besos y otras caricias tu apasionado
Masculino, (siempre no ha de ser mascle)
B -cr-
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander 16 de Agosto 908
Benditísima y sin par Teo: ¡viva la puntualidad! Ayer, el día señalado en nuestro amoroso almanaque, llegó tu carta, y hoy sale la de este tu mascle. ¡Qué bien va hasta ahora nuestro vaivén epistolar! Adelante, aurrerá.
En Puente Viesgo estaré de un tirón cuatro días, y después de otro tirón cuatro o cinco; no puedo estar más. Espero que con poquitos baños soltaré los residuos del maldito reuma. El campo de todo aquel país (valle de Toranzo) es lindísimo, y muy sosegado. No falta calor en algunos días. ¿Qué has querido decir /con eso de/ que allí te retirarás cuando te arrincone el tiempo? A ti, vida mía, no puede arrinconarte el tiempo ni nada. Tú te retirarás allí o adonde yo esté, cuando podamos hacer una buena combinacioncita.
Otra cosa: ¡tú siempre irritada contra tu portera! Tómala como una página de D. Ramón de la Cruz, y nada más.
Te diré una cosa que te hará reír: En esta obra de teatro que estoy haciendo, hay algunos tipos de viejas charlatanas, desvergonzadas y cínicas, (ya sabes que la acción se desarrolla en un asilo de viejos), y me veo y me deseo para encontrar el lenguaje propio y castizo de esas mujeres madrileñas, habladoras y llenas de donaire. Pues en cuanto llegue a Madrid, he de celebrar varias interview con tu portera, a ver si le cojo alguna frase de esas frases bárbaramente graciosas que hacen desternillar de risa a la gente en el teatro.
Hoy mismo he estado bregando con el lenguaje de mis viejas sin hallar nada que tenga ese picor especial del habla popular madrileña.
A Timoteo le escribiré uno de estos días, pues ya se acerca la fecha en que es preciso acudir en su auxilio. Esto en nada me molesta; al contrario me causa satisfacción, pudiendo, como puedo, hacerlo.
En estos días me ha caído un pejiguera horrible. En Junio último me comprometí con unos amigos de Málaga a escribirles una carta para los Juegos Florales de aquella ciudad, que son en este mes ¡Ay, qué enfadoso es, en este descanso, ponerme a escribir cosas tan extemporáneas y de puro convencionalismo! ¡Cuánto te echo de menos!, ¡Oh mentora y colaboradora mía! Porque tú me ayudabas en estas tareas, tú me has sacado de muchos apuros, escribiéndome al dictado lo que se me ocurría para salir de estos compromisos. Y ello es que salía bastante bien. Pues ahora, solo yo y sin tu benéfico amparo, no doy pie con bola… Veremos; cómo me desenvuelvo, y cumplo la palabra que di a los malditos malagueños.
Cielo mío, y alma de los dos, ya vuelan los días. Hoy, día del /bendito/ San Roque parece que el verano recoge los bártulos para marcharse. Ya se está preparando mal tiempo. Anoche tronó; hoy se ha presentado el día con aparato de lluvia y temporal.
Amada mía, tu soledad me duele lo indecible. La mía me pesa también bastante, por no verte, que lo demás del mundo nada me importa. Yo no salgo nunca de esta casa, y me paso la vida como un ermitaño. Emborrono papel para engañar la tristeza. Prontito nos veremos y daremos principio a nuestras veladas. Habrá que trabajar bastante este invierno. Trato de llevar restaurada mi salud, que es cosa importante, y en verdad que me voy fortaleciendo y entrando en caja. Sentiré mucho verme obligado este invierno a concurrir asiduamente al maldito Congreso. Te mando una postal del mar proceloso y ba de la tiendo en las rocas. Me fastidian ahora bastante las visitas. Iré a Viesgo hacia el 25. Te daré un plan postal, para que la correspondencia siga con la misma regularidad. Alma mía, todo mi ser es tuyo. Corazón y cerebro te pertenecen. Te quiero con pasión sosegada y segura, con inconmovible asiento. Te consagro todas mis ideas, y te factura en gran velocidad cien toneladas de caricias dulcísimas.
B -cr-
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Hoy 12 de Agosto 908
Adoradísima: llegó tu inefable carta puntualmente, y con puntualidad astronómica va ésta, para que se cumplan las profecías, y no haya desórdenes.
Pues te diré que ayer fui a Puente Viesgo, en viaje de exploración, y me encontré con la fonda toda llena. No tendré plaza hasta después del 25. Pasé un mal día porque hacía bastante calor, y no pude pasear ni recorrer aquel campito precioso, de incomparable belleza. Te mando una postal del antiquísimo puente.
La fonda es magnífica, y se come admirablemente, el sitio lindísimo y poético, sin otro inconveniente que la cargantísima aglomeración /de gente en/ de los establecimientos balnearios. Comparado con Sobrón, y dejando a un lado la cargantería balneraria, es aquella /Puente Viesgo/ un paraíso. Las distancia de aquí es tan sólo de una hora y minutos. Los fondistas son suizos. ¡Cómo se conoce en la finura de la mesa, en lo delicado y rápido del servicio, en la perfecta culinaria, y en el arte de agradar a los huéspedes! No podré ir hasta que me den aviso de habitación disponible, que será a fines de este mes, y primeros días de Septiembre. Sólo estaré ocho días, y aún me parece mucho. Quiero dar punto final al presente verano lo más pronto posible.
Me alegro de que no le hayas dado nada a Timoteo. Excuso decirte que cuando empieces /a/ sentir proximidades de escasez, me avises para proveerte al instante de moneda… y no sevillana.
Mi cielo, mi vida, mi esperanza y mi solución de todos los problemas del espíritu, cuento los días, y los veo volar, volar hacia los horizontes otoñales, ya poco lejanos.
Mi verbo, mi razón, yo procuraré que /en/ esta obrita no haya machaquería. Esto es fácil de corregir, haciéndolo leer a una persona de buen gusto como tú, y todo aquello que te suene a machaquismo o pesadez, se quitará de una plumada. La obra tal como está presumo que es un poquito machacona; pero a eso no le doy importancia: el machaqueo se tacha y queda lo bueno. Será como el lavado del mineral: tú eres el agua que arrastrará la arcilla /para que/ quede el metal puro.
Amor de mi vida, ayer todo el día estuve pensando que hoy llegaría tu carta. Llegué /aquí/ anoche a las 8 ½, y no tardé en acostarme pensando en la carta que llegaría hoy. Que siga esta regularidad es lo que ardientemente deseo, para tu tranquilidad y la mía.
Al bueno del D. Timoteo, le mandaremos hacia el 20 el pan nuestro de cada mes, y si asciende, procuraremos dejarle en Gijón, donde está muy bien, diga lo que quiera.
Preciosidad del mundo, estoy mejorando de salud. Ayer pasé calor, y me sentí agobiado. Hoy, con el fresco de aquí, recobro mi ser y no digo mi alegría, porque no viéndote, ésta no es más que una sombra. Lo será verdadera cuando tu presencia y encantos y bondad y sutiles pensamientos me hagan dichoso y restablezcamos /la/ bendita conjunción de nuestras seres almas y cuerpos, que almas sin cuerpos parece que no son almas efectivas.
Encanto mío, mi única fe, mi amor integral y mi síntesis moral, intelectual y de todos los órdenes, recoge los cariños que desde aquí te manda por los vagos efluvios de la telegrafía sin hilos tu amantísimo mascle y dueño, que te adora
B. -cr-
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Hoy 31. Juillet. 908
Repreciosa: ayer tarde /al mediodía,/ esperé y recibí tu carta, y hoy te escribo. Dios quiera que esta regularidad no se interrumpa ni un solo día en este verano cortito.
Sigo marchando rápidamente hacia la recuperación de mi salud, con las medicinas eficacísimas del descanso, del no salir de casa, del ejercicio campestre dentro de estas tapias, del silencio y paz de esta casa. Lo único que me molesta es el visiteo, que en estos días empieza… run… run.
Mi única inquietud es pensar en ti sin /verte,/ contar los días que transcurren entre carta expedida y carta recibida, y en suponerte aburrida en tu soledad. He leído en los periódicos que el calor alcanzó en Madrid a los 40 grados a la sombra. Es terrible. Me consuela el pensar que tu casita es fresca y aereada (sic), y que en ella no lo pasarás mal, sobre todo en las mañanitas y a la caída de la tarde.
Adoradísima, no he podido resistir la tentación, y algunos ratos consagro a finiquitear (sic) y pulimentar la obra que el verano pasado escribí, grosso modo, para los de Lara. ¿Sabes que a mi parecer me va resultando bonita? Ya la verás, y me la copiarás, si es que logro concluirla.
Borrica de mi alma: no he ido aún a Puente Viesgo, porque me han dicho que está aquello au grand complet, es decir, atestado de bañistas, y apenas hay habitaciones en la fonda. Espero, pues, a que se despeje de gente el balneario, que ello ha de ser en la primera quincena de Agosto, cuando casi todo el señorío caiga en las estas playas. Iré uno de esos días a ver al po la fonda y echar un vistazo a lo que ha de ser mi residencia por unos cuantos días.
Mujer inteligentísima y guapísima, te mando una postal de las vendedoras de langosta en la Pescadería, para que te rías.
Sabrás que ahora como bastante bien, y que duermo muy bien. Los primeros días de estancia aquí, dormía poco, efecto sin duda de la tirantez de nervios que traía de allá. Trabajo bastante como jardinero y horticultor; y me acuesto invariablemente a las 9 1/2 de la noche. Me levanto a las 5 en punto. Las primeras horas del día son deliciosas. Parece que toda la Naturaleza es nueva, y acabadita de hacer. Pare Desde que me levanto hasta que se oyen los primeros ruidos de la casa pasan dos horas.
¿Ves cómo corren los días? Tu cartita en contestación a ésta la recibiré el 3 de Agosto. Nada; que este veranillo se nos va por entre los dedos. Pronto te veré, o nos veremos, que es como debe decirse. Este El cartero que ahora me sirve me inspira una confianza que nunca tuve en el zascandil del año pasado: Escríbeme siempre la misma tarde en que recibas la mía. Así recibiré siempre tu carta al mediodía, como vino ayer, y /la del/ xxx día 26. Así marchamos muy bien.
Adiós, mi cielito, mi encanto, p mi paz, mi alegría, mi ensueño, mi realidad, mi quita-penas, mi zozobra cuando no recibo la carta a tiempo, mi consuelo, mi norma, mi consultora, mi guía, mi maestra, mi compañía, mi goce, mi estudio, mi bien muy amado y mi centro magnético.
Te manda en ésta sin número de cariños, y cantidad infinita de besos tu
B –cr-
Que comas bien y con regularidad y sin golosinas.
Que duermas.
Que leas tu poquito de francés.
Ya nos meteremos este invierno con el inglés.
Oh inteligencia grande y compendiosa, para ti no hay dificultades.
BENITO PÉREZ GALDÓS A TEODOSIA GANDARIAS
Santander 20 de Septiembre 908
Adoradísima Teo, a quien pronto he de ver: ayer, te mandé una carta con /un/ billetito, y te anuncié que hoy te escribiría contándote los fenómenos terapéuticos de mi temporada de baños. Voy a ello. Las aguas aquéllas son muy fuertes, 35 grados constantes, pues el agua pasa por la pila, manteniéndose a igual temperatura. El primer efecto que causan estos baños es de sedación fortísima, y si se tar administrara consecutivamente, viene una depresión grande de la fuerza. Yo tomé de un tirón cinco baños. Descansé un día, y luego me cargué otros cinco: al noveno baño me sentía tan débil que el más corto paseo me cansaba. Sin embargo llegué muy animoso a los diez baños. Pero de aquí no pude pasar. Dijéronme que no debía descansar, y el médico mismo /me ordenó/ que suspendiera ya mis remojones. Quedéme un día /más/, dedicándome a ingerir copiosos vasos de agua; y me vine para acá.
La depresión cesó en seguida, y ahora espero notar pronto, (en Madrid será) los efectos maravillosos de aquellas aguas.
Allí comía bárbaramente, engullendo de todo, carnes, pescados, legumbres y demonios coronados. Sin Sin el abundante comer sería imposible resistir más de dos o tres baños. El país aquel es delicioso, y está poblado de lindísimas aldeas, de bosques, de prados de esmeralda, etc …
En fin, ya he concluido, y ahora estoy aquí sin salir de casa casa ni poner el pie en mi huerta, porque está diluviando, y se recomienda mucho que después de aquella tanda de baños calientes, no se tome frío ni humedad.
Mañana o pasado te largaré otra cartita fuera de abono, con otro billetito para que tengas siempre dinero de sobra, y por el mismo camino que van esas cartitas irá muy pronto mi persona. Esto está ya insoportable, y si mi familia me lo permitiera me iría mañana mismo.
Ojo al ¿Cristo?. En tu carta contestación a ésta no se te olvide decirme que recibiste el billetito. Y ojalá que esa carta en que me lo digas sea la última. Seguramente, si no es la última será la penúltima.
El primer día que vaya a verte (que será el mismo día que llegue), te llevaré el primer acto de la obra, para que lo leas. Al día siguiente, hechas las enmiendas que tú sugieras, empezarás a sacarme la copia, pues urge mucho presentar la obra en el Teatro, a fin de que no se dilate mucho el estreno.
El título es no te lo he dicho aún. El único a quien lo he dicho, por apremiarme para ponerlo en el cartel, es Rubio, que ya lo he dado a conocer en El Imparcial. Es título un poco extravagante, y que hará cavilar a muchos. Aquí lo tienes:
Pedro Minio
El tal Pedro Minio es un viejo romántico, recogido en un Asilo de Ancianos. Estoy dando los últimos toques al acto II.
Borrica mía, mi ángel tutelar, mi cielo y mi bienestar moral y físico. Ya se está acabando el amigo Septiembre, mes bonito porque en el término de él te veré, y reanudaremos nuestra preciosa, nuestra dulcísima vida amorosa, de inefables goces del corazón, de la inteligencia y de la voluntad. Hazme el favor de alegrarte, y de no hablarme más de soledad y pamplinas. Ya se acabó todo eso. Ya no hay murrias. No hay más que amor, deleite, paz, indecible inefable comunicación, y benditas horas de trabajo y charla deliciosa. Te abraza y besa con delirio tu amantísimo
Pedro Minio -cr-















